Se cumplieron 30 años de la visita de la Madre Teresa en Rafaela

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por radio Sol (FM 90,9) que conduce Emilio Grande (h.). Fue una jornada histórica y todavía se escuchan testimonios de aquel sencillo acto con la presencia de una mujer al servicio de Dios y de los pobres.

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Por Emilio Grande (h.).- Los creyentes y no creyentes de todo el mundo respetan y valoran el testimonio de vida de esta mujer sencilla y humilde, quien estuvo en nuestra ciudad hace tres décadas. El sábado 18 de septiembre de 1982 la Madre Teresa de Calcuta vino a la ceremonia inaugural de la gran misión de Rafaela que se realizó en la plaza 25 de Mayo frente a la Catedral San Rafael y hasta allí llegó la imagen de la Virgen del Milagro transportada desde Saguier. El altar fue ubicado en un amplio palco frente a la intersección de bulevar Yrigoyen con Belgrano y Rivadavia. Monseñor Jorge Casaretto (entonces obispo de la diócesis de Rafaela) presidió la misa concelebrada con sacerdotes de la ciudad y 60 misioneros pertenecientes a varias congregaciones del país, asistiendo miles de fieles. La Madre Teresa había expresado: “Tenemos el honor de saludar juntos a la Madre de Jesús, que es también nuestra madre; a su hermosura, su inmaculada concepción, su perfección, su santidad y sus virtudes, su corazón tan puro, lleno de amor y de humildad, para que nos dé la capacidad de amar a Jesús como ella lo amó. Y expresamente a toda la gente que sufre los dolores y los rigores de la pobreza”. La fundadora de las Hermanas Misioneras de la Caridad y Premio Nobel de la Paz en 1979 había opinado sobre un tema que todavía hoy tiene actualidad (se aprobaron los abortos no punibles en Capital Federal): “El aborto es la mayor destrucción de la paz, porque la madre mata a su niño en su propio seno, a su niño que es la imagen de Dios, a su niño que nace para amar y para ser amado. El fruto de la oración es multiplicado en la fe, el fruto de la fe es el amor, y el fruto del amor es el servicio. La voz del amor es la voz de la paz. Empecemos a amarnos unos a otros en nuestra casa, empecemos a rezar una y otra vez”. La Madre Teresa fue la mensajera de la humildad, la paz y el amor. Aún después que se marchó tras la fugaz visita, quedó flotando un raro sentimiento que percibieron quienes fueron conscientes del privilegio de ver y escuchar a esa persona-símbolo que sorpresivamente arribó a la ciudad. Al año siguiente de la muerte producida el 5 de septiembre de 1997 (se cumplieron 15 años), se colocó una placa recordatoria -según la ordenanza municipal N° 3140- en el piso de la nave central en la plaza 25 de Mayo, frente al inicio de bulevar Yrigoyen, lugar donde caminó hace 30 años. Con motivo de la beatificación de la Madre Teresa por el papa Juan Pablo II en 2003, se realizó un acto de recordación el 19 de octubre de ese año, descubriéndose un busto -construido por el Municipio- cercano a la placa, en el que participaron autoridades municipales y eclesiásticas. Ya pasaron tres décadas de aquella jornada histórica y todavía se escuchan testimonios de aquel sencillo acto con la presencia de una mujer al servicio de Dios y de los pobres.

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