Hay que investigar el crimen de Rucci

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por Mitre Rafaela (FM 91,9) que conduce Emilio Grande (h.). Más allá de si es este crimen es un delito de lesa humanidad, los derechos humanos no solamente corresponden al terrorismo de Estado que imperó en Argentina de 1976-1983 como suelen interpretar los Kirchner con una mirada parcial, ya que los responsables de las organizaciones guerrilleras todavía no fueron investigados.

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El juez federal Ariel Lijo resolvió reabrir la causa por el asesinato del ex secretario general de la CGT José Ignacio Rucci, cometido hace 35 años, y ordenó medidas de prueba para avanzar en la investigación. La decisión del magistrado, en acuerdo con un dictamen del fiscal Patricio Evers, responde a un pedido que hizo la familia del gremialista, y se produjo después que la CGT reclamara el esclarecimiento del caso. A Rucci lo mataron a balazos el 25 de septiembre de 1973, cuando salía de su casa, en el barrio porteño de Flores. Ocurrió dos días después de las elecciones que le dieron el tercer mandato a Juan Domingo Perón. En el mundo político, el crimen se le atribuyó a la organización Montoneros, pero la Justicia nunca logró identificar a los responsables. En 1988, sin que siquiera se llegara a acusar formalmente a alguien, la causa se archivó con un sobreseimiento provisional. En su resolución, Lijo no se pronunció sobre la posibilidad de que se tratara de un delito de lesa humanidad ni sobre la posible prescripción del expediente. La reapertura sólo significa que, después de 20 años, el caso volverá a investigarse. El juez citó a declarar como testigo al periodista Ceferino Reato, autor de Operación Traviata. ¿Quién mató a Rucci? La verdadera historia. De acuerdo con esa publicación, que fue agregada al expediente, a Rucci lo mató Julio Juan Roqué, un dirigente montonero, como parte de un plan de esa organización guerrillera para evitar que Perón se inclinara por el sector del peronismo más identificado con la derecha ideológica. Pero Reato revela también que hay dos dirigentes que participaron en el hecho y que sabe “que están con vida”, pero no fueron mencionados en el libro. Líder de la Unión Obrera Metalúrgica de San Nicolás e integrante de la rama más ortodoxa del movimiento peronista, Rucci protagonizó el operativo para lograr el retorno de Perón a la Argentina, en noviembre de 1972, tras su largo exilio en España. La reapertura de la causa pudo decidirse sin resolver la posible prescripción del expediente porque el caso no tiene imputados. El magistrado debería decidir si el crimen de Rucci es un caso de lesa humanidad. Esa sería la única forma en la que podría seguir investigando pese al tiempo transcurrido. Los hijos del dirigente metalúrgico, Aníbal y Claudia Rucci, no plantearon el tema de la prescripción. Representados por el abogado Jorge Casanovas, pidieron la reapertura de la investigación y ser aceptados como parte querellante en la causa, solicitud a la que Lijo accedió. Más allá de si es este crimen es un delito de lesa humanidad, los derechos humanos no solamente corresponden al terrorismo de Estado que imperó en Argentina de 1976-1983 como suelen interpretar los Kirchner con una mirada parcial, ya que los responsables de las organizaciones guerrilleras todavía no fueron investigados.

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