Empieza una nueva etapa institucional en la Argentina

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por radio Sol Rafaela FM 90,9, que conduce Emilio Grande (h.).- Este 10 de diciembre de 2015 será un día histórico para la Argentina, para empezar a cerrar las interminables heridas luego de 12 años de divisiones y peleas sin sentido a las que nos habíamos acostumbrado con el kirchnerismo en el poder. Si no fuera verdad lo que estoy diciendo, hubiéramos tenido el tradicional traspaso de mando entre Cristina Fernández y Mauricio Macri, como ocurrió en otros casos a lo largo de estos 32 años de la restauración democrática: Bignone-Alfonsín, Alfonsín-Menem, Menem-De la Rúa, Camaño-Duhalde, Néstor Kirchner-Cristina. En su despedida del poder, la entonces Presidenta convocó a su militancia en la colmada Plaza de Mayo, con mensajes contra Macri sin nombrarlo y la Justicia, cuestionando la medida cautelar de entregar el poder en la medianoche entre el 9 y 10 de diciembre, decisión que dio lugar la jueza federal María Servini de Cubría para ponerle límite a las locuras egocéntricas y narcisistas de Cristina. ¿Cuál era su objetivo? Entregar los atributos en el Congreso de la Nación y ser el centro del escenario político, para sacarle protagonismo al nuevo presidente electo el 22 de noviembre y denostándolo públicamente. Si los presidentes visitantes hubieran seguido su lógica, no habrían participado del acto de asunción de Macri como lo hicieron Dilma Rousseff (Brasil), Michelle Bachelet (Chile), Evo Morales (Bolivia), Ollanta Humala (Perú), Rafael Correa (Ecuador), Horacio Cartes (Paraguay), Tabaré Vázquez (Uruguay) y Juan Manuel Santos (Colombia) y el rey emérito de España Juan Carlos. A diferencia de Cristina, en el Congreso Macri hizo un fuerte llamado a la unidad de los argentinos y se comprometió a reducir la pobreza y luchar contra la corrupción y el narcotráfico, convocando a restablecer la verdad como base para gobernar. También agradeció a la poblada plaza de Mayo. Al respecto, el sacerdote Carlos María Galli, quien es doctor en Teología y miembro de la Comisión Teológica Internacional, afirma que “la Argentina necesita imperiosamente transformarse en una sociedad más transparente a la verdad porque hay un hartazgo de tantas mentiras, oscuridades, simulacros”. El papa argentino Francisco convocó a un año jubilar de la misericordia que empezó el 8 de diciembre con la fiesta de la Inmaculada Concepción, proponiendo que “será un año santo de la misericordia, lo queremos vivir a la luz de la palabra del Señor: ‘Seamos misericordiosos como el Padre’”, dijo quien sufriera en carne propia los desprecios públicos de los Kirchner cuando fuera arzobispo de Buenos Aires… Empieza una nueva etapa institucional en la Argentina; a no repetir los viejos errores del reciente pasado.

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