El sentido profundo de la Navidad

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por radio Mitre Rafaela (FM 91,9), que conduce Emilio Grande (h.). El pesebre de Belén nos puede iluminar a mirar nuestros interrogantes sobre el futuro, el sentido de la vida eterna que solamente se encuentra en Dios.

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Estamos en la antesala de la Navidad y se puede caer en la tentación que nos propone la sociedad del consumo de quedarnos en los regalos solamente, compartir con familiares y amigos y comer y tomar más que otras veces. Pero es solamente eso o hay algo más profundo en el sentido de la Navidad –en clave cristiana- en la que el hijo de Dios se hace hombre en una familia de Nazareth hace más de dos milenios. Y podríamos seguir cuestionándonos, ¿qué sentido tiene celebrar la vida en medio de tanta desesperación y signos de muerte como el aborto? La Navidad es la presencia de Dios que viene a iluminar nuestras realidades más dolorosas y oscuras de nuestras vidas. Hay que dejarse iluminar con la estrella que nace en Belén para que la solidaridad y el amor nos hagan diferentes. Justamente, celebrar la Navidad es creer que la vida siempre tiene sentido y la muerte ha sido vencida con la luz de una nueva esperanza. Si analizamos la realidad que nos rodea del país con el cambio de autoridades hay que apostar a que sean iluminados por el espíritu navideño del Niño Dios que nace en un pesebre porque no había lugar para ellos. Un grupo de obispos se reunió hace unos días con la nueva presidenta Cristina Fernández, entregándole el documento de este año que tanto enojó a Néstor Kirchner sobre el “Compromiso ciudadano y las próximas elecciones”, reclamando que los poderes del Estado sean real y auténticamente autónomos. Además, piden priorizar medidas que garanticen y aceleren la inclusión de todos los ciudadanos”. Una sociedad no crece necesariamente cuando lo hace su economía, sino sobre todo cuando madura en su capacidad de diálogo y en su habilidad para gestar consensos, argumentan los obispos en el documento de abril último. El obispo emérito de Viedma Miguel Esteban Hesayne, en su mensaje de Navidad expresó que “la fiesta navideña nos compromete a los que vivimos en la Argentina de hoy a que no volvamos a la «Argentina secreta» en la que sectores de diversos signos sembraron el terror y la muerte, violando elementales derechos humanos. Tampoco a la «Argentina divertida» de la década de fines del siglo XX, en la que un 10% despilfarró y se divirtió y el resto padeció una «Argentina sumergida» en carencias elementales”. Consideró que “se asoma una «Argentina en Democracia» con ganas de una sociedad moderna en recuperación de la dignidad humana para todos. Es el desafío para los creyentes en el hecho que Dios entra en la historia para humanizarla a pleno”. En definitiva, tenemos una mirada cortoplacista y temporal de las cosas de todos los días, pero no hay que olvidar la otra mirada trascendente hacia lo más supremo de la fe divina. El pesebre de Belén nos puede iluminar a mirar nuestros interrogantes sobre el futuro, el sentido en definitiva de la vida eterna que solamente se encuentra en Dios.

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