El dengue es una enfermedad de la pobreza

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por Mitre Rafaela (FM 91,9) que conduce Emilio Grande (h.). El dengue es una epidemia de países pobres, incapaces de tomar las medidas necesarias en el momento oportuno. No es la única epidemia argentina. Es un signo de la decadencia que se puede haber evitado.

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La nueva aparición del dengue está marcando un signo de nuestra decadencia como sociedad y a decir verdad es una enfermedad de la pobreza como el Mal de Chagas, la tuberculosis, entre otras. Esta enfermedad reapareció en el país entre 1997 y 1998. En 11 años terminó transformándose en la epidemia más importante de las últimas cuatro décadas. Superó ampliamente los casi 5000 enfermos de cólera entre 1992 y 1999. En 2004, los enfermos de dengue autóctono ascendieron a 1493 y los importados, a 29; en 2007, los enfermos contagiados sumaron 236, mientras que 173 eran importados. Ahora esa relación está totalmente desequilibrada: el Estado tiene identificados más de 12.500 casos, pero organizaciones no gubernamentales triplican esa cifra: los afectados podrían ser unos 40.000. El caso más emblemático en nuestra región es Hersilia con 600 casos. Antes de que apareciera la enfermedad, su presidente comunal Celestino Nicolau regó las calles de tierra con agua de las cloacas. Lo grave es que el Ministerio de Salud había recibido fuertes advertencias sobre sus carencias para enfrentar epidemias antes de que el dengue se extendiera por todo el país. En noviembre del año pasado, la Sindicatura General de la Nación presentó un informe en el que indicó las fallas estructurales del sistema sanitario argentino. Y uno de los problemas encontrados tiene que ver precisamente con “el control y tratamiento de enfermedades transmisibles por vectores”. Se determinó en ese trabajo la falta de insumos, normas de procedimientos y datos para hacer frente a enfermedades riesgosas. El Aedes aegypti tiene costumbres urbanas y vive generalmente dentro de los hogares. Los huevos y larvas de este hematófago sobreviven a las bajas temperaturas del invierno, con lo cual el mayor trabajo de prevención debe realizarse en esa época del año, aunque el número de enfermos y de mosquitos adultos haya disminuido. Actualmente, en la Argentina sólo quedan tres provincias donde no se registraron casos de dengue (Tierra del Fuego, Santa Cruz y Neuquén). El resto del país está en riesgo. Ni Cristina Kirchner ni su esposo ni su gobierno se han notificado de la epidemia, que ha provocado una psicosis social. La peligrosa presencia del dengue pudo ser una tragedia evitada. De hecho, había desaparecido de la Argentina hacía muchos años. Pero las necesarias fumigaciones fueron espaciándose desde 1997 y desaparecieron en los últimos años. Estos fueron justo los años de mayor crecimiento económico de la Argentina desde 1945. Néstor Kirchner se jacta del superávit fiscal. ¿Adónde fue ese dinero si declinaron la salud, la educación y la seguridad, las funciones básicas de cualquier Estado? El dengue es una epidemia de países pobres, incapaces de tomar las medidas necesarias en el momento oportuno. No es la única epidemia argentina. Es un signo de la decadencia que se puede haber evitado.

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