El cine, patrimonio cultural

Emilio J. Grande, miembro del Directorio del Cine Teatro Belgrano durante 18 años, cuenta porqué en 1992 la sala fue traspasada a la administración municipal. Y destaca: “No se trató de salvar a una empresa sino a la sala del cine, patrimonio cultural de todos los rafaelinos”.

Por María Florencia Forni (Rafaela)

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Por María Florencia Forni.- A raíz de la crónica publicada en este medio por los 55 años del Cine Teatro Belgrano, Emilio J. Grande, miembro del Directorio de esa entidad durante 18 años y presidente hasta 1992, cuenta por qué ese año se decidió traspasar la sala a la administración municipal. Y destaca: “No se trató de salvar a una empresa privada sino a la sala del cine, que hoy se ha convertido en patrimonio cultural de todos rafaelinos”.

LA CRISIS DEL CINE “A fines de las décadas del 80 y principios del 90 sufría el país una marcada crisis económica; además el auge de la TV y los videos fueron restando espectadores a las salas de cine del todo el país. El Cine Teatro Belgrano no fue la excepción”. “En ese tiempo, en el país desaparecieron más de 600 salas; en Capital Federal de 400 salas quedaron 200, en el gran Buenos Aires de 580 quedaron 300; y en Rafaela de 5 salas sobrevivió solamente el Cine Belgrano”, cuenta Grande con datos aproximados. “La situación económica de la empresa se hacía cada vez más difícil, la deuda se acrecentaba y el Cine Belgrano contaba cada vez con menos recursos. Incluso, para evitar que cerrara llegamos a vender 300 butacas al Centro Ciudad de Rafaela; y varios directores y accionistas colaboramos donando dinero hasta totalizar más de 10.000 dólares”. “Por ese tiempo, una empresa de la ciudad de San Francisco se mostró interesada en comprar la sala para instalar un boliche bailable. Pero yo me opuse terminantemente, pensando en el objetivo principal de quien había sido el iniciador, ideólogo y fundador del cine, el párroco José Marozzi, objetivo vinculado a la formación y moralización de la gente”. Acerca de los fines de Marozzi, en una carta del Obispado de Rafaela al intendente Omar A. Perotti de 1992 se afirma: “La empresa Cine Belgrano fue constituida en 1957 por iniciativa del entonces titular de la parroquia San Rafael y actual obispo emérito (de Resistencia), monseñor José Marozzi, movido por el afán de ofrecer a la ciudad de Rafaela una sala que exhibiese películas cinematográficas, otros espectáculos y actos culturales que estuvieran encuadrados dentro de los preceptos de la moral cristiana”. En 1992 el Obispado de Rafaela administraba el 49% de las acciones del Cine Teatro Belgrano, obtenidas por el aporte de dinero y donaciones de familias de Rafaela que apoyaban el proyecto. Desde la fecha de su fundación hasta ese año, además de la exhibición de filmes, pasaron por la sala valoradas figuras del arte y la cultura, entre ellas: Ballet Teatro Colón, Julio Sosa, Jorge Cafrune, Osvaldo Pugliese, Eduardo Falú, Los Trovadores, Tita Merello, Charly García y La Máquina de hacer pájaros, Rosana Falasca, Nito Mestre, Mariano Mores, entre otros.

ACERCA DE LA DONACION “La situación económica empeoraba, el negocio era francamente deficitario”, continúa explicando Emilio J. Grande, “y por ello me contacté con el entonces obispo de Rafaela, monseñor Héctor Gabino Romero, para plantearle el problema”. “Había dos caminos posibles: se vendía la sala o se la donaba a la Municipalidad. Monseñor pensó primero en las familias que habían ido donando las acciones, pero cuando el Consejo Económico y Cuerpo de Consultores de la Curia Episcopal estudió la situación, decidió conveniente traspasar la sala. El propósito no fue el afán de lucro sino el salvar un ámbito para la cultura que se perdería definitivamente si se lo ofrecía a la venta”. El intendente Perotti elevó un proyecto de ordenanza al Concejo para que aprobara la donación. Y en julio de 1992 la medida se aprobó por unanimidad. El decreto 10980 destaca la actitud solidaria del Obispado de Rafaela y de los señores Juan Carlos Borio, Roberto Lencioni, Eros Porta y Emilio J. Grande, quienes transfirieron acciones, a título gratuito, para llegar al 53%, monto que ese año pasó a la administración municipal.

EL CINE SOCIAL Y CULTURAL “La actividad cinematográfica se está reactivando, se están abriendo nuevas salas y se produce más cine nacional”, comenta Grande, hoy alejado de la intensa actividad en el ámbito cultural, pero siempre informado. Y sentado en el comedor de su casa, mientras guarda unos recortes periodísticos y documentos que revelan su compromiso y cariño por esta actividad, concluye: “Hoy cuando entro a la sala del Cine Belgrano siento que los latidos de mi corazón se aceleran un poco más…”.

Fuente: diario La Opinion, Rafaela, 18 de febrero de 2012.

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