¿Cómo reaccionamos frente al cambio climático?

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por radio El Espectador (FM 100,1) de Rafaela.

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Por Emilio Grande (h.).- Esta semana empezó la primavera, una de las estaciones del año que marca el reverdecer de la vida con las flores en sus distintas manifestaciones, pero lamentablemente estamos viviendo la contracara con una sequía galopante en nuestra región y con inundaciones en otros lugares del planeta.

Urge reflexionar sobre la importancia que tiene la naturaleza para preservarla de los nuevos ataques a los que estamos acostumbrados a causa de la mano del ser humano en detrimento del bien común. A decir verdad, hay un afán desmesurado de dominio humano sobre el ambiente, incluyendo la vida en general, siendo cuestionable el “crecimiento sin límites”, frenado por la crisis sanitaria mundial.

El ambientalista y docente de la UNR Carlos Galano opinó en este programa radial hace unos años que “llegamos a un momento con esta catástrofe ambiental pero no es un fenómeno natural, está acelerado por el aumento de gases de efecto invernadero porque el modelo de producción consume mucha energía y después de utilizarla la degrada como efecto de calor al ambiente, cambiando los vientos, el sistema de lluvias, se producen desertificaciones, el aumento del calor. En el ámbito agrario reformula la territorialidad, desterritorializando el paisaje que conocíamos con el modelo de producción de soja transgénica, en la década 90 en la Argentina se reformularon los ciclos agrarios rotativos diversos, se planteó un modelo de cultivo en la siembra directa, el desmonte, el crecimiento de la desertificación y el uso creciente de la agua dulce”.

En 2015, Francisco escribió la encíclica “Laudato Si´” (Alabado seas) sobre el cuidado de la casa común, con gran impacto en la comunidad internacional, donde expresa que “mirando el mundo advertimos que este nivel de intervención humana, frecuentemente al servicio de las finanzas y del consumismo, hace que la Tierra en que vivimos en realidad se vuelva menos rica y bella, cada vez más limitada y gris, mientras el desarrollo de la tecnología y de las ofertas de consumo sigue avanzando sin límite”.

Recientemente fue lanzada la plataforma de acción Laudato Si’ con el objetivo de hacer un camino de ecología integral, “inspirado en distintos puntos de la encíclica como la espiritualidad y atender al oído de los pobres y al clamor de la tierra”, explicó Tebaldo Vinciguerra, miembro del equipo “Ecología y Creación” del Dicasterio de Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede.

Las principales potencias no respetan los acuerdos firmados en las cumbres climáticas para reducir el calentamiento global, que debe incluir la reducción de gases de invernadero, desarrollar un plan intensivo de forestación, no utilizar fertilizantes prohibidos en el campo, limitar el aumento de la temperatura, entre otros.

El último pacto mundial fue aprobado en diciembre de 2015 en la conferencia en París y entró en vigor en 2020, sin olvidar que el protocolo de Kyoto de 1997 no fue firmado por Estados Unidos, mayor emisor de gases de invernadero mundial. La próxima cumbre será en Glasgow (Reino Unido) del 1 al 12 de noviembre de 2021 y reunirá a representantes de 200 gobiernos con el objetivo de acelerar la acción climática para el cumplimiento del Acuerdo de París. ¿Se cumplieron los objetivos propuestos?

La Argentina no está exenta de esta problemática medioambiental, donde no son pocas las industrias que contaminan canales, arroyos y ríos, como así también en menor medida la gente común no tiene conciencia de la defensa del ambiente al arrojar todo tipo de desperdicios en la vía pública, caminos y rutas como si fuera el “gran basural”.

En la actividad agropecuaria de nuestra zona afecta los gases de efecto invernadero debido a la fermentación entérica, estiércol, alimento y consumo de energía, según fuentes confiables del IDSR. El 80% de los rafaelinos separa los residuos domiciliarios, faltando más conciencia en los sectores periféricos, sumado a los vecinos que arrojan basura en los caminos rurales.

Por más de 30 años hubo empresas lácteas, frigoríficos y curtidoras que no trataron sus efluentes, produciendo una mortandad de peces al Este de Rafaela en los arroyos Cañada de Flesia, Las Prusianas, Cululú y el río Salado. Se formó una comisión de seguimiento integrada por funcionarios, dirigentes y legisladores de Rafaela y las comunidades afectadas para que las empresas se hicieran cargo del “pasivo ambiental” y controlaron la ejecución de los trabajos. Así, las empresas Sodecar, Rafaela Alimentos y Molfino realizaron millonarias obras de tratamiento secundario.

Finalmente, el balance es negativo sobre la grave crisis ambiental. Se pueden prevenir los problemas si se deja de deforestar indiscriminadamente, eliminar el uso de agroquímicos como el glifosato, la rotación de cultivos y frenar el crecimiento ilimitado. Depende de todos, especialmente de la dirigencia política y económica.

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