¿Se puede sincerar la sociedad argentina?

Por Emilio Grande (h.).- Seguramente, una de las mayores preocupaciones que hoy tiene la sociedad argentina es la escalada de los precios en todos los rubros de la canasta familiar, en un contexto de índices inflacionarios sin precisión debido a la destrucción del INDEC en tiempos del kirchnerismo. La otra preocupación sigue siendo la inseguridad en distintos niveles sociales. El 2015 constituyó un quiebre institucional: el largo proceso electoral concluyó con el balotaje que determinó el fin de más de una década cuestionada, fundamentalmente por el autoritarismo que marcaron los 12 años de los Kirchner en el poder y conllevó la falta de diálogo social y la mentira como moneda corriente a través del relato y las interminables cadenas nacionales. Todavía pasó muy poco tiempo para evaluar con liviandad al nuevo Gobierno de Macri, en los que van emergiendo aciertos y errores, pero no le puede encontrar la vuelta sobre qué hacer con los precios, que se van por las nubes, afectando a todos los sectores, especialmente a los más pobres. ¿Cuál es el plan económico? Indudablemente, este grave problema económico está repercutiendo en las paritarias (los gremios piden entre 30 y 40%), que se están discutiendo en estos días a nivel nacional y en las provincias. A decir verdad, no hay un verdadero sinceramiento de los principales actores sociales de la Argentina, independientemente de quien esté gobernando el país.

ALGUNOS NUMEROS A título de ejemplo, voy a mencionar lo que está ocurriendo con los precios de la carne vacuna. Mientras en la mayoría de los rubros no para de aumentar, el precio del novillo en pie de diciembre a enero bajó de 23,70 a 22,40 pesos el kilo (un 6%) y en febrero se mantiene estable y con tendencia a bajar. Si cualquiera va a la góndola de un supermercado o a una carnicería no ocurrió lo mismo y hoy un kilo de asado (costilla y vacío) ronda casi los 150 pesos, es decir más del 600%. Un rematador con muchos años de experiencia aclaró a este cronista que el productor no es quien fija el precio de la carne porque lleva sus animales a la feria y luego son comprados por los frigoríficos y carniceros, pasando así por varias manos durante el trayecto y se quejó de los “intermediarios”… Por su parte, el dueño de un autoservicio local criticó que en Rafaela los frigoríficos no faenan más sino en otras ciudades debido a los altos costos, sumado a los costos por el traslado del flete, ¿si fuera así, no se puede revertir esta situación? De un animal promedio de 500 kg se utiliza aproximadamente para vender el 55-57%, el resto son las achuras y cuero y lo descartable. También están los impuestos como el IVA e ingresos brutos. “¿No nos podemos poner de acuerdo entre todos los sectores?”, preguntó en voz alta. También fue consultado un carnicero ubicado en barrio Fátima, aclarando que el aumento que hubo de la carne en diciembre no fue trasladado en su totalidad al consumidor porque de lo contrario iban a mermar las ventas. Entonces, justificó que ahora no haya bajado como ocurrió con la venta del ganado en pie en los remates de las ferias, pero hay cortes para todos los gustos desde 60-70 pesos el kg hasta 125. También mencionó los gastos para tener abierta una carnicería: costos fijos por el alquiler de local, sueldos, impuestos, entre otros. Otro tanto ocurre con la leche: al productor le pagan entre 2,50 a 3 pesos el litro a cobrar dentro de casi 2 meses y en góndola está de 10 a 20 pesos, según las marcas, en medio de una crisis lechera con cierres de decenas de tambos porque trabajan a pérdida (también hay un 600% de diferencia). A pesar del acuerdo para mejorar los precios retrasados a los tamberos, no alcanza la medida de emergencia del Ministerio de Agroindustria con un aporte de $ 0,40 por litro porque se necesitan entre 4,20 a 4,50 pesos por litro. Al respecto, CRA salió al cruce de este problema, expresando que “la situación terminal de los productores exige una solución urgente y permanente. De nada sirve el esfuerzo del Estado si la industria no paga que se compromete”. REALIDAD COMPLEJA Son sólo un par de ejemplos de una realidad socioeconómica muy compleja que atraviesa la actual coyuntura de nuestro país. Frente a este problema de fondo, no se soluciona con que cada sector suba los precios como más le convenga y en previsión para no perder, olvidándose del bien general de la población. Hasta el momento, el gobierno macrista se sentó a dialogar con diversos sectores en forma separada. ¿No será posible la convocatoria a una mesa de concertación nacional entre los principales actores (gremios, cámaras de empresarios y comerciantes, organismos que defienden al consumidor, entre otros) como lo hicieron algunos gobiernos anteriores? Acá está en juego no solamente el futuro de la actual administración y de la macro economía, sino también cómo repercuten los precios diariamente, porque terminan afectando el bolsillo de todos, en especial de los trabajadores, pobres e indigentes. Urge avanzar hacia un país previsible y confiable…

Fuente: diario La Opinión, Rafaela, 20 de febrero de 2016.

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