Restaurando nuestra alma: reflexionemos almitas

Por María Inés Adorni.- Cada quien escucha lo que quiere escuchar.

Somos seres espirituales y cuando escribo me preocupo como vivimos los seres humanos, y desde mi sabiduría y esencia les quiero transmitir como siempre esa ayuda, esa maravillosa paz que te la da el amor a Dios.

Desde aquí, en la naturaleza me hice varias preguntas y quería transmitírselas a ustedes.

¿Qué tal consciente eres de la salud que gozas? ¿Cuál es la riqueza de la que gozas? ¿Qué tan sabio eres?

La salud no solo está relacionada con enfermedad o alimentarnos bien, me estoy refiriendo a tu salud espiritual, a la armonía, al equilibrio. Hay mucha gente que veo que está muy angustiada, desmotivada, cargada de miedos y pasado.

Otros, preocupados por el futuro. Cada vez hay mas personas afectadas al estrés, los traumas y la falta de razones para vivir.

Los seres mensajeros del cielo dicen que debemos disfrutar toda la belleza que nos regala Dios, la nostalgia tiene su belleza y hay que también alegrarse por lo que fue, o por lo que pudo haber sido.

De la salud hay que reconocer que no hay un deleite de las pequeñas cosas simples y sencillas de la vida, podemos tener de todo y no tenemos bienestar. Salud es descubrir la alegría de la vida diaria y saber pasar tiempo con cada una de las personas físicamente.

Salud es buscar la felicidad en la familia y en el trabajo, recobrar el respeto por el otro y dejar de pensar que somos diferentes por raza y color.

La única raza que existe es la raza humana. El resto son inventos para tratar separarnos.

La riqueza es de tiempo, acaso tienes tiempo para vivir, estar con tu familia y amigos.

Tienes ese tiempo para ti ahora. Gozas de confianza, tiempo para divertirte. Practicar lo que te gusta, un deporte, un arte.

La sabiduría es la que estas presente y aceptas vivir la vida con amor, sin juzgarnos.

Dejas la depresión y empiezas a entender que la vida es sencilla y simple, dejando fluir como un pájaro ese vuelo sublime que te regala todos los días Dios.

Debes gozar de esa experiencia que es volar. La sabiduría para equilibrar el amor, el trabajo y la diversión. La sabiduría para aprender de los momentos más difíciles y entender, que Dios te entregó el mar, el cielo y la tierra, para que la cuides y no para que la dañes.

Debemos respetarnos y amar esa conexión de almas con Dios. Sembrando semillas de fe…

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