Recordando a Bautista Bainotti

Por Nelly Ghizzoni de Foglia.- El 2 de marzo de 1948 vine a vivir al barrio 9 de Julio y me desempeñé como empleada en el Hogar de Ancianos “Magdalena de Lorenzi” durante 14 años. Luego durante 10 años colaboré ad honorem en la cooperadora.

Tres años más tarde, ya casada, fuimos a vivir con mi esposo Enrique Angel Foglia en calle Paraná. Ahí conocí a un señor llamado Bautista Bainotti, quien era repartidor de hielo en una volanta con dos caballos.

Tempranito, con buen trato y una hermosa sonrisa, alegraba a la gente. Yo admiraba la exactitud que tenía para cortar los cuartos y medias barras de hielo; no usaba guantes y sus manos estaban moradas.

Su servicio era importantísimo porque era para mantener los alimentos en buen estado. No conocí otra persona que hiciera ese trabajo y este gran hombre fue un poco olvidado por la sociedad.

Quiso la vida que con el tiempo conociera a su hija Estela; fue en la escuela Rivadavia, donde concurría su hijo Marcelo y el mío Eduardo (también tuve otro hijo Enrique Dino, fallecido). Seguimos siendo amigas, ya que ella estaba en el Voluntariado del Hospital y hemos concurrido a los tés que se hacían a beneficio de esa institución.

Los chicos ya grandes siguen siendo amigos.

Don Bautista fue un hombre de bien, honrado, trabajador, solidario; él y su familia son un ejemplo de vida.

Los aprecio a todos con afecto y cariño.

La autora tiene 92 años y actualmente se encuentra viviendo en el Hogar de Ancianos “Magdalena de Lorenzi”.

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