¿Qué es lo que está pasando en Irán?

Las adevertencias y amenazas del ayatollah Alí Jamenei parecen no haber asustado a la población que continúa organizado nuevas manifestaciones y protestas por lo que un distendimiento entre ambos bandos no parece posible por lo menos en los próximos días. Hay quienes aseguran que el conflicto parece encrudecerse y se llegaría a un enfrentamiento generalizado.

Por Alejandro Boffelli (Rafaela)

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Los resultados de los comicios electorales presidenciales de la semana pasada en Irán despertaron la furia de gran parte de la población de este país. Luego de anunciarse como reelecto al presidente Mahmoud Ahmadinejad con tan solo el 10% del recuento de votos, el candidato opositor Mir Hossein Mussavi anunció el fraude en dichas elecciones y con esto miles de personas comenzaron a manifestarse en las calles iraníes en apoyo a la oposición. La mayoría de las protestas han sido pacíficas pero la policía local contestó con violencia y los disturbios no se hicieron esperar; decenas de heridos y hasta ahora 13 muertos (cifras oficiales) han sido el saldo de la actual crisis iraní aunque se sospecha que el número de muertos sea mayor. En Irán el líder supremo el ayatollah Alí Jamenei concentra el poder. En él recae el peso de todas las decisiones y tiene la facultad de rechazar cualquier ley, controla los medios de comunicación, las fuerzas de seguridad e incluso puede destituir al presidente por lo que éste último pasa a ser un “empleado” de aquel. La democracia de Irán es una democracia restringida. Fue Jamenei quien ordenó a la policía la intervención violenta contra las masas populares y que los resultados de la votación debían acatarse. Declaró que las protestas son ilegales y advirtió de un posible “baño de sangre” si estas continuasen. Considero necesario destacar algunos puntos fundamentales de la imperante situación en Irán que marcan una diferencia con lo que fue la primer revolución islámica iraní en 1979. Primero, que esta crisis es la mayor revuelta social que ha vivido el país después de la revolución del 79 pero con un tinte diferente y aquí radica la importancia y trascendencia de los acontecimientos actuales; mientras que en la primera los manifestantes buscaban la instauración de la ley islámica y, la actual crisis representa la primer protesta multitudinaria contra el sistema político del país. Irán atraviesa una situación interna difícil que pone en riesgo los pilares básicos de la República Islámica y con ello la legitimidad. La falta de respuestas a la crisis económica con altos índices de inflación y desempleo en aumento y la delicada situación en derechos humanos con la ya instaurada y conocida pena de muerte sumado esto al papel marginal de las mujeres en la sociedad ha provocado en miles de jóvenes el deseo de dejar su país. Y he aquí otro punto de importancia a destacar: son precisamente estos grupos sociales jóvenes, estudiantes y mujeres que participan activamente de las manifestaciones y han encontrado el momento ideal para comenzar a movilizarse. La cuestión de las elecciones fue tan solo el puntapié inicial. La cuestión radica que son los jóvenes el futuro del país y son ellos mismos los inspiradores de un cambio, se sienten desarraigados y no solo procuran la instauración de mas libertades civiles sino que también proclaman cambios en el ámbitos internacional con mas apertura, liberalización y terminar con el tono agresivo y poco conciliador que ha caracterizado la política internacional iraní en los últimos tiempos. Fue el líder opositor Mussavi el que instauró el conflicto en las calles y encontró el respaldo de la población, un candidato que busca “reformar el país pero respetando los principios básicos del modelo iraní”. Si bien se declara reformista no creo que la gente encuentren él lo que están buscando. Es un dirigente salido del establishment y que muchos analistas lo consideran como conservador. Hay que mencionar que el ex primer ministro de Irán sostuvo estar de acuerdo con el programa nuclear que tantas críticas a nivel internacional ha desatado y que tampoco comparte la exigencia de Occidente de desmantelar dicho programa lo que no significaría, por lo menos en este aspecto un cambio notorio. Del otro lado de la mano tenemos a Mahmoud Ahmadinejad que parece haber cambiado su discurso por conveniencia política ante los recientes acontecimientos sin defender a rajatabla su proyecto nuclear. No hay que olvidar que son palabras que provienen de una circunstancia excepcional y de un dirigente que negó el Holocausto y sugirió que Israel debía ser borrado del mapa. Mas allá de lo que diga uno u otro, la política internacional del país queda en manos del líder supremo Alí Jamenei. Por su parte Estados Unidos ha sido cauto y el presidente Obama declaró que no le compete a su país intervenir en los asuntos internos de Irán como las elecciones pero ha condenado el uso de la violencia para reprimir las protestas en cuanto estas son pacíficas. Recordemos que la relación bilateral entre ambos países ha sido tensa a lo largo de los últimos años e Irán representa una amenaza para los intereses de Estados Unidos en la región e incluso para su aliado Israel. Desde Teherán se ha acusado a Estados Unidos como a Gran Bretaña de estar detrás de las protestas con el propósito de debilitar el gobierno. A su vez Gran Bretaña, Alemania y Francia han ido más allá y también denunciaron fraude en las elecciones del pasado 12 de Junio. Pero el fraude aquí es difícil de corroborar porque el voto no es obligatorio en Irán y no existe un padrón electoral además de que los ciudadanos votan en lugares como mezquitas e incluso en cualquier ciudad, sin que sea requisito que emitan su sufragio en el lugar donde tengan fijado su domicilio permanente. En lo que respecta a Naciones Unidas aún no se ha pronunciado en referencia al tema en cuestión. Se espera que sea el Consejo de Seguridad quien se reúna para emitir una resolución al respecto. Las advertencias y amenazas del ayatollah Alí Jamenei parecen no haber asustado a la población que continúa organizado nuevas manifestaciones y protestas por lo que un distendimiento entre ambos bandos no parece posible por lo menos en los próximos días. Hay quienes aseguran que el conflicto parece encrudecerse y se llegaría a un enfrentamiento generalizado. Lo cierto es que la República Islámica de Irán está en crisis demostrando signos de debilidad y ante tan duro discurso internacional se ha olvidado de sanear el frente interno.

*Miembro de la Cámara de Especialistas en Ciencia Política y Relaciones Internacionales del CCIRR.

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