No aprendimos a defender nuestros derechos

En Argentina no nos dimos cuenta que si un gobernante incumple con el mandato, no hay que hacer un golpe de Estado para derrocarlo, sino podemos hacerle un juicio político, y destituirlo.

Por Susana B. Riberi de Calcha (Rafaela)

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Reflexionando sobre la realidad nuestra de cada día, me preguntaba ¿por qué los argentinos debemos pasar tantas cosas malas como nos sucede?, venimos de una historia que cíclicamente nos pone al borde del abismo, y descubrí que somos masoquistas, volvemos siempre a repetir historias de fracasos, nos empeñamos en volver siempre a lo mismo, es como la mujer golpeada, que pese a todos sus sufrimientos, sigue al lado del golpeador, y piensa… algo habré hecho para merecer este castigo diario. Desde el año 1930, con el golpe militar es que nuestra historia de crecimiento se truncó, desde allí que no podemos volver al cauce. Hasta allí nuestro país fue pujante, estábamos dentro de las siete potencias más grandes del mundo, no sólo económica, sino cultural, éramos la envidia del mundo, para convertirnos ahora en el país del bochorno internacional, donde la Presidenta en una cumbre de América, llega tarde nuevamente, y no se le ocurre otra cosa más absurda que acusar públicamente a su Canciller que le informó mal la hora del encuentro. Realmente sin palabras, ¿por qué los argentinos toleramos todo lo que nos pasa?, pagando un agua que no tenemos, el combustible, alimentos, servicios públicos cada vez más caros, jubilados con haberes bajísimos y usando la plata de ellos para hacer negocios, les embargan las cuentas a la gente por no haber pagado anticipos de ganancias, una ganancia que no se sabe si realmente este año habrá ganancia, una verdadera aberración jurídica y los grandes evasores haciendo suculentos negocios, pero como siempre se castiga al que siempre cumple, nos están liquidando los recursos naturales y nadie dice nada, llegué a la amarga conclusión que somos un pueblo manso y muy conformista aceptamos como si fuera un castigo divino que nos falten el respeto, somos cómodos y muy idiotas, porque no se justifica que aguantemos tanto, nos hacen lo que quieren en nombre de un voto que supuestamente los habilita a hacer con nosotros lo que se les antoja, con veinticinco años de Democracia no aprendimos a defender nuestro derechos, ¿qué significa Democracia: gobierno de todos?, nuestra Constitución dice que: “el pueblo no gobierna ni delibera sino a través de sus representantes”, pero justamente nuestros representantes nos gobiernan, porque nosotros le hemos dado el voto, pero no para que hagan lo que quieran, cuándo vamos a entender que las democracias del mundo funcionan justamente, porque el pueblo “les respira en la oreja” a sus gobernantes, es decir los controla y les exige que cumplan fielmente con el contrato electoral, que se ajusten a las cláusulas redactadas al momento de otorgarles la confianza por el período para el que fueron elegidos, pero nosotros no, es como que protestamos por lo bajo, pero no nos animamos a defender nuestros derechos, cualquier acción de protesta es considerada como golpista, pero aclaremos que esto sucede siempre que estén gobernando los peronistas, porque bajo otro signo político, todos se vuelven más intolerantes, y allí nadie habla de golpista, simplemente se dice “así no podemos continuar hay que hacer algo” e inmediatamente se viene o el saqueo a los supermercados, o los cacerolazos, y todo se justifica diciendo “no podemos continuar permitiendo esta situación agobiante”, cuánta hipocresía. El problema nuestro es que no sabemos que tenemos una Constitución que es muy sabia, en ella tenemos todas las soluciones para el presente que estamos atravesando, es como dijo la periodista española Pilar Rahola que nos visitó días pasados, “¿cómo permiten vosotros tanto atropello por parte del Gobierno?”, “¿cómo permiten que no den conferencias de prensa?”, “¿no sabéis acaso que hoy son funcionarios porque vosotros les habéis dado el voto, pero mañana dejarán de serlo, ya no usarán más los vehículos oficiales y volverán a ser seres sin cargos ni poder?”, en las democracias verdaderas los gobernantes se deben al pueblo que los eligió, “voz del pueblo, voz de Dios”; evidentemente no hemos aprendido, en Argentina no nos dimos cuenta que si un gobernante incumple con el mandato, no hay que hacer un golpe de Estado para derrocarlo, sino podemos hacerle un juicio político, y destituirlo. ¿Acaso en EE.UU. a Richard Nixon no lo destituyeron cuando comprobaron que había mentido al pueblo norteamericano?, lo juzgaron y debió abandonar la Presidencia, aquí no, decimos “faltan dos años y medio”, y siguen haciendo lo que les viene en ganas, destruyendo el sector productivo hasta que ya no pueda levantarse porque estarán todos fundidos, no les importa el hambre de la gente, ¿o es que acaso ahora no hay tantos pobres e indigentes como en el 2001? Según monseñor Casaretto el 40% de la población está bajo la línea de la pobreza, no seamos hipócritas, ¿o es que los pobres son distintos de acuerdo a la bandería política que nos gobierna?, empecemos a comportarnos como un país en serio, donde no nos gobiernen los sindicatos, o mejor dicho sindicalistas que se enriquecen a costa de los obreros y trabajadores, o políticos deshonestos que hacen de la política un negocio; la Presidenta y su marido en un año ganaron 28 millones de pesos, pero aseguran que es todo legal, que nos den la receta, así pronto no habrá más pobres en Argentina. Dijeron que hay que redistribuir la riqueza y que los productores agropecuarios son avaros, terratenientes y que no quieren redistribuir equitativamente la riqueza con los más necesitados, no seamos necios, hagamos valer nuestro voto y nuestros derechos, nos vamos a quedar sin futuro, ya que están destruyendo a nuestros jóvenes que son los hombres del mañana. No fabriquemos líderes truchos sino verdaderos a los que les interese servir a su patria, como dice el rabino Bergman “no son el poder o la función las que hacen al líder sino las virtudes para ejercerlos. Esas virtudes son la humildad y la vocación de servicio”.

Dra. Susana B. Riberi de Calcha DNI 11.011.451

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