“Hay mayor consumo pero no se salió de la pobreza estructural”

Opina José Arancedo -arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina- en una entrevista, quien vino a la ordenación episcopal de Gustavo Zurbriggen en la Catedral San Rafael de Rafaela. Habla de la evangelización a través de la política, de la defensa de los valores del Evangelio y del derecho a la vida.

Por Emilio Grande (h.)

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Por Emilio Grande (h.).- “No hay candidatos dentro de la Conferencia para presidente, yo era vicepresidente de la anterior, no hay campañas. Los obispos han pensado que para este trienio yo podría ser, agradezco la confianza y sé que la tarea no es fácil y tengo que presidir un cuerpo importante como es el Episcopado pero me apoyo mucho en los obispos, en las diversas comisiones”, expresa monseñor José Arancedo -arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina- en una entrevista concedida a este cronista previo a la ordenación episcopal del presbítero Gustavo Zurbriggen, anoche frente a la Catedral San Rafael (ver página 23). Y agrega: “Espero que podamos cumplir todo lo que hemos hecho como proyectos, yo marcaría como dos líneas: una misión continental para poner a la Iglesia Argentina en clave desde Aparecida en un contexto misionero y el camino al Bicentenario otro documento que tenemos en el que marcamos metas a alcanzar: hablamos de familia y vida, la necesidad de reconciliación, la pobreza, la educación, la importancia de los poderes institucionales en el marco de la autonomía e independencia. El mayor camino para superar la pobreza de un país es una obediencia constitucional a aquello que marcan las instituciones en la república. También en la base de todos los problemas que tenemos hay un déficit cultural y significa recomenzar valores que se han ido perdiendo de la verdad, el amor, la solidaridad; recrear una cultura del trabajo, la familia porque hay mucha orfandad en los jóvenes que los tiene como clientes consumistas y no como protagonistas de proyectos”. -El primer gesto que tuvo la nueva conducción del Episcopado fue pedir una audiencia con la Presidenta, ¿hubo un cambio de estilo comparado con Bergoglio? -Siempre se ha hecho, yo fui con él a una entrevista. De parte de los obispos buscamos siempre la mejor relación con las autoridades constituidas. Pedimos la audiencia y al día siguiente nos recibió una hora, muy abierta al diálogo, hablamos todos los temas que preocupan a la Iglesia y al país en un contexto de autonomía y cooperación entre la Iglesia y el Estado; somos pastores no políticos, no nos vean como opositores ni como oficialistas. -Uno de los temas tratados y que preocupa a la sociedad es el aborto, Cristina Fernández se manifestó en contra pero hay 7 proyectos en el Congreso. -Le manifestamos nuestra preocupación y que es la de mucha gente, sobre todo del interior del país. Ayer (por anteayer) en Esperanza firmamos un acuerdo con la intendente (Ana Meiners), las distintas confesiones religiosas y el senador (Rubén Pirola) en una defensa de la vida. Qué triste cuando la respuesta política al problema de la vida naciente es el aborto y no la tutela, el cuidado; ella (por Cristina) sabe lo que yo pienso, que mantenga siempre su postura y es un valor que tiene la Argentina en defensa de la vida en todos sus momentos. Hablamos también de la droga que es un problema que atenta contra la vida. Qué triste que defendiendo los derechos humanos tengamos con respecto al derecho a la vida alguna duda. -En un reciente informe de la UCA habla sobre el aumento de la pobreza en Buenos Aires, ¿hay datos sobre cómo está la situación socioeconómica en el resto de la Argentina? -Los datos de la Universidad Católica son muy sólidos y serios, se ha superado un crecimiento de mayor consumo pero no siempre se ha podido salir de un contexto cultural de pobreza estructural; se pueden comprar cosas y consumir pero siguen viviendo en un ámbito de vida donde no hay agua, cloacas ni propiedad. Habría que hacer un aporte muy grande a aquellas cosas estructurales que hacen a la calidad de vida. Hay muchas cosas por hacer, hay provincias ricas como Santa Fe: en los cordones de las grandes ciudades tienen condiciones de pobreza y marginalidad como cultura de 2 o 3 generaciones que viven de la ayuda y de planes para el consumo pero viven en ámbitos que habría que elevarlos. -¿Cómo se impulsa una nueva evangelización frente a una cultura de la muerte y del secularismo? -Apostar por la vida y despertar conciencias, la tarea de la Iglesia es docente y profética, a veces hay que denunciar pero docente para hacer ver por qué defendemos la vida; falta una docencia cultural de valores y también hay que denunciar momentos de pobreza, fragilidad y atentados. La Iglesia debe transmitir las consecuencias sociales y políticas del Evangelio, es lo que hace la Doctrina Social como una resonancia temporal del Evangelio hecho historia, cultura y Pastoral Social. -¿Cómo se trabaja desde lo político para construir consensos pensando en el bien común? -Uno lo que hace es propiciar principios, está bien definir la política como el arte de lo posible pero nos podemos quedar ponderando la buena cintura. Entonces hay que definirla como el arte del bien común, la Iglesia valora la política como esa mediación entre las ideas y la realidad, cuando falta la política falta ese nexo y cuando ha faltado desde las ideas fue la realidad: hubo guerrilla, resistencia, subversión, represión. La política es el ámbito de diálogo y el político debe ser consciente que es un actor necesario pero responsable, no hacer de la política que yo adquiero y me instalo para siempre sino un servicio que tiene una delegación por un tiempo. Al político le falta sentido de trascendencia a través de proyectos y no de personas.

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