Destacan la actitud de los médicos que se negaron a practicar un aborto

El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, dio gracias a Dios de que se salvara el niño por el “papel decisivo” que tuvieron los médicos, que se negaron a practicarlo a pesar de la autorización de la Suprema Corte bonaerense.

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La Plata, (Buenos Aires), 14 Ago. 06 (AICA).- Al reflexionar sobre el caso de la joven discapacitada que solicitó un aborto por una violación, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, dio gracias a Dios de que se salvara el niño por el “papel decisivo” que tuvieron los médicos, que se negaron a practicarlo a pesar de la autorización de la Suprema Corte bonaerense, y cuestionó a quienes reaccionaron “con furia e indignación”.

 También cuestionó la actitud del ministro de Salud de la Nación, doctor Ginés González García, que dijo “estar indignado por el fallo de primera instancia y por la Justicia que había retrasado una decisión para no favorecer el aborto”.

 “Habría que recordar que muchos argentinos están indignados con las campañas de banalización de la sexualidad y con las reiteradas manifestaciones en favor del aborto del ministro de Salud de la Nación”, dijo.

 El Arzobispo consideró que “aquí se han notado interferencias políticas que son impresionantes y que lo hacen a uno reflexionar sobre la real y efectiva vigencia de la división de poderes en la Argentina y de si estamos viviendo en efecto en un estado de derecho. La división de poderes es uno de los puntos claves de un estado de derecho”.

 “Aquí han hablado funcionarios ejecutivos de nivel nacional, provincial, y hasta un grupo de diputadas oficialistas han pedido el juicio político a esta Magistrada que enaltece a la Justicia argentina. Estas interferencias políticas son muy graves porque uno va viendo que existe una especie de oficialismo pro abortista además de una cierta trasversalidad abortista que se da en los cuerpos legislativos que se da con representantes de distintos partidos”, comentó.

Las cifras Ante las cifras que sobre el número de abortos que difunden funcionarios sanitarios, monseñor Aguer se preguntó “quién denuncia, quién interviene en estos casos si en este momento la realización de abortos es un delito punible”.

 “A los que defendemos la vida condenando al aborto se nos acusa de hipocresía. Se nos dice que son las mujeres pobres las que tienen que recurrir a realizarse abortos en condiciones malísimas, muchas veces dañinas para su salud. Yo digo: ¿por qué no tratan de impedir que las mujeres ricas aborten que es lo que corresponde según la ley? ¿Por qué no se investiga quiénes son en todos los ámbitos los que realizan abortos?”, interpeló.

 El prelado lamentó que la defensa del niño por nacer se consideró sólo “una cuestión confesional”, porque “desgraciadamente no hay muchos fuera de la Iglesia que vean con claridad este asunto y la Iglesia, sobre todo por la obra magnífica del Papa Juan Pablo II en los últimos años, ha tratado de crear conciencia en este asunto pero sin embargo es una cuestión de derecho natural, de razón natural más allá del legítimo respeto a los sentimientos”.

 “A mí también me conmovió y es un drama el caso de esta chica que hemos venido comentando. Es digno de ser atendido, considerado y de darle todo el cuidado y el apoyo que corresponda pero no se puede hacer prevalecer ese derecho de esta mamá en estas circunstancias por sobre el derecho del niño a ver la luz del sol”, subrayó.

Cómo seguirá Monseñor Aguer dijo no saber cómo seguirá en la Argentina el planteo para legalizar el aborto”, pero opinó que “se juegan derechos humanos fundamentales y valores sociales de primer orden. Valores humanos que tienen que ver con la dignidad de la persona, con la integridad de la persona. Creo que detrás de todo esto existe una idea muy difundida en estos tiempos de que la sexualidad humana no es propiamente humana porque no admite ninguna orientación, ningún orden. Aquí lo que se juega, detrás de todo esto, es la afirmación de un orden en la sexualidad humana. Los antiguos filósofos, mucho antes de la aparición del cristianismo, reconocieron como algo espontáneo y natural cuando hablaron de la virtud de la templanza”.

 El prelado consideró que “aquí hay un problema cultural y social que tiene que ver con el futuro de la Argentina. De una manera o de otra esta promoción del aborto como también esta promoción de la esterilización quirúrgica, que está sobre el tapete sancionada en la Legislatura nacional, tiende en definitiva, a que la población argentina no crezca”.

 “Lo mismo que estas iniciativas que estamos señalando, en el fondo son una verdadera estafa para la auténtica formación de la juventud argentina, porque no estamos diciendo lo que hay que decir: que no se puede usar de cualquier manera estas realidades esenciales sino que es necesario una educación verdaderamente integral que se base en una concepción correcta de la persona”, concluyó.
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