Con el aumento de la pobreza, ¿estamos llegando a la crisis de 2001-2002?

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por radio El Espectador (FM 100,1) de Rafaela.

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Por Emilio Grande (h.).- Mientras el presidente Alberto Fernández dijo que no hay hambre en la Argentina en una reunión de la UIA de haces unos días, más de 2 millones de chicos sufrieron hambre durante este año.

Lamentablemente, con el paso de los años la pobreza viene aumentando en la Argentina. Según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, llegó al 44% de la población y seis de cada diez chicos padecen la pobreza, cuyos datos corresponden al cuatrimestre comprendido entre julio y octubre de 2020.

Un 64% de los menores de 18 años vive en hogares donde el dinero que ingresa no le alcanza a la familia para los servicios y bienes materiales. Si se considera a los niños y adolescentes que sufren algún déficit de acceso a derechos sociales considerados primarios (vivienda de cierta calidad, servicios como el de agua corriente, vivir en un hábitat saludable o asistir al sistema educativo), los afectados son el 60% del total.

Los datos son el reflejo del empeoramiento de las condiciones de vida que sufren miles de personas en un contexto de pandemia y cuarentena eterna, que tuvo una muy fuerte caída de la actividad económica y del empleo en el que no cedieron problemas crónicos como es la inflación.

Para el sociólogo Agustín Salvia, director del citado Observatorio, “hubo una profundización de las desigualdades y un aumento tanto de la pobreza por ingresos como de la pobreza estructural”.

En cuanto a la muestra de la UCA, este año hubo 5.728 hogares participantes, en los que viven en 17.920 personas, de las cuales 4.220 son niños. El relevamiento abarca a los centros urbanos con 80.000 habitantes o más; entre ellos, la ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Gran Rosario, Gran Córdoba, San Miguel de Tucumán-Tafí Viejo, Gran Mendoza, Mar del Plata, Gran Salta, Gran Paraná, Gran Resistencia, Gran San Juan, Neuquén-Plottier-Cipoletti, Zárate, La Rioja, Goya, San Rafael, Comodoro Rivadavia y Ushuaia-Río Grande.

La ciudad de Rafaela no fue incluida en el trabajo de campo de la UCA. A fines de abril de este año se registró un fuerte crecimiento en la demanda de alimentos, estimándose en más del 100%, debido a la crisis económica por la eterna cuarentena. Se entregaban más de 30.000 raciones (entre Municipio, escuelas, ONG´s y sector privado). Esta grave situación se mantuvo hasta julio inclusive. En estos últimos meses se redujo a más de la mitad la entrega de bolsones alimentarios por parte del Municipio.

Volviendo al trabajo de campo de la UCA, si no existieran o hubieran existido los programas Alimentar, el Ingreso Familiar de Emergencia, la Asignación Universal por Hijo, las pensiones contributivas y otros planes, la pobreza sería de 53,1% en lugar de 44,2%. Y la tasa de indigencia sería de 27,9% en lugar de 10%.

En 1974 la pobreza era del 4%, pasaron los años y tuvo vaivenes: en 1982 era del 22%, en 1985 bajó al 14%, en 1989 el 47%, en 1992 el 30%, en 1995 el 22%, en 1999 el 40%, en 2001 el 46%, en 2002 el 66%, en 2003 el 62%, en 2007 el 37%, en 2015 el 30%, en 2016 el 31%, en 2019 el 35% y en 2020 el 44%, según distintas fuentes consultadas.

Es más que evidente que con todos los gobiernos nacionales de la democracia fueron aumentando la torta de la pobreza. En la investigación de la UCA, da algunas pistas, precisando que “un cambio de rumbo estructural no solo necesitará de fuertes inversiones e impulso a las exportaciones, sino también de políticas que reactiven el mercado interno, apoyen a las micro empresas y mejoren su productividad”.

En el bendito país que tenemos de una tierra pródiga de recursos naturales con todos los climas, no podemos ponernos de acuerdo en un proyecto a largo plazo para atenuar las brechas socioeconómicas expuestas, mientras producimos alimentos para 400 millones de personas.

¿Cómo resolver la pobreza estructural? A decir verdad, constituye una vergüenza y un escándalo de la dirigencia y de la sociedad en su conjunto… Pero parece que para Alberto Fernández la prioridad es el aborto y para Cristina Fernández borrar todas las causas judiciales…

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