“Buscamos el protagonismo de los laicos en distintos lugares”

Expresa Vittorio Venturini quien fue párroco de 1982 al 88 de la iglesia Sagrado Corazón de Rafaela y ahora hace dos años se encuentra en Guatemala. También habla Luis Furlatto (párroco de 1989 al 92) y el diácono Ugo Gandelli, quienes están en Don Torcuato. Los tres destacaron la continuidad del trabajo pastoral en el presente y el cariño de la gente.

Por Emilio Grande (h.)

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Por Emilio Grande (h.).- Con motivo de los 50 años de la creación de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Rafaela (se publicó el sábado último un suplemento especial) vinieron el fin de semana los sacerdotes Luis Furlatto y Vittorio Venturini y el diácono permanente Ugo Gandelli de la Congregación Pía Sociedad San Cayetano, quienes habían atendido esta parroquia durante 10 años (1982-92). “Había venido de paso en 1995 para ver cómo marcha la parroquia, por nostalgia y tener muchas personas conocidas, nos habíamos comprometido con la pastoral de la Nueva Imagen de Parroquia (NIP) buscando poner nuestra espiritualidad y carisma de nuestra congregación que se basa en Jesús sacerdote siervo con una fe simple y popular. Por eso quería estar en este momento importante del jubileo de la parroquia. También ver los progresos de la parroquia en estos 23 años cuando yo la dejé”, cuenta Venturini a este cronista. Había sido párroco entre agosto de 1982 y septiembre de 1988. -¿Cuáles fueron los progresos encontrados luego de 23 años? -He visto a Rafaela más grande tremendamente no solamente en el maquillaje con avenidas amplias, edificios nuevos, el parque industrial, la nueva terminal de ómnibus, también cómo se extendió en barrios nuevos, prácticamente la ciudad se ha doblado en cantidad de habitantes y se ve mucho progreso en la parte visible. La parroquia me asombró porque hay capillas y barrios nuevos, la organización de los padres que están ahora: Raúl Masini y Cristian Guri y vemos que la parroquia ha caminado. También han surgido nuevos problemas como la secularización, el consumismo, el relativismo, el mundo juvenil de la droga, que han cambiado la realidad pastoral con la idea de llegar a todos, buscando el protagonismo de los laicos quienes tienen que llevar adelante la tarea de la presencia de la Iglesia en la familia, el trabajo, la escuela y los deportes. Además, los festejos que incluyeron la presentación de la congregación el jueves, en la fiesta del Sagrado Corazón con la presencia del obispo Carlos Franzini el viernes y en el almuerzo con unas 1.000 personas el domingo en la Rural. Vemos que hay vida, vitalidad, proyectualidad y creatividad. -¿Cómo es tu experiencia desde hace dos años en Guatemala con sus luces y sombras sociales y eclesiales? -Guatemala es un país centroamericano, como dicen una “república bananera” porque depende de algunos productos, la economía manejada antes por las multinacionales y ahora por los “lobby” financista en un mundo globalizado. Las luces es que la gente es muy religiosa, la Iglesia Católica ha buscado unir y hacer “sincretismo” entre lo que era la cultura “maya” y los aspectos de la evangelización; representa la mitad del total de confesiones y se ha interesado de los pobres desde la época de la guerrilla que duró unos 36 años, evangelizando en las escuelas y cuenta con 5 universidades católicas. Otra luz es la participación de los laicos ante la falta de sacerdotes. Como sombras la situación social, económica y política con mucha pobreza y desnutrición de niños, la salud es muy descuidada de parte de los gobiernos y por eso la Iglesia tiene hospitales y clínicas. También ha quedado el problema de la violencia, de la impunidad porque prácticamente no existe justicia, hay inseguridad y la ciudad está blindada, a pesar de ello hay robos, secuestros, extorsiones, narcotráfico. Además, hay cierta desunión entre los católicos dentro de los movimientos, los programas pastorales diocesanos chocan con los programas de los movimientos.

VINCULO PROFUNDO También hablamos con el sacerdote Luis Furlatto quien tiene 77 años y había estado en Sagrado Corazón de 1989 al 92, actualmente en Don Torcuato ciudad bonaerense del partido de Tigre. “La gente me recibió con cariño y me emociona mucho porque demuestra que existe un vínculo muy profundo, lo que uno hizo queda grabado en los corazones. Cuando vine en el 89 encontré un ambiente muy fraterno y sereno comparado con Buenos Aires donde hay más tensión. Me impactó mucho que el padre Raúl (Massini) haya aceptado lo que nosotros con el diácono Ugo habíamos trabajado con la gente y lo haya llevado adelante. Antes de venir acá había estado conectado con este lugar porque había charlado con monseñor (Jorge) Casaretto ya que no había cura para poner en la parroquia. Promovíamos el movimiento «Por un mundo mejor» con la Nueva Imagen de Parroquia, cursos para matrimonios y novios dentro de la pastoral familiar con muy buena recepción. Me voy con un corazón lleno de satisfacción por los frutos que hemos visto”. -¿Cómo se evangeliza en el Gran Buenos Aires? -Es más difícil, allá la gente vive con más tensiones y hay más dificultades en la misma sociedad, por eso la pastoral no es tan fácil pero estamos contentos porque llevamos adelante una comunidad muy grande que tiene diferentes niveles sociales, inclusive villas miserias donde llevamos adelante un apoyo escolar para unos 900 chicos. También tenemos cursos para jóvenes y adultos que no han terminado la primaria y de computación con computadoras donadas, hay un jardín de infantes para familias necesitadas. Además, están la pastoral de jóvenes, scouts, guías y hay 6 capillas.

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