A veces no valoramos la ciudad que tenemos

Es lamentable que en esta Rafaela a veces no la valoremos debidamente y se la tilde con falsedad de aburrida cuando corresponde calificarla de seria y ordenada como se hace mayoritariamente en el exterior.

Por Emilio J. Grande (Rafaela)

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Por Emilio J. Grande.- Los rafaelinos somos argentinos y quienes tienen oportunidad de viajar al exterior advierten, sobre todo en los países del primer mundo que en ellos se conservan algunas costumbres que en el nuestro detestamos. El tranvía, el trolebús, la policía montada, el ferrocarril, la navegación fluvial tan útiles en otros lugares apenas figuran en la infraestructura argentina, como tampoco las redes de autopistas ya antiguas en muchos países y solo incipientes aquí con tan vasto territorio y sin ánimo de parte de los gobernantes de turno de liberarnos del doloroso y altamente costoso liderazgo del ranking de personas muertas en accidentes de tránsito, con el agravante que en nuestra insuficiente población, un alto porcentaje de esas víctimas está constituido por menores, jóvenes y adultos en plena actividad. Aquellos países del primer mundo también conservan bienes que los argentinos perdimos por nuestra llamativa e inexplicable vocación de ir contra la corriente. Por caso la diversión de fines de semana y feriados que en nuestro país empieza cuando allá termina lo cual no nos favorece. Y cuando se trata de corregir esa modalidad en nuestra ciudad, la iniciativa tropieza con inconvenientes que divide la opinión de los padres e induce a algunos a hacer manifestaciones públicas a favor o en contra como está ocurriendo después de la publicación de una carta de lectores aparecida recientemente en LA OPINIÓN, calificando de aburrida a la ciudad de Rafaela. Cabe preguntar, por qué se debe optar, si proceder con responsabilidad o sin ella. Es que como los arbolitos que para que crezcan correctamente se les ata un rodrigón (estaca) a los adolescentes y jóvenes se los debe preservar y apuntalar con ineludibles límites. No hacerlo es proceder con irresponsabilidad de parte de las autoridades y de quienes consideran desaciertos el fijar horarios y prohibir el consumo de alcohol a determinada edad. En lo específico de los horarios de diversión nocturna, algún día también en la Argentina una ley nacional terminará con la anormal situación actual de que en una misma provincia –como ocurre en la de Santa Fe- se priorice el interés económico sobre el que debe favorecer el crecimiento físico y el desarrollo intelectual adecuado de la juventud. Es lamentable que en esta Rafaela a veces –como en el caso que nos ocupa- no la valoremos debidamente y se la tilde con falsedad de aburrida cuando corresponde calificarla de seria y ordenada como se hace mayoritariamente en el exterior. Está en vigencia una ordenanza que fija horarios y prohibiciones, la que debe hacerse cumplir a rajatabla.

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