Un nuevo desafío para la democracia: la posibilidad del ejercicio vitalicio del poder

Lo acaecido en Venezuela no es una buena noticia para la democracia de la región teniendo en cuenta el desgaste que significa permanecer tantos años al frente de un gobierno. ¿Cómo hacerle entender a Chavez que no resulta saludable para ningún sistema institucional que alguien se eternice en el poder? ¿Lo comprenderán otros políticos que pretenden seguir sus pasos, como Evo Morales en Bolivia?

Por Virgilio Jiménez Grötter (Rafaela)

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El 15 de febrero todas las miradas estuvieron centradas en Venezuela ya que allí tuvo lugar un referéndum cuyo objetivo era incluir en la Carta Magna de ese país una cláusula que habilite al jefe de Estado a la reelección ilimitada ya que la Constitución vigente solo la permite por un período adicional.
En esa jornada la opción afirmativa triunfó ampliamente con el 54, 36% de los sufragios, frente a un 45, 63% de votantes que no adhirieron a la propuesta de presidente Hugo Chavez de enmendar el texto constitucional para ocupar cargos de elección popular sin límites en el tiempo.
De esta manera Chavez, que ya lleva una década en el poder, se autoproclamó “precandidato” a las elecciones de 2012, instancia en la que se definirá quien será el próximo titular del Poder Ejecutivo venezolano para el período 2013-2019, aunque la primera prueba electoral para el controvertido líder bolivariano llegará el año próximo, con los comicios legislativos.
Haciendo un breve repaso de algunas constituciones occidentales, encontramos que no son pocas las Cartas magnas que posibilitan la reelección sin límite de mandatos. Así, en sistemas semi-presidencialistas como los de Francia, Islandia y Chipre tanto el presidente cono el Primer Ministro pueden aspirar a quedarse en sus cargos hasta que lo consideren oportuno, fenómeno que se repite en algunos Estados europeos con sistema parlamentario, como es el caso de Gran Bretaña, España, Alemania y Holanda, entre otros.
Entre nosotros, la Reforma de 1949 –auspiciada por el gobierno peronista que accedió al poder por voluntad popular en 1946 y que fuera inspirada por el destacado constitucionalista Arturo Enrique Sampay- disponía la reelección del presidente y del vice de forma tal que aseguraba la continuidad en el ejercicio del cargo eternamente. Atinadamente, con la Reforma de 1957 la Constitución de 1949 fue dejada sin efecto restableciéndose la Ley Fundamental de 1853/60.

Los problemas que plantea la reelección ilimitada Una de las interpretaciones que se pueden hacer acerca de lo ocurrido en domingo pasado en Venezuela es que es un hecho que tiene que ver con la autodeterminación de ese pueblo ya que según el principio de la igualdad soberana de los Estados –que es uno de los principios de Derecho Internacional enunciados en la Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de Naciones Unidas y en la Carta de Naciones Unidas- cada sujeto estatal tiene la facultad de decidir acerca de su propio sistema económico, electoral, político, etc. Un Estado es soberano, entonces, cuando tiene la capacidad para tomar decisiones con respecto a esos asuntos sin depender de nadie. Sin embargo, el líder venezolano debería saber que el país que dirige no es una monarquía absoluta sino que por el contrario Venezuela es una República y que como tal los caracteres que definen a esta forma de gobierno son la soberanía popular, la igualdad ante la ley, la división de los poderes, la responsabilidad de los funcionarios, la publicidad de los actos de gobierno y fundamentalmente la periodicidad de las funciones. Por otra parte, como es sabido Venezuela es uno de los mayores aliados estratégicos de la Argentina. No obstante, una política exterior seria debería estar encaminada a priorizar los vínculos con otros países de la región, como Brasil, Chile y Uruguay, para no caer en un preocupante aislamiento, o por lo menos sería importante otorgar a estos países la misma importancia que ocupa el país caribeño en la agenda internacional de nuestro país.

El ejemplo de Cincinato Lo acaecido en Venezuela no es una buena noticia para la democracia de la región teniendo en cuenta el desgaste que significa permanecer tantos años al frente de un gobierno. ¿Cómo hacerle entender a Chavez que no resulta saludable para ningún sistema institucional que alguien se eternice en el poder? ¿Lo comprenderán otros políticos que pretenden seguir sus pasos, como Evo Morales en Bolivia? Tal vez al creador del denominado “socialismo del siglo XXI” así como a otros dirigentes que sueñan con detentar el poder por plazos prolongados les sería de gran utilidad conocer quien fue Cincinato (519 a.C -439 a.C) para luego intentar seguir su ejemplo. En la república romana existía una institución que era la dictadura, palabra de origen romano que en esa época tenía un significado muy distinto del que se le concede en la actualidad, más próximo a la tiranía. En virtud de la misma el Senado podía conceder plenos poderes a un ciudadano en una situación de emergencia, pero solo por un término de seis meses. Lucio Quincio Cincinato era un lúcido general romano, dueño de un enorme talento político, que en el siglo V a.C. fue llamado de su granja y hecho dictador para que condujese el ejército romano contra un enemigo amenazante, los Eucos. Cincinato condujo el ejército a la victoria y a posteriori renunció inmediatamente a la dictadura para volver a su arado antes de que se cumpliera el plazo de los seis meses.

Lic. Virgilio Jiménez Grötter

Miembro de la Cámara de Especialistas en Ciencia Política y Relaciones Internacionales del Centro Comercial e Industrial de Rafaela.

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