Siguen las tragedias en nuestras rutas

Por Emilio J. Grande

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En los dos primeros meses de este año todo indica que, de seguir así, se batirá el récord de personas muertas en accidentes de tránsito en 2005, que sumaron 10.829, con una relación de 28,3 víctimas fatales cada 100.000 habitantes, según reciente informe del Centro de Estudios Nueva Mayoría, destacándose que la citada es la mayor tasa de Sudamérica. Se menciona como principal causa la conducción en estado de ebriedad, el incumplimiento de las respectivas normas y la alta velocidad. En verdad, deberían reducirse drásticamente esas infracciones con un mayor control y el real cumplimiento de las multas, pero lo que las entidades y organismos -que comentan, analizan y realizan estadísticas sobre el tema que nos ocupa- no tienen en cuenta es que la Argentina carece de una red de autopistas que da gran seguridad al tránsito de todos los países europeos y principales de los demás continentes. Allá, con territorios de menor extensión que el de Argentina y poblaciones que duplican y triplican la nuestra, con parques automotores en consonancia, la tasa de mortalidad en choques y vuelcos en rutas es ínfima comparada con la que acaba de informar el Centro de Estudios Nueva Mayoría. En lugar de red, en nuestro país apenas existen unos cientos de kilómetros de autopistas: Santa Fe-Buenos Aires, Buenos Aires-La Plata-Mar del Plata, Córdoba-Villa Carlos Paz y 200 kms. en la provincia de San Luis. Es incomprensible que los gobiernos nacionales sean tan insensibles ante tanta pérdida de vidas humanas (en su mayoría jóvenes), además de los miles de heridos con discapacidad por el resto de sus días, amén de las multimillonarias pérdidas materiales. La actual situación dramática se mantendrá mientras no se amplíen las carreteras de doble mano, que están lejos de ofrecer un estado óptimo, construidas hace más de medio siglo -tiempo en que se multiplicó el parque automotor- con gran incremento del transporte pesado y cada vez más veloces. Una de las soluciones de fondo a tan gravísimo problema es la construcción de la red de autopistas, para la que ofrece un interesante proyecto el doctor Guillermo Laura, que incluye la forma de financiación sin desembolso alguno del Estado. Pero eso no indica que sea el mejor. Lo que el presidente Kirchner debería hacer es convocar a un concurso de proyectos de carácter internacional, con la seguridad que surgirá el más conveniente y de rápida factibilidad, cuando como se apuntó más arriba. Las redes de autopistas en otros países de todos los continentes funcionan con gran seguridad para el tránsito desde hace decenas de años. Así, se obviaría el riesgo de la inexperiencia.

Emilio J. Grande

El autor es periodista y fue director durante 20 años del diario La Opinión de Rafaela.

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