Radiodifusión: Menem lo hizo, pero el que lo ratificó fue el actual gobierno

Cómo es el mapa de la concentración de la TV y de la radio.

Por Susana Reinoso

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Lo que la presidencia de Carlos Menem impulsó, la gestión de Néstor Kirchner lo ratificó. Desde su asunción, hace tres años, el Presidente ha caminado en pos de la consolidación de un mercado ya concentrado y en manos de pocos grupos, algunos de ellos en franca oposición a la vigente ley 22.285 de radiodifusión. Incluso, ha recurrido a decretos de necesidad y urgencia para enmendar la ley, lo que emula la estrategia de Menem, pensada a la medida de intereses empresariales individuales.

Pruebas al canto: la prórroga de las licencias de TV abierta extenderá la concesión de las principales televisoras del país por más tiempo de lo que durarían dos reelecciones de Kirchner. Para entender la complejidad del mercado es preciso señalar que tantas enmiendas a la ley 22.285, que por antigua deja vacíos legales frente a la modernización tecnológica, han facilitado el camino para que algunos empresarios estén en posición favorable para acumular medios con la aplicación de figuras jurídicas que, si bien no se contraponen con la ley, encubren una explotación ilegítima.

Una eventual limitación a la multiplicidad de licencias en materia de radiodifusión exigiría al Gobierno la necesidad de “blanquear” la situación de varias compañías de medios, algunas de capitales extranjeros. Por ejemplo, el mexicano grupo CIE y el español Telefónica. El primero es dueño de siete radios en Buenos Aires, situación que ni siquiera el vigente decreto 1005/99 de Carlos Menem ampara. El segundo explota Telefé y ocho canales en seis provincias.

Lo curioso es que, durante el actual gobierno, el Comfer firmó con CIE un compromiso de desinversión dada la imposibilidad de ese conglomerado extranjero de acceder a la titularidad de las radios, por la entrada en vigor de la ley de bienes culturales. También durante el actual gobierno se ha impulsado un decreto, a la firma de Kirchner, que modifica la ley de radiodifusión para facilitar a CIE la venta separada de sus emisoras, dividiendo en forma inédita el mercado de la radio en AM y FM.

Del mismo modo, Telefónica ha sorteado las gestiones de Menem, De la Rúa y la actual de Kirchner sin acceder a la propiedad de Telefé y los ocho canales que explota en el interior, por obstáculos de la legislación vigente. Fue precisamente la existencia del tratado con EE.UU., que no ha sido denunciado para caer en desuso, lo que permitió al Grupo Prisa acceder a las siete licencias de radios categorías A y B en plazas clave del interior del país mediante la conformación de una compañía madre en Miami.

El Grupo Hadad merece un renglón: es dueño de Radio 10, FM Mega y Amadeus, en San Isidro. Pero explota, además, Radio Pop (la FM de La Red) y Vale (ex FM Clásica). El empresario dice que sólo es “proveedor de contenidos”. Amadeus, pese a ser de otra plaza, entra claramente en Buenos Aires merced al traslado de su planta a Villa Martelli, en el límite con Buenos Aires, con una autorización del Gobierno.

Una ley de radiodifusión que limitara la multiplicidad de licencias en la TV y la radio no tendría competencia, por ejemplo, en la propiedad de la TV por cable, que responde a una diferente lógica de mercado.

Susana Reinoso

Fuente: diario La Nación, Buenos Aires, 21 de julio de 2006.

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