La clave para construir un mundo más justo

El Papa Benedicto XVI preside el rosario junto a universitarios de Africa y Europa conectados por satélite.

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 12 marzo 2006 (ZENIT.org).- Gracias a las nuevas tecnologías, Benedicto XVI pudo dirigirse este sábado a universitarios de doce ciudades de Europa y África y presentarles la clave para construir un mundo más justo: la verdad fundamental de la fe cristiana, «Dios es amor». Por este motivo, al final del encuentro, durante el que se rezó el Rosario, entregó simbólicamente su primera encíclica «Deus caritas est» a algunos de los representantes de los jóvenes. «Quiero entregarla a todos los universitarios de Europa y de África con el deseo de que la verdad fundamental de la fe cristiana –Dios es amor– ilumine el camino de cada uno de vosotros y se irradie a través vuestro testimonio a vuestros compañeros de estudios », afirmó. «Esta verdad sobre el amor de Dios, origen, sentido y fin del universo y de la historia –añadió– ha sido revelada por Jesucristo, con la palabra y con la vida, particularmente en su Pascua de muerte y resurrección». «Es el fundamento de la experiencia cristiana –subrayó– que, como levadura, es capaz de hacer fermentar toda cultura humana para que exprese lo mejor de sí y coopere en el crecimiento de un mundo más justo y pacífico», indicó. El Papa hablaba acompañado por los miles de universitarios de Roma, que en el Aula Pablo VI del Vaticano revivieron momentos parecidos a los de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Gracias al satélite, y acompañados por sus obispos, se encontraban también presentes universitarios de Bonn, Dublín, Friburgo, Madrid, Munich, Salamanca, San Petersburgo, Sofía, Abidyán, Antananarivo, Owerri y Nairobi. El Papa, que pudo ver en las pantallas los rostros de los jóvenes de los diferentes continentes, que desde sus países dirigieron los diferentes misterios del Rosario, reconoció que «se trata de un bello gesto de la comunión de la Iglesia católico». «Esta vigilia mariana –aclaró–, tan querida por el Papa Juan Pablo II, tiende puentes de fraternidad entre los jóvenes universitarios de Europa, y esta tarde los amplía hasta tocar el gran continente africano para que crezca la comunión entre las nuevas generaciones y se difunda la civilización del amor». «Por este motivo –reconoció– deseo hacer llegar a los amigos que están conectados con nosotros desde África un abrazo particularmente cariñoso, que quisiera extender a todas las queridas poblaciones africanas», aseguró. Antes de despedirse, el Papa invitó a los universitarios a unirse a la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, que en este año tendrá lugar en las diferentes diócesis. A los jóvenes romanos, el Santo Padre les invitó a participar en un encuentro que con este motivo tendrá lugar el 6 de abril en la plaza de San Pedro. «Acogeremos la Cruz peregrina, procedente de Colonia, y recordaremos con corazón agradecido, un año después de su muerte, a mi gran predecesor, Juan Pablo II», anunció a los muchachos y muchachas. Al mismo tiempo les invitó a leer el mensaje que les ha dirigido con motivo de esta Jornada, que tiene por lema: «Para mis pies antorcha es tu palabra, luz para mi sendero». En 2007, las jornadas de la juventud también tendrán lugar a nivel diocesano. En julio de 2008 se celebrarán en Sydney, Australia.

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