¿Por qué un Pacto Global? Hacia una versión 2.0 de la RSE

Proponen algunos elementos que sirvan para una estrategia de Responsabilidad Social Empresaria V2.0 en América Latina que implique llevar el concepto a su próximo nivel de desarrollo .

Por Natalia Aquilino y Flavio Fuertes (Buenos Aires)

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La necesaria transición hacia el desarrollo sostenible hace de la responsabilidad social tanto una condición como una oportunidad en el comportamiento económico contemporáneo. Es una condición que se impone en toda transacción económica y busca, en esencia, romper los ciclos de producción o de prestación de servicios que no atienden compromisos de respeto por los Derechos Humanos, los derechos en el trabajo, el medio ambiente y la lucha contra la corrupción. Y es una oportunidad porque marca las tendencias de consumo global y abre las puertas a nuevos productos y servicios cuya propuesta de valor este fundamentada en la Responsabilidad Social. Las empresas deben incorporar la responsabilidad social en sus lineamientos estratégicos de manera que su estructura de negocio refleje las múltiples dimensiones de la responsabilidad, y pueda alcanzar un mejor desempeño en el mercado actual. A su vez, la sociedad debe incorporar a la responsabilidad como una de sus variables estructurales y construir una propuesta de desarrollo sostenible a partir de la responsabilidad social. En este esquema, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas en tanto es la iniciativa de ciudadanía corporativa de mayor reputación e impacto en la economía globalizada reconoce que la responsabilidad social tendrá éxito solo en la medida en que se generalice y se convierta en una acción colectiva no sólo de las empresas sino de todos los actores de una sociedad. A cinco años del lanzamiento de la iniciativa en nuestro país, la red argentina muestra sus primeros logros y se plantea además nuevos desafíos. En relación a los resultados alcanzados, encontramos: a) Profundización del compromiso manifiesto de los actores. Aquellos que participan de una u otra manera de la red (sector privado, educativo, ONGS y OSC) llegan a sumar más de 330 organizaciones firmantes del Pacto. Según el último informe de la Oficina del Pacto Global de Naciones Unidas la red argentina ocupa el puesto Nº 8 a nivel internacional. b) Internalización y difusión de los principios del Pacto Mundial. Los talleres, seminarios, conferencias y actividades de abogacía han logrado un público que llega a las 10.000 personas sensibilizadas directamente por la red argentina. c) Gestión del conocimiento sobre RSE en el país. La documentación y construcción de material que consolida el trabajo de la red ha facilitado su diseminación y el posicionamiento de la estrategia local a través del repositorio de buenas prácticas, artículos en medios especializados, documentos de trabajo, sistematización de lecciones aprendidas en las Comunicaciones de Progreso y su más reciente informe “Responsabilidad Social Empresaria para el Desarrollo Humano en Argentina” de próxima publicación. d) Fortalecimiento de la gobernabilidad de la iniciativa. A través de la generación de una alianza estratégica con las Agencias del Sistema de Naciones Unidas en Argentina (Comisión Económica para América Latina, Organización Internacional del Trabajo y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), la institucionalización de la red por medio de la formación de un cuerpo de gobierno (Mesa Directiva), la realización de una Asamblea Nacional del Pacto y el establecimiento de mecanismos de elección y renovación de sus miembros. e) Promoción del debate internacional con base en experiencias locales. Desde un trabajo basado en la gestión asociada, la red argentina ha apoyado encuentros internacionales como por ejemplo el II Foro Regional de América latina y el Caribe en el cual se discutió el papel de la RSE en las empresas multinacionales que operan en la región. La Declaración adoptada en Buenos Aires ha servido de base para la preparación de una política de multinacionales adheridas al Pacto Global de las Naciones Unidas.

A partir de estos resultados, estaríamos entonces en condiciones de proponer algunos elementos que sirvan para una estrategia de RSE V2.0 en América Latina que implique llevar el concepto a su próximo nivel de desarrollo:

  1. El conocimiento de la RSE como contenido público. El diseño de currículos específicos para las carreras afines en las Universidades se está volviendo un requisito indispensable para la certificación de una mirada y, muchas veces, de un oficio nuevo y con capacidad de innovación. Ya conocemos los primeros intentos a partir del trabajo que realizan el PNUD y el Pacto Global a través de su iniciativa conocida como PRME (Principios para una Gestión Responsable en Educación).
  2. Un rol para el Estado en políticas de RSE. No obstante es una iniciativa de carácter puramente autoregulable, los distintos niveles del estado han avanzado en apoyar o promover actividades relacionadas con la difusión del concepto. Pero, ¿cuál es el espacio exacto que debe tener el Estado en relación a la RSE? Ha llegado el momento de debatir y construir una política pública en Argentina que promueva los esfuerzos privados en lugar de desalentarlos, dejando el espacio abierto a la innovación y a la mejora continua en este campo nuevo en las empresas.
  3. Recurrir a la tecnología para ampliar el control social. Quizás en esto tenga un rol el estado como proveedor de herramientas no tradicionales capaces de agrupar comunidades de consumidores responsables que comparten información, transmiten su experiencia con ciertos productos o servicios a otros, evalúan, rankean (al estilo google) de manera efectiva lo que consumen para, entre todos, efectuar un seguimiento social a las iniciativas de RSE que las empresas declaran.
  4. Una ampliación del concepto de RS. Sobre la base de los principios éticos que guiaron la iniciativa, debemos discutir la responsabilidad social institucional, entiendo por tal aquella que puede ser ejercida por ONGs, OSC, gremios, religiones y los distintos actores sociales que comparten un territorio (Municipio, Región, Provincia).

Natalia Aquilino y Flavio Fuertes Natalia Aquilino es rafaelina, secretaria de la Cámara de especialistas en Ciencia Política y Relaciones Internacionales del CCIRR y funcionaria de la ONU en Argentina. Flavio Fuertes es el Punto Focal del Pacto Global y funcionario de la ONU en Argentina.

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