“El argentino es un apasionado político”

Opina en una entrevista Santiago Kovadloff, licenciado en Filosofía, su último libro “El miedo a la política”. Es ensayista, poeta, traductor y antólogo de literatura de lengua portuguesa.

Por María Herminia Grande (Rosario)

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MHG: El lic. Kovadloff, acaba de recibir el Premio Pluma de Honor que otorga la Academia Nacional de Periodismo. Usted ha logrado en sus artículos periodísticos la reunión de la información y el poder crítico del análisis.

SK: En la vida de un escritor hay descubrimientos tempranos y descubrimientos tardíos. El temprano en mi vida de escritor fue la poesía, y fue muy pronto a los trece años que yo comprendí que la poesía constituía uno de las primeras revelaciones de la vocación de escritor y la del periodismo fue la última, surgió en los años de la dictadura militar y surgió a partir de las amenazas que tenía de parte de la guerrilla, y comprendí en los años 70 que si no incursionaba en las reflexión de las circunstancias en las que estaba viviendo la Argentina, iba a apagar, a marchitar mi propia vocación por la escritura y así fue como empecé a escribir en el diario Clarín, en la revista Humor y en Crisis, allí es donde pude descubrir, alrededor de los cuarenta años, que mi vocación por el periodismo era parte de mi misma vocación de escritor.

MHG: Tengo la intención de escribir un nuevo libro pero releyendo el material del 2007 a hoy, temo repetirme en el análisis de los hechos… Uno, en ocasiones, considera que las cosas no han cambiado, pero se olvida de las “circunstancias”…

SK: No hay duda. Yo la estimularía a que usted lleve adelante su proyecto, por dos razones, una porque la política sufre, y la sociedad con ella, una metamorfosis incesante, tal vez en una primera ojeada uno diría que las transformaciones que tienen lugar en el curso de uno o dos años son insignificantes, pero como en realidad la historia también está hecha de acontecimientos imprevistos, de fenómenos inesperados que condensan un altísimo grado de significación, poner el acento en hechos relevantes permiten entender hasta dónde llegan las transformaciones, a veces, invisibles, que vive la sociedad. Usted se refería al año 2007, ese año empieza a tener lugar la disolución de una expectativa muy importante, que se genera en la sociedad a partir del discurso programático de la actual presidente de la Nación, un discurso que estaba orientado hacia la afirmación de una mayor institucionalidad y, además, reforzado por emprendimientos reales muy significativos como la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, la designación de un hombre del talento y la experiencia, en el Ministerio de Educación, de Juan Carlos Tedesco. Todas estas iniciativas que tuvieron un valor muy grande se diluyen, poco a poco, en la prosecución de una política conservadora, consecuente con la iniciada por Néstor Kirchner en 2003, ese es un hecho. Naturalmente la manifestación del campo en contra de la resolución 125, las elecciones que tuvieron lugar el 28 de junio, la muerte de Alfonsín, con la inmensa convocatoria social que generó y, más recientemente, la celebración cívica del 25 de mayo, del bicentenario, en la cual la política, entendida partidariamente, no estuvo representada por la actitud de la gente, que salió a recordar, tanto lo que el pasado nos proponía, como la deuda que sigue pendiente en este bicentenario. Entonces, todos estos hechos van marcando una transformación muy importante de la sensibilidad social: la demanda de mayor institucionalidad, la exigencia de más legalidad, el deseo de reconstrucción de los partidos políticos como instancias imprescindibles en una democracia en formación y en reconstrucción. En fin, estos son hechos que, para mí, señalan que el bicentenario tuvo lugar en el marco de una última necesidad de mayor vida constitucional.

MHG: Estamos cerca de un hito: el mundial de fútbol, pasión de los argentinos, ¿usted cree que somos desapasionados por la política?

SK: No, no. Hubo pasión en la impugnación en la política en el 2001, cuando se pidió que se alejaran los políticos de la vida nacional, en una demanda irracional, pero muy apasionada y hay pasión en las manifestaciones sociales como las 28 de junio o la de la inmensa muchedumbre que acompañó los restos de Alfonsín. Hay pasión, lo que ocurre es que las pasiones políticas cuando son maduras implican una enorme sensibilidad hacia el matiz, una capacidad muy alta de comprensión de los detalles que impiden tener una imagen única, una imagen inequívoca, la política está hecha del discernimiento de muchas voces, de la necesidad de complementación, cuando es madura, cuando la política es madura no es maniquea. En cambio, la pasión deportiva es un sendero en el que tenemos o estamos autorizados a expresar predilecciones excluyentes, es decir, todo lo contrario de la política. La pasión por la Selección Argentina, cuenta con el aval, el deseo de que sea perfecta, de que la defendamos con absoluta conciencia apasionada de su función redentora para una identidad nacional que es muy débil en otros terrenos.

MHG: A propósito del mundial en Africa, he tenido la posibilidad de entrevistar a Nelson Mandela, un apasionado por desterrar exclusión y odios!!.

SK: Ha sido usted una privilegiada. Ese pueblo ha sabido transitar de la exclusión y del odio a la integración y el diálogo, y esto en un proceso que no termina nunca. Porque mientras el odio es estático, alcanza su intensidad de una vez por todas, ahí se sostiene, ahí está congelado; la capacidad de convivencia y de diálogo no termina de crecer, siempre hay lugar para más, creo que eso es lo que permite discernir cuando estamos frente a un estado con instituciones maduras y cuando no. Las democracias, en la medida en que son imperfectas tiene un gran porvenir de desarrollo.

MHG: ¿Y, ahora cuénteme, cómo termina el “tanteador “de Argentina ?

SK: Mire, yo no lo sé, pero, por supuesto, creo que el dilema de fondo que se plantea es el de siempre; tenemos individualidades notables y la pregunta de fondo es saber si podemos generar una acción orquestada. Si esto ocurriera, me parece que Argentina, que tiene una buena orquesta, va a tocar una maravillosa melodía.

***Ensayista, poeta, traductor y antólogo de literatura de lengua portuguesa. – Profesor universitario en Argentina y Honorario de la Universidad Autónoma de Madrid.- – Integra el Tribunal de Ética de la Comunidad Judía de la Rep. Argentina – Miembro de Número de la Academia Argentina de Letras (desde 1998) – Miembro Correspondiente de la Real Academia Española (desde 2l 2002)

Fuente: www.mariaherminiagrande.com.ar 12/06/2010.

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