Atlético lo resolvió con la receta actual: pelota parada

El equipo de Jorge Ginarte ganó 2 a 0 con un gol de tiro libre de Fernando Clementz y un cabezazo de Mariano Chirumbolo. Otra vez se encontró con un rival mezquino, pero esta vez supo resolver esa ecuación. Además, tuvo varios jugadores que estuvieron en un buen nivel.

por Germán Sánchez

Compartir:

Nadie (o probablemente casi nadie) podía negar que la propuesta de Atlético era tentadora para atreverse a pagar una entrada y ver qué podía dar el equipo. Pocos defensores y mucha gente en función de ataque, con buen manejo, velocidad, explosión. Era de suponer que El Porvenir iba a venir a luchar el partido, a plantar las famosas dos líneas de cuatro y a hacer todo lo posible para descontrolar a los rafaelinos. Y en el primer tiempo lo logró. Sobre todo, porque Atlético quería hacer todo muy rápido. Ese vértigo se transformó en confusión, en nerviosismo. De eso se aprovechó el equipo de Gerli, para hacer lo único que sabe hacer bien: ensuciar la cancha. Lo rodearon bien a Del Bono, lo cazaron a García, por más que anduviera por todos lados, lo pusieron nervioso a Villalba y lo absorbieron a Guaymas. Un partido al estilo Pascutti. Ya en el primer tiempo se vio que todo se podía destrabar con una pelota parada, como ese tiro libre a los 36′ que desvió Del Bono (muy probablemente en off side) para que se convirtiera en gol. Totalmente metidos en la confusión del partido el asistente Negrete salió corriendo para la mitad de la cancha, marcando el gol. Claro que ante las protestas de los jugadores de El Porve habló con García y terminaron anulando la jugada. Mientras tanto, un fiel discípulo de Pascutti como es Kadijevic se revolcaba por el piso por una bomba de estruendo que algún insensato tiró de la tribuna. Eso paró el partido por 8 minutos y terminó de enfriar lo que parecía una aparición importante de Atlético en el partido. Y en el inicio de la segunda etapa pareció que la visita podía seguir imponiendo su antifútbol. Sin embargo, Atlético contó con un Plan B. Ginarte dejó de lado el 3-3-2-2 con el que arrancó el partido y paró un equipo más tradicional, pero que a la vez sería más efectivo. Entonces ese 4-3-1-2, con García bien recostado por la izquierda y respaldado por Clementz, Juárez por derecha con el apoyo de Mánquez y Del Bono bien de enganche cambió las cosas. Gonzalo tuvo espacio y panorama para ver de frente a sus compañeros y escapó a la marca pegajosa del rival. García mostró que yendo por afuera es mucho más peligroso. Juárez mantuvo el nivel de la primera mitad. Sin embargo, tuvo que haber otro imponderable más. Se lesionó Juárez y vino González a la cancha. Al ratito vino Fragata y se terminó de acomodar todo. El que viene de Libertad le puso atrevimiento y osadía a cada intervención. Hasta que inventó una falta al borde del área y apareció Clementz para sacudir la red con un zurdazo bajo y seco. Tres minutos después, otra falta cometida a Fragata terminó en gol. El propio delantero hizo el centro y apareció Chirumbolo para peinarla al segundo palo. En un instante el partido estaba resuelto. Y sin chances de que El Porvenir pudiera revertir nada, porque es un equipo que sólo está preparado para defender y destruir. Atlético sumó de a tres, y esta vez pudo resolver satisfactoriamente otro partido complicado. No se repitió lo de Antoniana, porque el equipo tuvo más convicción y eso hizo que no cayera en la trampa de su adversario. Por los goles, por la actitud, por la convicción. Un paso adelante.

Germán Sánchez

Fuente: diario La Opinión, Rafaela, 10 de setiembre de 2005.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*