VI semana teológica ecuménica

Se realizó en Potosí-Ciudad Bolívar (Bogotá) del 4 al 7 de noviembre de 2005.

Por Maria de los Milagros Perea

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CONFESION DE FE – CREEMOS

En el Dios de la vida que es padre y madre, Dios de fe y esperanza, justo y solidario, Dios de amor que acompaña procesos de economía de solidaridad y resistencia y al pueblo en sus diversas migraciones. En el proyecto de Jesús de vida en abundancia y en armonía con el medio ambiente para todas y todos con preferencia por los empobrecidos, a quienes rescata, dignifica e incluye. En el Espíritu Santo que nos hace resilientes, nos empodera y dignifica en comunidad. En el ser humano, imagen y semejanza de Dios en valor y dignidad, capaz de salir adelante en medio de las adversidades. En la economía como espiritualidad de la vida, que nace del amor de Dios, proyectada al beneficio de la comunidad, sin exclusión, participativa, benéfica, que siendo consciente de la capacidad de recursos administra talentos y los potencializa, una economía que transforma a partir de propuestas populares, adaptada a los contextos, los lugares, las culturas y que protege el medio ambiente. En un modelo de economía alternativo y solidario que afirme la vida humana y la vida de la naturaleza y se construye con la transformación personal y comunitaria desde lo humilde, lo pequeño y lo popular. En la construcción de alianzas generadoras de redes de solidaridad que a partir de lo pequeño y a través de valores de sinceridad, honestidad, creatividad, confianza, diversidad y particularidad, y se sostienen dignificando y potenciando a las personas, las familias y las comunidades. En la liberación y la recuperación comunitaria de nuestra madre tierra, Pachamama como fuente de vida que nos brinda su amor, que es fermento, abona, nutre y se renueva, que es soberanía alimentaria a partir del respeto por la vida y la justicia, que se cubre de flores, perfumes y cantos brindándonos cosechas de vida y acunándonos en su regazo. En el ecumenismo entre iglesias, culturas y espiritualidades que se comprometen con el caminar del pueblo y se dejan interpelar por él. En una economía solidaria que visibiliza los aportes de las mujeres, sus saberes y sus palabras y que reconstruye una masculinidad humanizada y humanizadora. En la historia de los pueblos ancestrales y sus prácticas solidarias a partir de la cual hoy construimos una nueva humanidad y una economía para la vida. En el llamado a la solidaridad como ternura de los pueblos y en el trabajo solidario en todas sus manifestaciones.

RECHAZAMOS

Una economía capitalista, neoliberal, privatizadora, el ALCA y el TLC que deshumaniza, desfigura el cuerpo de niñas, niños, jóvenes, mujeres y hombres, limitando su ser, su hacer y su estar, donde se benefician intereses de unos pocos ocasionando violencia, desplazamientos, guerras y muertes, acelerando el deterioro de la madre tierra y la destrucción de la esperanza. Los medios de comunicación que desinforman y distorsionan la verdad estigmatizando personas, barrios, pueblos; que nos engañan haciéndonos creer que fuera de este sistema capitalista no hay salvación. Los líderes, organizaciones y gobernantes que buscan protagonismo sólo para su bienestar limitando el caminar y la construcción de procesos de solidaridad, que se disfrazan de piedad, misericordia y generosidad en bien de la patria. Un estado corrupto, autoritario, mafioso y excluyente que legitima el robo de la tierra arrebatada a la población desplazada, que privatiza los servicios públicos, la salud y la educación; y que negocia macroproyectos con las trasnacionales que promueven la desigualdad social. La guerra entre hermanos colombianos, toda forma de violencia y desplazamiento forzado; las políticas militaristas de muerte, la deuda externa e interna, la intervención económica y militar de los Estados Unidos y de las empresas multinacionales. La opresión y la persecución de las organizaciones sociales y comunitarias. La acumulación del capital y de las riquezas en pocas manos, la propiedad privada que atente contra los intereses colectivos. La exclusión del mercado informal. Toda teología y práctica eclesial que promueva el individualismo, la competitividad y la cultura del consumo irresponsable.

NOS COMPROMETEMOS

A seguir creyendo en la Palabra, en los procesos populares y las experiencias de economía solidaria y justas. A rescatar y fortalecer nuestros saberes ancestrales y populares como el trueque, las trojas, los convites, los rebusques, las artesanías, las mingas, los alimentos y medicinas tradicionales como símbolos y signos de vida y resiliencia frente a las condiciones adversas cada vez más extremas. A apoyar- priorizando la producción, la promoción y el consumo de lo local- todas las manifestaciones de mercado solidario y las que protegen nuestra madre tierra. A denunciar la injusticia económica y a no hacer uso de productos y servicios fruto de las injusticias. A resistir ante el poder que alimenta la guerra, el conflicto y la concentración de tierras, riquezas y poder. A seguir luchando con más fuerzas y a convocar más personas en la creación de empresas de economía solidaria. A crear lazos de unidad con otras experiencias en un compartir de saberes y a fortalecer redes y alianzas que promuevan comercios justos. A visibilizar los aportes de las mujeres y a generar lenguajes incluyentes. A hacer un acompañamiento que potencie la sabiduría, las capacidades y el empoderamiento de las personas, familias y comunidades. A ser agentes espirituales y políticos en busca de la economía del proyecto de Dios. A no consumir productos de empresas multinacionales o monopólicas que atenten contra la vida y consumir productos naturales, orgánicos y de pequeños productores de nuestras economías solidarias. A luchar por el rescate y liberación de la Madre Tierra empoderando las comunidades desplazadas., desarrollando acompañamientos desde nuestro quehacer cotidiano en las comunidades, creando alternativas económicas tanto en lo político, social, religioso y cultural. A trabajar por la construcción de la sociedad, donde todas y todos disfrutemos de un trabajo con condiciones dignas.

Maria de los Milagros Perea (es religiosa)

Este artículo fue enviado especialmente a la página web www.sabado100.com.ar.

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