Venezuela: el ascenso de un enemigo serio

Con esta política, Venezuela está desperdiciando la mayor oportunidad que tuvo en su historia de mejorar la suerte de su gente.

Por Carlos Escudé

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De líder estrafalario, Hugo Chávez ha ascendido a enemigo serio.

O, por lo menos, más serio que antes. Hombre inteligente, es probable que su extraño predicamento lo haya hecho reflexionar.

Hasta hace poco, el líder bolivariano estuvo dedicado a una aventura personal, desperdiciando los cuantiosos petrodólares de su pueblo para convertirse en protagonista de la política internacional.

Al regresar a la época en que la política exterior era el deporte de los reyezuelos, atrajo a una mayoría de sus compatriotas, en los que despertó primitivas emociones.

Ver al propio presidente competir con el hombre más poderoso del mundo en las noticias de la tarde, año tras año, genera satisfacciones en mucha gente y en cualquier lugar. Fue el secreto del breve éxito de Leopoldo Fortunato Galtieri, allá por 1982.

Con el dinero de su gente, Chávez exportó populismo en una medida sin precedente. Su frustrado intento de conseguir un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas lo llevó a prometer la compra de todo el excedente de algodón de países como Benin y Malí, que viven de ese monocultivo. Así, el caudillo se aseguró algunos votos africanos. Y compró el voto ruso y el chino. Pero no alcanzó. No obstante, no siempre le fue mal. En las últimas elecciones presidenciales nicaragüenses, por ejemplo, apostó por Daniel Ortega y salió ganancioso.

Mientras Estados Unidos amenazaba con que una victoria de Ortega podría significar la eliminación de toda ayuda a Nicaragua, Chávez se mostraba seductor. En este tipo de lid, el venezolano no amenaza. Soborna, al estilo de algunos políticos argentinos. Durante la campaña, donó diesel y fertilizantes para que el líder sandinista los distribuyera gratuitamente en Nicaragua.

La pauta es reiterada. Subsidia a la Bolivia de Evo Morales. Lo hace con su predilecta Cuba, a la que transfiere tanto petróleo como lo hiciera otrora Rusia.

A cambio, La Habana le envía unos 20.000 médicos, muchos de los cuales se triangulan para penetrar en las organizaciones populares de diversos países latinoamericanos de forma tal de adelantar la causa “bolivariana”.

Margen de maniobra

La estrategia es vistosa y ha vendido bien en Venezuela. Si fuera repudiada por el pueblo cuyos recursos se malgastan, Chávez no habría recibido el 63% del voto popular en las elecciones de diciembre.

Pero para nada sirve excepto para su lucimiento. Con esta política, Venezuela está desperdiciando la mayor oportunidad que tuvo en su historia de mejorar la suerte de su gente.

La Cuba de Castro, por lo menos, consiguió algún avance en el sector salud. Pero de persistir estas políticas, cuando a Venezuela se le acabe el petróleo, no podrá exportar médicos.

Sólo quedará la memoria de un hombre que se pavoneó malgastando fortunas. Y eso es lo que el caudillo parece haber comprendido. El bolivarianismo es una fantochada. ¿Qué hacer entonces?

Obviamente, no podía virar hacia una economía de mercado. Su pasado y convicciones lo condenan. Debía, por lo tanto, girar al socialismo o a una versión extrema del capitalismo de Estado. Su lema ahora es “Patria, socialismo o muerte”. Parece encaminado a una segunda refundación de su país.

Margen de maniobra no le falta. Estados Unidos está demasiado comprometido en Medio Oriente como para ocuparse seriamente del desafío venezolano. Es el principal comprador de su petróleo, pero si intentara reemplazarlo el precio del crudo se dispararía, produciendo una grave crisis.

Además, desde los años 80, en América latina la democracia es obligatoria, en gran medida por mandato del imperio. Chávez puede violar derechos de propiedad y salirse con la suya.

Le sobran recursos

Por otra parte, y a diferencia de países como el nuestro, a Venezuela le sobran recursos para la experimentación, especialmente si deja de subsidiar otras economías.

Su petrolera Pdvsa es la empresa más grande de América latina, ocupa el puesto 35° en la lista de Fortune Global 500, es estatal y, según la Constitución de 1999, tiende derecho al monopolio total de los recursos del subsuelo.

La gigantesca petrolera puede adjudicar concesiones, pero también las puede quitar. Con esto, la mitad del camino legal ya está recorrido.

Chávez gozará su aventura, pero es difícil que sea imitado por países que no hayan iniciado ya un camino parecido. Para el presidente boliviano, Evo Morales, va a ser un incentivo.

Sin embargo, para un gobierno como el del mandatario Néstor Kirchner, cuyo éxito proviene de haber superado una grave crisis, seguirlo sería autodestructivo.

Y en la Casa Rosada no hay suicidas.

El autor es director del Centro de Investigaciones Internacionales de la Ucema e investigador principal del Conicet.

Fuente: diario La Nación, Buenos Aires, 11 de enero de 2007.

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