Urge la paz en Siria sobre las armas

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” que conduce Emilio Grande (h.) por radio Sol (FM 90,9). En medio de otra inminente guerra, en este caso en Siria, que busca impulsar el presidente americano Obama pero con el rechazo internacional, el papa Francisco presidió el sábado pasado en la plaza de San Pedro una multitudinaria vigilia mundial de oración y ayuno por la paz en Siria ante unas 100.000 personas.

“Nunca más los unos contra los otros; jamás, nunca más… ¡Nunca más la guerra!… Que se acabe el sonido de las armas. La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad”, advirtió.

“La violencia y la guerra sólo conllevan muerte y tienen el lenguaje de la muerte. La guerra no es el camino para la paz¨, subrayó el pontífice argentino y aseguró que la paz es posible para todos.

El Papa pidió que “en la querida nación Siria, en Medio Oriente, en todo el mundo, recemos por la reconciliación y la paz, trabajemos por la reconciliación y la paz”. Asimismo, recordó el olivo que plantó en 2000 en la Plaza de Mayo, junto con referentes políticos y de los credos, como signo permanente de la no violencia.

En continuidad con la vigilia de ayuno y oración por la paz en Siria, Medio Oriente y todo el mundo, el papa Francisco retomó en sus palabras previas al rezo del ángelus en el mediodía del domingo pasado, el tema de la paz, leyéndolo a la luz del evangelio en que Jesús insiste en la condición para ser sus discípulos: no anteponer nada al amor por Él, llevar la propia cruz y seguirlo. “¿De qué sirve hacer guerras, tantas guerras, si no somos capaces de combatir esta guerra profunda contra el mal? No sirve de nada”, dijo el Papa ante los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.

En este contexto, hay que decir que es igualmente cierto que el presidente sirio Bashar al-Assad no puede quedar impune después de haber provocado una guerra civil que dejó ya 100.000 muertos y dos millones de refugiados; 1400 inocentes murieron por los gases de armas químicas prohibidas. El debate consiste en establecer cómo y quiénes detendrán esa masacre sin alma ni medidas.

Juan Pablo II siempre decía que la guerra es una espiral de violencia de nunca acabar porque engendra más violencia. En esa línea, el papa argentino preguntó el domingo último en voz alta durante el Angelus en la plaza San Pedro: “¿es de verdad una guerra por problemas o es una guerra comercial para vender armas en el comercio ilegal?”

Todavía estamos a tiempo de frenar otra locura humana, cada uno según sus responsabilidades, recemos especialmente por los que tienen que tomar decisiones para que sean iluminados por el Espíritu Santo.

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