Una luz para reconstruir la Nación

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” en radio Horizonte (FM 99,5), que conduce Emilio Grande (h.).

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En medio de tanta confusión social, los obispos argentinos sacaron un nuevo documento de neto corte social titulado “Una luz para reconstruir la Nación”, siguiendo la línea de los últimos años para buscar pistas frente a la crisis terminal de la Argentina. Antes de emitir una opinión es recomendable leerlo en su profundidad. Su extensión de 11 páginas aborda origen y naturaleza de la Doctrina Social de la Iglesia, cinco principios básicos: bien común, destino universal de los bienes, subsidiaridad, participación y solidaridad, como así también cuatro valores de la vida social: verdad, libertad, justicia y caridad. Esta carta pastoral está dirigida a los miembros del pueblo de Dios y a todos los hombres de buena voluntad. Pero parece que el presidente Kirchner se sintió aludido o no acepta críticas porque acusó a la Iglesia de actuar como un partido político sobre la tarea que debería llevar adelante, negando que haya crecido la desigualdad. “Les digo a los pastores que están completamente equivocados”, dijo el Presidente con la soberbia acostumbra. A decir verdad, este Gobierno no acepta críticas de la oposición, de los periodistas y menos aún de la Iglesia. Basta recordar para el 25 de Mayo de este año evitó soportar las posibles críticas del arzobispo Jorge Bergoglio en la Catedral de Buenos Aires, siendo el cardenal elegido presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Al respecto, monseñor Carlos Franzini -obispo de Rafaela- expresó que “cuando aparece un documento de la Iglesia con un tono crítico los gobiernos tienden a defenderse y a sentirse directamente aludidos, ¿será que tienen un poquito de cola de paja?, porque en general estos documentos no tienen un solo destinatario, ya que están dirigidos a todos los ciudadanos”, para agregar que “este es un Gobierno con una vocación bastante marcada al no diálogo”. A pesar del crecimiento macroeconómico que se viene dando en los dos últimos años, uno de los aspectos criticados por los obispos es la escandalosa exclusión social en el que la mitad de los argentinos es pobre (unos 16 millones) y de este sector la tercera parte (5 millones) vive en la indigencia. El documento denuncia “la ausencia de un trabajo digno y estable, que degrada a amplios sectores del pueblo honrado y trabajador y desintegra a la familia (…) Si queremos ver resurgir a nuestra nación, hemos de esforzarnos por la dignificación del trabajador mediante la creación de fuentes de trabajo genuino y supresión del trabajo en negro y de la dádiva”. Y advierten que “en una sociedad donde crece la marginación no serían de extrañar manifestaciones violentas de sectores excluidos del mundo del trabajo, que podrían degenerar en peligrosos enfrentamientos sociales”. De la dolorosa década del 70 que no termina de cicatrizar las heridas, los obispos remarcan “si estamos ofreciendo una visión sesgada de los hechos: si despreciamos la gravedad del terror de Estado” y “se callasen los crímenes de la guerrilla”…

Emilio Grande (h.)

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