Un rol para los think tanks en América Latina: pensamiento estratégico para el proyecto nacional

Una mirada comprehensiva de la realidad local permitió compartir visiones y construir nuevas interpretaciones sobre las tensiones que emergen a partir de los mayores niveles de democracia y desarrollo para América Latina y los consecuentes desafíos estructurales que importan para el crecimiento y las políticas públicas.

Por Natalia Aquilino de CIPPEC

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Natalia Aquilino, directora del Programa de Incidencia, Monitoreo y Evaluación de CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento)

www.cippec.org @CIPPEC

La América Latina y el Caribe se encuentran en un momento decisivo: enfrenta el desafío de perpetuar los avances socioeconómicos alcanzados y, simultáneamente, conducir políticas adecuadas para solucionar los problemas que aún afligen nuestra población. Todo eso en medio de un contexto internacional en rápida mudanza. El encuentro de think tanks (TT) o centros de pensamiento estratégico de América Latina realizado este mes en Río de Janeiro fue un momento de análisis que puso en agenda la relevancia de pensar los desafíos y oportunidades para incidir e influir en la construcción de mejores políticas públicas para la región. ¿Cómo y qué investigar en un contexto caracterizado por la polarización política y el debate abierto sobre la toma de decisiones? ¿Cómo balancear la construcción de pensamiento propio e independiente manteniendo la capacidad de interacción? ¿Cómo ganar credibilidad con independencia? ¿Cómo darle relevancia a la agenda de investigación? ¿Cómo innovar para aumentar la efectividad de las acciones de incidencia? ¿Cómo interpretar y proponer nuevos paradigmas para la difusión de los resultados? ¿Cómo hacer uso de las nuevas tecnologías? Estos son algunos de los interrogantes que se plantearon durante las jornadas. Organizado de manera conjunta por la Fundación Getulio Vargas y el Think Tanks and Civil Societies Program de la Universidad de Pensilvania reunió a TT de Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Chile, México, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y contó con el acompañamiento de observadores de Alemania, España, Suecia, Sudáfrica y Estados Unidos y la presencia de organismos internacionales como CEPAL y la CAF (http://www.thinktankslatinoamericanos.com/es/participantes) Una mirada comprehensiva de la realidad local permitió compartir visiones y construir nuevas interpretaciones sobre las tensiones que emergen a partir de los mayores niveles de democracia y desarrollo para América Latina y los consecuentes desafíos estructurales que importan para el crecimiento y las políticas públicas. Además, se compararon las políticas sociales dedicadas a la lucha contra la pobreza desde los retos que enfrentan en materia de vulnerabilidad, desigualdad territorial, exclusión y discriminación, sostenibilidad y evaluación. La región como un todo pudo abordarse desde tres perspectivas. En primer lugar, el dilema que enfrenta en cuanto a integración o cooperación y las decisiones que restan por tomarse en relación con la integración productiva, el Mercosur como pieza institucional pendiente de consolidación y las tendencias entre el multilateralismo de las controversias y el bilateralismo de todos los demás temas. En segundo lugar, las tensiones que enfrentan las políticas exteriores vis a vis la política interior de los países en términos de sinergia entre objetivos de distinta escala, comercio internacional e inversión extranjera directa y el rol emergente clave de Brasil en América Latina. Finalmente, se pusieron en valor las contribuciones de la región a la política exterior en la arena global y se destacó su influencia en el sistema internacional como aporte cohesivo en una agenda común que incluye la seguridad humana, los derechos humanos, el comercio internacional y el ambiente. También tuvo su espacio destacado la reflexión sobre el impacto actual y potencial de los TT en sus contextos nacionales. Nuevas formas de producción y divulgación de conocimiento, reinvención de la incidencia, visión de futuro y agentes de cambio fueron identificados como nuevas funciones para las organizaciones. Con todo, emerge un nuevo rol de red antes que de “tanque” para los centros de pensamiento regionales.

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