Un futuro de chicos violentos

La sociedad está favoreciendo una manera más agresiva de relacionarse.

Por Pía Orellana

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Es distinto decir “no te queda bien esa polera” a “qué asquerosa, se te salen los rollos”. Muy distinto también explicarle a un compañero por qué cae mal en el curso, a hacer un “cara a cara” en que todos juntos lo humillen con sus comentarios. Pero muchos adolescentes, y también gran parte de la sociedad, no lo entienden así. “Si bien violencia ha existido siempre, hoy es posible hablar de un cambio tanto cuantitativo como cualitativo en el modo de expresarse de los chicos”, dice Francesca Cayazzo, psicóloga de la Universidad de Chile. “Desde la violencia física que se genera en fiestas y reuniones, muchas veces influenciadas por el consumo de alcohol y droga, hasta formas más complejas de abordarla, como es la violencia vía Internet, ya sea mediante messenger, chat o páginas web”. En general existe consenso en que el pico de las conductas agresivas se genera entre los 15 y 25 años. Las variables y causales de su desarrollo son múltiples; lo importante es ver la forma de cómo romper este círculo de violencia.

Reforzar la autoestima del adolescente

La agresividad suele ser reflejo de inseguridad. Un hijo seguro es aquel que tiene una adecuada valoración de sí mismo; sabe que sus éxitos son valorados y sus errores, aceptados. Y si lo saben no es sólo porque lo intuya, sino porque sus padres se lo han hecho saber de la forma más evidente: diciéndoselo.

Educar en el buen trato

Hay que explicarle a los hijos que todas las emociones son válidas, pero no el mal trato. Dice Francisco Flaño, psicólogo del Lincoln International Academy: “No se trata de que no sientan enojo o rabia, que son sensaciones, sino que las sepan canalizar”. El ejemplo es clave, y la familia, el punto de partida. Si un niño ve que los adultos que lo rodean resuelven sus conflictos de manera constructiva y pacífica, desarrollará esa misma estrategia para enfrentar sus propias situaciones.

Mantener un contacto directo con el colegio

El tener contacto directo con el colegio permite estar al tanto no solo del proceso de aprendizaje, sino también de la calidad de sus relaciones interpersonales. El psiquiatra Dr. Jorge Gaete hace aquí un llamado de atención a padres y profesores. “Hay gran preocupación por el rendimiento académico, en desmedro de la formación del alumno, especialmente en lo que se refiere al respecto a los demás. Hay una tremenda falta de consideración cómo se está relacionando su hijo con sus pares”.

Distintos parámetros

El lenguaje que usan los adolescentes hoy es muy distinto al de sus padres. Por eso, muchos dichos que éstos consideran agresivos para los adolescentes no lo son. Al mismo tiempo, hay que considerar que el espectro de lo que se considera violento es más amplio. Un tirón de oreja en otras épocas era considerado normal y hasta necesario. Hoy en día, un adolescente denuncia e incluso responde a ese tipo de agresión.

Promover la no violencia

Partir por uno mismo y si es posible, dejar de ser cómplices de las agresiones ajenas. Si nota que su hijo se trata mal con sus amigos, hable con él.

¿Por qué se tratan mal?

  • Causa biológicas: -Cambios hormonales, que pueden gatillar conductas impulsivas y a veces agresivas. -Búsqueda de identidad, que refuerza su oposición a la establecido. -Búsqueda de reconocimiento de su pares. Tiende a las conductas negativas.
  • Causas ambientales: -Un estilo realizado en Washington detectó que entre las 6 am y las 12 pm de un día cualquiera la televisión emitió 2.065 actos violentos. Muchos pueden haber sido vistos por niños. Resultado: los menores consideran dichos actos “normales”. -La sociedad favorece y fomenta una actitud agresiva. Basta ver la fórmula utilizada para generar en “El rival más débil”. -Hay más violencia dentro de las familias, entendiendo como tal la negligencia, agresión verbal o física y el abuso. -Sinceridad mal entendida: los reality shows y sus “cara a cara” mostraron una nueva manera de decir las cosas: de frente, pero llenos de agresividad.

Fuente: “Hacer Familia” en semanario Cristo Hoy, del 25 al 31 de agosto del 2005.

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