Transparencia, la condición básica

Por Christian Gruenberg

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Cuando se combinan altos índices de pobreza, escasa transparencia y ausencia de políticas sociales universales se generan las condiciones ideales para el clientelismo político. Las estrategias pueden ser múltiples y variadas: desde la entrega discrecional de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y subsidios de todo tipo hasta la asignación poco transparente de planes sociales. Por suerte es mucho lo que podría cambiar sin necesidad de grandes reformas estructurales. Con un poco de iniciativa y consenso político más la participación activa de la sociedad civil podríamos modificar las condiciones institucionales que facilitan y perpetúan el manejo clientelar de los recursos públicos. En cuanto a la prevención, la transparencia sigue siendo la mejor solución. Pero el proyecto de ley nacional de acceso a la información pública duerme en el Congreso y en pocas semanas va a perder estado parlamentario. Desde este mismo punto de vista no resulta muy afortunado tampoco que el Sistema de Información, Monitoreo y Evaluación de Planes Sociales (Siempro), que depende de Presidencia de la Nación, haya dado de baja su sitio de información en Internet para renovarlo durante un año electoral. Mientras funcionó, el Siempro fue la principal fuente de información para organizaciones no gubernamentales, periodistas e investigadores. Si se trata de investigar y sancionar a los funcionarios públicos que abusan de los recursos estatales con fines políticos hay que señalar que las normas aprobadas por nuestros legisladores reflejan pocos incentivos para autorregularse. Por ejemplo, el Código Electoral Nacional prohíbe al Gobierno durante los 7 días anteriores a la fecha de la elección realizar actos inaugurales de obras públicas, así como el lanzamiento o la promoción de planes, proyectos o programas de alcance colectivo. En otros países este plazo es más extenso -por lo general dura entre 30 y 60 días-, con el fin de asegurar el principio de igualdad durante el proceso electoral y, justamente, evitar el manejo clientelar de los recursos públicos. En México, para citar un ejemplo, los planes sociales se reprograman para ser entregados bimestralmente antes de las elecciones y así reducir el impacto del clientelismo. Es necesario terminar con las prácticas políticas clientelares. Para empezar, existen soluciones simples y de alto impacto. La transparencia en la gestión de los recursos estatales es una condición básica para fortalecer las instituciones democráticas y promover el desarrollo social sin exclusión y libre de clientelismo. El autor es director de Transparencia del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec)

Christian Gruenberg

Fuente: diario La Nación, 13 de octubre de 2005.

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