Sendas peatonales y otras yerbas

Cómo puede ser que en las calles que rodean la plaza 25 de Mayo no estén pintadas las sendas peatonales, con un punto crítico como es el cruce de Lavalle y San Martín con semáforos. Ahí los conductores se detienen al límite y los peatones para cruzar la calle, en casos usando bastón o muletas, como las rampas están obstaculizadas deben avanzar entre los vehículos con el peligro que ello entraña.

Por Emilio J. Grande (Rafaela)

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Rafaela es una ciudad elogiada local, nacional e internacionalmente, pero esa distinción no debe hacernos pedantes, cuando hay cosas por mejorar y corregir. La nómina podría ser extensa pero para no abrumar hoy empecemos por algunas. Por caso, la necesidad de obtener o renovar la licencia de conductor hace cagar de fastidio, estado de ánimo que debería obviarse con un sistema mejor organizado y en un espacio físico más amplio y cómodo, en lugar del actual que expone a filas de aspirantes a la intemperie, con el valor agregado a la tediosa espera, del frío o el calor, cuando no la lluvia, el granizo, inundaciones, huracanes y tifones. No nos olvidemos de los tsunamis. Ese trámite que debe agilizarse –valga la reiteración- incluye una charla de educación vial, la que nos lleva a tratar lo que cita el título de esta nota: sendas peatonales, que graficó tiza y pizarrón (pizza, birra y faso) mediante la funcionaria a cargo de la clase, la que fue interrumpida por uno de los asistentes con irrefutable observación: sin duda que los conductores deben detenerse al llegar a las sendas peatonales, pero para que eso ocurra tales sendas deben estar pintadas. Y son inexistentes en lugares estratégicos e indispensables como ocurre en el microcentro. Cómo puede ser que en las calles que rodean la plaza 25 de Mayo no estén pintadas las sendas peatonales, con un punto crítico como es el cruce de Lavalle y San Martín con semáforos. Ahí los conductores se detienen al límite y los peatones para cruzar la calle, en casos usando bastón o muletas, como las rampas están obstaculizadas deben avanzar entre los vehículos con el peligro que ello entraña de pollo o ricota. Los reiterados reclamos los rebaten los funcionarios municipales con el argumento del alto costo de la pintura de corta vida útil porque no adhiere sobre la piedra del adoquinado, pintenlas con liquid paper. Es un ahorro mezquino dado que está en juego la seguridad física de los peatones y porque si es necesario que esas putas sendas se repinten dos o tres veces por año, o de lo contrario imitar a ciudades extranjeras con adoquinado donde marcaron las sendas con piedras de otros colores o reemplazaron la franja de adoquines con cemento (hubo un intento en calle San Martín con pavimento y sendas con adoquines).

Veredas con desniveles

La tan ponderada ciudad de Rafaela en el tema veredas retrocedió. Antiguamente eran irreemplazables las baldosas grises con adorno de una hilera roja. Hoy cada frentista construye o reemplaza la vereda como se le canta el quinto forro de las pelotas, perdiéndose así la uniformidad anterior. Con todo, haber perdido lo estético no es lo peor que le pudo pasar a las veredas rafaelinas, porque además de que muchas permanecen deterioradas durante años, lo más grave son los desniveles, que por lo visto la Municipalidad no controla como lo hacía años ha. Hoy cuando se renuevan o construyen veredas de nuevos edificios se llega al colmo que en una misma cuadra hay dos, tres y más de distintos niveles, lo cual además de ser antiestético atenta contra la seguridad de los peatones no todos con el ideal de aptitudes para desplazarse, dando lugar a frecuentes tropiezos cuando no peligrosas caídas.

Estacionamiento en doble fila

El tránsito en esta ciudad es tema para tratar en exclusiva, pero abordar parte de él puede ser bastante por hoy. Con más de 60.000 vehículos patentados acá más el aporte de los que cotidianamente suman los de distritos de la zona, con la mezcla de miles de motocicletas y ciclistas, andar por las calles rafaelinas es harto dificultoso, sin que para alivio de la situación medie acción eficaz municipal suficiente. Claro está, movistar tambien, buena parte de ese desorden depende de los conductores de los vehículos de variado tipo (o tipas) y también de los peatones de variado tipo. En cuanto al estacionamiento es para estudiar muy seriamente lo anunciado recientemente de limitarlo a un sólo cordón (y como me ato la otra zapatilla?), porque hoy como se hace sobre ambos costados de la calle más la infracción que no se castiga de detenerse en tercera fila “por unos minutos… nada más”, ya resulta insoportable, amén de lo riesgoso para quienes deben avanzar con mínimo espacio. Además, para aliviar el estacionamiento habrá que acostumbrarse a dejar el vehículo a dos, tres o más millas nauticas del lugar a concurrir, con el detalle alentador que el caminar es muy saludable.

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