¿Se equivocó la sociedad?

La atención de la ciudadanía deberá centrarse tanto en la figura presidencial como en la composición del Congreso, opciones varias que podrán ejercerse con el corte de boletas. Es clave la construcción republicana de una herramienta de control como debe ser el Poder Legislativo, sobre todo cuando parece desplegarse un escenario de partido único.

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Después de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias del 14 de agosto, cabe reflexionar no a partir de hipótesis y especulaciones, sino sobre la base de una evidencia incontrastable: la sociedad ha optado mayoritariamente por este gobierno. Ante los resultados, lo primero no es tratar de determinar el acierto o error de tal decisión. Porque este juicio sólo puede derivar de una adecuada comprensión de las razones que impulsaron a votar de ese modo. En este sentido, y comenzando por las causales más inmediatas, podría decirse que en esta votación ha pesado el nivel de consumo de clases medias y altas, sumada a la sensación de protección que brinda a los más pobres la ayuda social. En un contexto mundial convulsionado, nuestro país presenta un panorama de relativa estabilidad, sin aparentes riesgos de crisis en el futuro inmediato. Pero los motivos no son sólo coyunturales. Como señalaron recientemente algunos analistas, la mayoría de los argentinos está de acuerdo con las líneas maestras del modelo: estímulo al consumo, mayor intervención del Estado, no represión de la protesta social, la política de subsidios, juicio a los represores. En un tercer nivel, más profundo, estos pilares de la política gubernamental están respaldados por una construcción ideológica que le da al actual gobierno una identidad fuerte. El kirchnerismo parece haber ganado una batalla cultural. En contraste con esto, la oposición carece de una identidad definida y aparece fragmentada y desdibujada. Una de las razones de ello es que el discurso crítico no es suficiente cuando carece de una propuesta clara en cuanto al rumbo político, y una dirigencia que pueda ser percibida como idónea y confiable para llevarla a la práctica. Teniendo en cuenta esto último, se entiende que la percepción de la corrupción, el desorden, el despilfarro, la mentira y el abuso institucional no hayan pesado significativamente en el momento del voto. No se trata de insensibilidad moral, sino del hecho crudo de que el catalizador adecuado para que estos factores adquieran verdadera relevancia todavía no ha aparecido en el horizonte político nacional. Las elecciones primarias, si bien por su naturaleza no expresan necesariamente la voluntad última de los votantes, sí manifiestan una clara opinión, en este caso abrumadoramente mayoritaria a favor de Cristina Fernández de Kirchner, que tendrá que ser convalidada en las elecciones de octubre. Por lo tanto, la atención de la ciudadanía deberá centrarse tanto en la figura presidencial como en la composición del Congreso, opciones varias que podrán ejercerse con el corte de boletas. Es clave la construcción republicana de una herramienta de control como debe ser el Poder Legislativo, sobre todo cuando parece desplegarse un escenario de partido único.

Fuente: editorial de la revista Criterio, Buenos Aires, Nº 2374 setiembre de 2011.

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