Se cumplen 30 años de la ordenación de Casaretto

Fue el tercer obispo de la diócesis de Rafaela. La ceremonia se hizo en un altar levantado delante de la Catedral, concelebrada por 17 obispos y 60 sacerdotes, concurriendo 6.000 personas.

Por Emilio Grande (h.)

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“Yo creo que fue una coincidencia muy linda. A la par de mi celebración de la ordenación va a estar la celebración de los 30 años de obispo de Casaretto que empezó en esta diócesis”, destacó Hugo Santiago en una entrevista de hace unos días con este cronista. En efecto, el sábado 19 de marzo de 1977 fue ordenado obispo Jorge Alcides Casaretto (tenía 40 años) y tomó posesión de la diócesis de Rafaela, ante la asistencia de unas 6.000 personas, durante la festividad de San José. La misa fue concelebrada por el nuncio apostólico Pio Laghi, el cardenal Raúl Primatesta (presidente de la Conferencia Episcopal Argentina), Vicente Zazpe (arzobispo de Santa Fe y vicepresidente de la CEA), Carlos Galán (secretario general de la CEA), los obispos José Marozzi (Resistencia), Justo Laguna (auxiliar de San Isidro), Juan Iriarte (Reconquista), Emilio Bianchi Di Cárcano(auxiliar de Azul), Alfredo Espósito (Zárate-Campana), Carlos Ponce de León (San Nicolá ás), Alberto Devoto (Goya), Agustín Herrera (San Francisco), Antonio Rossi (Venado Tuerto), Rubiolo y Di Sandro (auxiliares de Córdoba), Bollatti y Barotto (arzobispo y auxiliar de Rosario), como también de unos 60 sacerdotes de esta Diócesis y de otros lugares. También estuvieron presentes el gobernador Jorge Desimoni, el ministro de Gobierno Eduardo Sciurano, el presidente de la Corte Suprema de Justicia José Puccio, el jefe de Policía provincial Carlos Ramírez, el intendente Juan Carlos Borio y otros funcionarios del Ejecutivo (provincial y local) y del Poder Judicial. El flamante obispo -estuvo hasta el 9 de mayo de 1983 en Rafaela- pronunció una homilía: “Como obispo quisiera ser entre ustedes apóstol de la paz y de la unidad. San Pablo relaciona estos dos términos que nos muestra que quien trabaja por la paz realiza la unidad: el que busca la unidad provoca la paz. Y como Iglesia Diocesana quiero que nos comprometamos a ser portadores y constructores de esa paz. Todos juntos viviendo el espíritu del Sermón de la Montaña, podamos llegar a cada uno de los hombres de esta Diócesis para, que a semejanza de Pedro delante del paráclito, poder decirles: «No tengo plata ni oro, ni ninguno de esos valores que provocan falsas felicidades; lo que tengo te lo doy, la paz de Cristo que quiere reinar gozosamente en tu corazón»”. La ceremonia de consagración fue presidida por Laguna y acompañado por Zazpe y Di Cárcano. Se hizo una invocación al Espíritu Santo y hubo un diálogo entre Laguna y Casaretto, donde este último declaró solemnemente guardar y cuidar la fe y la fidelidad a Dios y a la Iglesia. Después se rezaron las letanías, invocando a todos los santos que intercedieran ante Dios por el nuevo obispo.

Emilio Grande (h.)

Fuente: diario La Opinión de Rafaela, 1977.

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