Se cumplen 10 años de la muerte de Héctor Romero

Fue el cuarto obispo de Rafaela. El deceso se produjo el 23 de mayo de 1999 a la edad de 74 años, quedando vacante la diócesis hasta la consagración de Carlos Franzini el 19 de junio de 2000.

Por Emilio Grande (h.)

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Luego de soportar varias dolencias físicas (cardiopulmonares y otras afecciones), el 23 de mayo de 1999 dejó de existir el obispo diocesano, monseñor Héctor Gabino Romero, a la edad de 74 años, el que se encontraba desde hace un tiempo internado en la sala de terapia intensiva del Sanatorio Nosti de esta ciudad. Romero había nacido el 4 de agosto de 1924 en la ciudad de Bahía Blanca. Fue ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1947. El 15 de agosto de 1978 recibió la ordenación de obispo auxiliar de Lomas de Zamora. Fue trasladado como obispo diocesano de Rafaela el 7 de enero de 1984, tomando posesión de la diócesis el 25 de marzo de 1984, en reemplazo de monseñor Jorge Casaretto, quien se hizo cargo de la diócesis de San Isidro (en la que continúa). El fallecimiento de monseñor Héctor Romero (fue el cuarto obispo de Rafaela) produjo un vacío jerárquico en la conducción de la diócesis de Rafaela (abarca los departamentos Castellanos, San Cristóbal y 9 de Julio). Hasta la designación del nuevo obispo, se nombró a monseñor Idelso Re, párroco de San Rafael y vicario general, como administrador diocesano. “La muerte de Héctor Romero constituye un hecho de gloria por su fidelidad hacia Dios. En las reuniones episcopales rescato sencillez, generosidad y valentía de obispo”, dijo monseñor Estanislao Karlic – entonces arzobispo de Paraná y ex presidente de la Conferencia Episcopal Argentina- durante la misa exequial (celebrada el 25 de mayo) que él presidió y fue concelebrada por 7 obispos y 50 sacerdotes de distintos puntos del país. Asistieron autoridades civiles, políticas, policiales, educativas y delegaciones de distintos lugares la diócesis. El templo de la Catedral quedó chico para albergar a una multitud que asistió a la ceremonia de despedida de los restos de monseñor Romero. La misa tuvo cuatro partes centrales: las lecturas (una carta de San Pablo y el Evangelio de la resurrección de Lázaro en Betania) y el sermón de Karlic, la eucaristía, los discursos de despedida (el mensaje del Papa, monseñor Idelso Re, Eduardo Modenesi y la hermana Rosario Tomasso) y el entierro, cuyos restos están ubicados en el ala lateral oeste cerca de la Virgen del Carmen. Romero fue uno de los impulsores de la creación de la Universidad Católica de Santiago del Estero en Rafaela, concretándose en abril de 1997. A decir verdad, era una persona muy querida al interno de la Iglesia Católica, como así también en los ambientes sociales, teniendo una sólida formación religiosa y cultural, ya que también fue docente. Le gustaba practicar deportes, especialmente fue alpinista escalando varias veces de la cordillera de Los Andes. En varias ocasiones le realicé entrevistas para el diario La Opinión de Rafaela, una de ellas en su visita “ad limina” a Roma con Juan Pablo II en noviembre de 1995, cuando casualmente me encontraba estudiando en la capital italiana. En uno de los encuentros con el Papa en la sala Pablo VI me pidió que lo acompañara por sus problemas para caminar. Entonces me dijo: “acompañame hasta que te dejen pasar” y así fue que me ubiqué a pocos metros del escenario. Hubo que esperar varios meses hasta que el entonces papa Juan Pablo II designara a monseñor Carlos María Franzini como quinto obispo de Rafaela, siendo consagrado en una ceremonia religiosa frente a la Catedral San Rafael el 19 de junio de 2000, a cargo de los citados Casaretto, Karlic y José Arancibia (arzobispo de Mendoza).

Emilio Grande (h.)

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