Santiago: “El mundo necesita reconciliación”

El sacerdote Hugo Santiago será ordenado obispo el 19 de marzo. Va a trabajar mucho en la unidad de la Iglesia diocesana de Santo Tomé. Lo más significativo de ese lugar es que hay un 70% de gente pobre. Critica la falta de renovación de los dirigentes.

Por Emilio Grande (h.)

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“La verdad es que estoy bastante tranquilo y con la gracia de Dios me siento muy contento organizando las cosas para asumir, pensando en los próximos compromisos”. Así expresó el presbítero Hugo Santiago, quien será ordenado obispo de la diócesis de Santo Tomé (Corrientes) el lunes 19 de marzo a las 20, en la Catedral San Rafael de esta ciudad. Los obispos consagrantes serán Carlos Franzini, Jorge Casaretto y Francisco Polti Santillán. Y agregó: “en el mismo pueblo (nació en María Juana) noté una gran alegría en la gente y sorpresa porque no hubieran pensado que surgiera un obispo. En Rafaela también sentí una actitud de alegría de gente que me ha ido saludando. Al mismo tiempo, tiene la contracara de que haya cierta tristeza de despedirse después de tanto tiempo compartido. Es así nuestra misión de estar disponibles adónde Dios nos manda”.

-¿Cuáles son las cosas que más vas a extrañar? -Vamos a extrañar la amistad de los sacerdotes ya que teníamos una linda convivencia por ser un grupo de amigos, cosas muy simples como compartir el fútbol (el miércoles último le hicieron la despedida en el comedor del club Quilmes de Jorge Mehring, en la que se le entregó una plaqueta) que son amigos con distintos problemas de vida.

-El lema episcopal será “Hágase”. ¿Cuál será la impronta y los ejes de su ministerio? -Hay que trabajar mucho en la unidad de la Iglesia diocesana, que supone relación entre el obispo y los sacerdotes, entre los sacerdotes entre sí, de los sacerdotes con los laicos, con los religiosos. La idea es que la Iglesia pueda ir plasmando relaciones humanas cordiales, sinceras y reconciliadas; el testimonio de una relación humana cristiana distinta en un mundo que necesita reconciliación y concordia.

-El nuevo destino es más pequeño que esta diócesis y con menor cantidad de parroquias. ¿Cómo es la situación de vocaciones sacerdotales? -Paradójicamente, al lugar adonde voy hay muchas vocaciones. Es una diócesis que tiene 12 parroquias en una extensión interesante, llama la atención que haya 17 seminaristas, teniendo seminario menor propio y Filosofía. La Teología se realiza en Posadas (capital de Misiones) y estamos ante la presencia de una zona de religiosidad popular.

-¿Cuáles son las características socioculturales del nuevo lugar? -Lo más significativo es que hay un 70% de gente pobre, el tipo de trabajo que hay son aserraderos en torno a extensiones bastante grandes de plantaciones de pinos y eucaliptos; además del cultivo del arroz, hay algo de soja, en la zona norte está la producción yerbatera conocida y también hay algo de animales de invernada. Pero mucha gente tiene subocupación por la falta de trabajo y que no termina de ser digno.

-¿Cómo se distribuye la población? -Las dos ciudades más grandes son las que están en los límites sur y norte, Paso de los Libres e Ituzaingó, ahí hay una clara concentración de gente. Después está la ciudad de Santo Tomé y de las zonas progresistas está Virasoro que tiene un establecimiento yerbatero grande. En el departamento San Martín nació San Martín. Yapeyú y La Cruz son localidades muy chiquitas que quedaron como lugares turísticos por su historia como las misiones jesuíticas y en la zona de los esteros que hay turismo de aventura en la zona centro-oeste que no está habitada.

-¿Cómo cargar las cruces de todos los días para no perder la esperanza del resucitado? -En este momento Jesús nos viene a animar, estamos mejor desde lo socioeconómico que en el 2001 cuando había cruces muy concretas: gente que se quedaba sin trabajo, atención sanitaria deficiente y otros problemas que hacían las cruces muy claras. Hoy creo que estamos un poco mejor, sin embargo las cruces que Jesús nos quiere ayudar a llevar son aquellas que no tendrían que estar, por ejemplo la falta de reconciliación en las familias, la necesidad de matrimonios estables como ha insistido monseñor Franzini, que quiere dedicarse este año a las familias. Jesús viene a aliviar la cruz de las familias desunidas para formar familias más unidas, cristianas y orantes.

-¿Cómo anunciar las verdades del Evangelio y denunciar las injusticias sociales? -Hoy tendríamos que trabajar como Iglesia porque a los sacerdotes y obispos nos toca sí denunciar de verdad, pero es mucho más efectivo educar a los laicos en la Doctrina Social de la Iglesia para que se incorporen en ámbitos políticos y las asociaciones intermedias como los sindicatos y las ONG puedan renovar a la sociedad. Eso es más efectivo que la denuncia, que también hay que hacerla. Un dato constatable es la falta de renovación de los dirigentes y cierto escepticismo de los jóvenes en no encontrar un lugar a través de una participación real.

Emilio Grande (h.)

Fue publicado en el diario La Opinión de Rafaela.

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