Santa Fe el caleidoscopio nacional

El desorden es inflación, narcotráfico, inmoralidad de adulterar remedios oncológicos, crimen de Mariano Ferreyra, muertes diarias por desnutrición, a siete meses de las elecciones presidenciales no aparezca con claridad la definición de los cuatro o cinco candidatos a disputar la presidencia de la nación.

Por María Herminia Grande (Rosario)

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Nunca como en el 2007 los ojos de la política se depositaron precipitadamente en el 2011. Distintos acontecimientos llevaron a que recién asumida Cristina Fernández de Kirchner, las expectativas se centraran en la definición del 2011. Desde el oficialismo, Néstor Kirchner ocupaba sus horas en estructurar el devenir de los próximos veinte años del kirchnerismo en Argentina. Desde los sectores opositores comenzaban a esbozarse estrategias para contrarrestar tal reto político. Kirchner era el eje por el cual la política se sinceraba y/o se dividía, no quedaba inocua. Su muerte convirtió a la política en una fachada, dado que como ya hemos dicho en otras ocasiones, los actores políticos no están asumiendo la realidad. Y la realidad es que viene cayéndose un orden y no aparece un nuevo orden. El desorden es la inflación. El desorden es el narcotráfico. El desorden es la inmoralidad de adulterar remedios oncológicos. El desorden es el crimen de Mariano Ferreyra. El desorden son las muertes diarias por desnutrición. El desorden es que a siete meses de las elecciones presidenciales no aparezca con claridad la definición de los cuatro o cinco candidatos a disputar la presidencia de la nación. Lo anecdótico es que aquello tan deseado, hablado, estudiado y soñado prematuramente en el 2007 cual era el advenimiento del 2011, a pocos meses de concretarse, aparece el desorden de la confusión. Todo indicaría que Cristina Fernández iría por su reelección –son muchos años viviendo en el poder como para irse a su casa, quien más puede entenderla tal vez sea Mirtha Legrand-. Desde las oposiciones en el caso del radicalismo, la inacción de muchos años lleva a que sus candidatos estén más preocupados en probarse trajes que en asumir la hora que les espera. En el peronismo federal, Duhalde para contrarrestar el mote de “padrino”, se aviene a un sistema de elección interna por regiones que suena engorrosa y a su vez aletarga su posicionamiento. Lo cierto es que ninguno de los posibles candidatos a gobernar los próximos cuatro años en Argentina, está parándose sobre la realidad que hoy indica un final abierto para el destino de nuestra nación. La Presidente debiera producir cambios en su gobierno para indicar a la sociedad que está sabiendo de qué se trata. Si no lo hace, de ser reelecta ¿por qué haría mañana las correcciones que hoy no realiza? Al ciudadano le resulta muy difícil vislumbrar quien entiende lo que nos está pasando como sociedad y pueda tener las herramientas adecuadas para encaminar la solución de los grandes problemas que amortigua el viento pujante de la macroeconomía.

El interrogante clave es: ¿hasta qué punto se puede consolidar un sistema democrático por fuera de un sistema de partidos? Existe un pecado original para llegar hasta este hoy de desguase partidario e ideológico. Comienza con el cierre de los partidos políticos. 65 años atrás Perón obtenía su primer triunfo electoral, fundaba un partido y multiplicaba el accionar de las escuelas políticas. El radicalismo lo precedió en esta práctica al igual que el socialismo. Las distintas dictaduras convirtieron en sangre lo que antes eran palabras con pasión y convicción. Pero no fue lo único que sucedió. Llegaron los que hicieron de la política su coto de negocios. La corrupción fue avanzando y al igual que el fuego devorando el presente y el futuro de nuestro país. Y además aparecieron quienes creyendo tener la propiedad de un pedazo de su partido, “se lo llevaron a su casa”. Tal vez donde más se observe esto es en el radicalismo con Carrió, Stolbizer, López Murphy, Cobos. Dado que en los últimos 20 años en el peronismo nadie logró quedarse con ningún pedazo. Al llevarse cada uno un pedazo del todo que es la política, la política desaparece. El último punto clave es la justicia y su dependencia con la política. No es casual que por segundo año consecutivo el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Ricardo Lorenzetti, haya pedido que no se politice la justicia ni se judicialice la política.

Política en Santa Fe

Finalmente el cuadro de definiciones políticas que analizábamos desde esta columna quedó plasmado el pasado 21 de febrero. Por el Frente Progresista Cívico y Social, entre el Dr. Bonfatti y el Ing. Giustiniani está la definición. En el peronismo tal lo escrito , el diputado Agustín Rossi presentó el armado político más completo y prolijo; el Dr. Rafael Bielsa debió lograr que Cachi Martínez depusiese su aspiración a gobernador y así aunar fuerzas; el Dr. Juan C. Mercier y Ángel Baltuzzi con identidad reutemista. El intendente Perotti, representando con sus candidatos solamente al centro norte provincial de la mano del Ing. Jorge Obeid. Miguel del Sel aprovechando la situación de orfandad política recogiendo a los “no contenidos” de distintos sectores. Santa Fe es la muestra del caleidoscopio de la política argentina.

Fuente: por María Herminia Grande, diario La Capital, Rosario, 26/11/2011.

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