¿Salvar el fútbol a cualquier precio?

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por Mitre Rafaela (FM 91,9) que conduce Emilio Grande (h.). ¿Será el principio del fin de la hegemonía autoritaria de Julio Grondona al frente de la AFA? ¿No hay otras prioridades para que el Gobierno invierta esos recursos?

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Que vivimos en un país de locos no es ninguna novedad, basta ver los ejemplos a nivel nacional en cuestiones políticas, económicas y culturales. Ahora le llegó el turno del deporte, especialmente del fútbol profesional. En forma unilateral el presidente de la AFA, el mandamás Julio Grondona desde hace 30 años, decidió rescindir el contrato con TyC que lo vinculaba hasta el 2014 y abonaba 300 millones de pesos anuales a la entidad rectora del fútbol. El presidente de Torneos y Competencias, Marcelo Bombau, afirmó que la empresa apelará a la vía judicial para impedir que le quiten los derechos de televisación del fútbol y sostuvo que “el Estado intervino para dañar” a la compañía.
El Estado comprará los derechos del fútbol a 600.000.000 de pesos por temporada (más del doble de lo que la AFA venía cobrando) y se hará cargo de los operativos de seguridad, hasta ahora asumidos económicamente por los clubes. La incredulidad invadió al sociólogo Alberto Morlachetti, fundador de Pelota de Trapo, una entidad que ofrece alimentación, recreación y educación a 400 niños. “Deberían ocuparse de salvar a los 28 chicos que mueren todos los días por desnutrición. No puedo entender por qué el Gobierno privilegia un juego por sobre la vida de las personas. La situación empeoró muchísimo. Ya tenemos una larga lista de espera, porque ahora viene el doble de gente. No tengo dudas: con 600 millones haríamos milagros”. Este conflicto comenzó cuando Futbolistas Argentinos Agremiados dijo basta ante una deuda que llegaba a los 40.000.000 de pesos. Salvo algunos clubes como Velez, Lanus y Estudiantes, la mayoría son deficitarios por incapacidades de sus dirigentes de los grandes como Boca, River, Racing e Independiente y también los clubes chicos: hacen contratos con técnicos y jugadores que le costará un “perú” cumplirlos. Y ahí vio la veta el Gobierno nacional especialmente Néstor Kirchner por su eterna pelea con el grupo Clarín, ciertamente que no estoy de acuerdo con el monopolio televisivo, pero ¿se viene otro monopolio, ahora estatal? El acuerdo por firmarse le permitirá al Estado televisar por diez años. El periodista deportivo Juan Pablo Varsky se pregunta por “la administración de los clubes, el manejo racional del dinero, la idoneidad de los dirigentes, la seguridad en los estadios, los mismos estadios, la batalla cultural para aceptar la derrota como episodio posible, la intolerancia a los malos resultados, los barra bravas como factor de poder, el pánico que le tienen a Grondona, sus manejos en el Colegio de Árbitros y en el Tribunal de Disciplina, la falta de control sobre el manejo de los clubes, las deudas, los déficits, la reestructuración de los campeonatos, calendarios y categorías”. ¿Será el principio del fin de la hegemonía autoritaria de Julio Grondona al frente de la AFA? ¿No hay otras prioridades para que el Gobierno invierta esos recursos?

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