Rafaela: “Una ciudad tan linda con veredas tan feas”

Por Emilio J. Grande.- El título entrecomillado refiere a la expresión de un periodista tucumano que asistió a la asamblea general ordinaria de ADEPA (Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas), que se realizó en el mes de setiembre último en esta ciudad, organizado por diario Castellanos. El colega norteño que ponderó el trazado, la pujanza, la cultura y la diversidad de actividades de Rafaela, que la hacen tan próspera con el acertado “La Perla del Oeste”, pegó en el clavo cuando tras recorrer el centro y varios barrios se sinceró al decir “una ciudad tan linda con veredas tan feas”. Quien haya visitado en el exterior ciudades de los distintos continentes, habrá observado que en general hay uniformidad en las aceras; algunas con baldosas y otras de material alisado. En cambio las nuestras son un muestrario de colores y desniveles, con falta de mantenimiento cuyo mal estado revela desatención de muchos años, de décadas en varios lugares, cuando en no pocos casos son de tierra invadidas por yuyales. Los últimos gobiernos municipales en general de buena a muy buena gestión, han coincidido en ignorar el cuidado de las veredas en varios aspectos. Lo de la distinta coloración de las baldosas que, como señalamos antes, contrasta con lo general en el mundo, podría aceptarse; lo que no, enfáticamente, son los desniveles en casos de 10, 20, 30 y hasta 40 centímetros. Cuando se renuevan o se construyan nuevas, la ausencia de una reglamentación o de su incumplimiento si existiera, deriva en lo insólito de que en una misma cuadra la vereda se convierta en un sube y baja con tres, cuatro y más desniveles. Y cuando estos son muy pronunciados se convierten muy peligrosos para los peatones. Cuando por ellas transitan personas con discapacidades físicas, ayudándose con bastón o muletas, y madres empujando cochecitos con sus bebés, deben bajar a la calzada con el peligro que eso conlleva. De producirse accidentes, esto lleva a pensar en ¿cuál es la responsabilidad que deberían asumir el gobierno municipal y los frentistas en caso de una demanda? Es verdad, el arreglo imprescindible de veredas es muy sensible al bolsillo de los vecinos que políticamente los intendentes no quieren tocar, pero el extremo al que se ha llegado del deterioro de las aceras, algo hay que hacer, que el Departamento Ejecutivo y el Concejo Municipal estudien alguna solución, y el costo de tal arreglo se asuma entre los propietarios y el Estado municipal. ¿Podría ser agregando algún valor a la tasa municipal o en tal efecto deducir un porcentaje de lo que ya se cobra de ese tributo?

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