¿Qué hacemos con los refugiados?

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” que conduce Emilio Grande (h.) por radio Sol Rafaela FM 90,9.- La imagen del nene ahogado en una playa de Turquía, tras el naufragio de dos embarcaciones de refugiados sirios, generó conmoción en todo el mundo, en especial en Europa, enfrentada a una creciente presión para gestionar la llegada de miles de migrantes. Al respecto, el Papa expresó que la imagen logró romper la “globalización de la indiferencia” que viene denunciando desde su llegada al Vaticano en 2013. Llamó a los católicos a mostrar una solidaridad “combativa” hacia los “que escapan a la muerte, víctimas de la guerra y del hambre. Que cada parroquia, cada comunidad religiosa, cada monasterio, cada santuario de Europa acoja a una familia”, declaró el pontífice. Frente a un bloque cada vez más dividido, el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, apeló a los 28 países miembros para actuar con solidaridad frente ante el flujo de refugiados que llegan huyendo de la guerra, la intolerancia y las persecuciones. Los miembros de la UE tienen obligación de defender los valores fundadores de Europa, dijo, al invitarlos a recibir a los refugiados “sin miedos inoportunos”. “No es hora de tener miedo. Es el momento de dar pruebas de dignidad humana”, afirmó ante el Parlamento Europeo. “Son 160.000 personas las que debemos acoger con los brazos abiertos, y espero que, esta vez, todo el mundo estará de acuerdo”, destacó. Esa cifra es cuatro veces superior a los 40.000 propuestos por la Comisión en mayo, cuando había sido fríamente recibida por ciertos países. Tanto Alemania como Francia apoyan la propuesta de Juncker y solicitan incluso un mecanismo permanente de repartición obligatoria. La CE ratificó su intención de establecer una lista de “países seguros”, cuyos nacionales serán considerados refugiados económicos y podrían ser expulsados rápidamente cada vez que ingresen en forma ilegal al territorio de la UE. Así lo reclaman tanto Berlín como París. El presidente de la CE recordó a Europa su propia historia y los éxodos protagonizados por sus pueblos: gitanos y judíos antes y durante la Segunda Guerra Mundial, húngaros después de la insurrección de 1956, checos de la Primavera de Praga, en 1968, e irlandeses se lanzaron a Estados Unidos para huir de la miseria, así como los italianos y españoles que emigraron a América. El arzobispo luterano de la Iglesia de Finlandia, Kari Mäkinen, llamó a las parroquias del país a abrir los centros para jubilados y las propiedades rurales para albergar a los refugiados. Más allá de los gestos relacionados con una religión concreta, las iniciativas para acoger a los refugiados se multiplican en Europa.

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