Presidenciables que sobrevuelan la realidad

Por María Herminia Grande.- No sólo los principales actores del actual elenco político se han banalizado, lo más terrible es que han corrompido las formas y los usos de la acción política. Los candidatos presidenciables han optado por el spot propagandístico en detrimento de la arenga de ideas, del debate, de la reunión en el club, de alguna caravana. El último dirigente político que emocionó y convenció con sus discursos a la ciudadanía fue Raúl Alfonsín. Menem no tuvo el don de la palabra. Fue un enigma que la gente eligió. Hoy los tres candidatos presidenciables más importantes no se diferencian en sí mismos, sino por posicionarse como la cara y contracara de un modelo. Massa a todo esto actúa como el canto de esa moneda que nos muestra un incierto anverso y reverso. Lo cierto es que ningún ciudadano tiene certeza absoluta sobre qué hará cualquiera de estos candidatos al convertirse en presidente. Sergio Massa aparece en este último tramo con definiciones más categóricas y tratando de provocarlas en sus adversarios políticos. Aún sin conseguirlo. Son porteños y actúan como tales, alejados de los problemas reales. Cuando atraviesan la Gral Paz y se encuentran con el interior argentino, parecen turistas en un tour. Su mirada y su tiempo siempre tiene traje de apuro. Están pendientes del programa de cable o FM capitalina. Les interesa regresar a lo que sienten es su hábitat natural. Sé de uno de ellos que pidió SOBREVOLAR el Impenetrable porque le habían hablado de lo que allí ocurría. Ahí está el problema: hoy los candidatos sobrevuelan las realidades. Este travestismo político que los candidatos asumen orientados por gurúes, armonizadores, coach, está muy lejos de la Argentina urgente, doliente que espera un cambio de actitud en el próximo presidente. Esta campaña tiene además un nuevo ingrediente: el narcotráfico inmiscuido en el poder. Muchos años atrás el Dr. Juan Gabriel Tokatlian advertía que esta era una posibilidad si no se cortaba de cuajo su crecimiento. Lo ilícito busca blanquearse, es decir, ingresar al circuito de lo lícito. Hoy no sabemos a ciencia cierta qué juez llegó por su idoneidad y quién por el poder narco. Lo mismo ocurre en el sector político. Mientras tanto escuchamos voces que dicen “queremos aprender y enseñar en paz”. “Queremos ser curados y curar en paz”. “Queremos ir a trabajar y volver a nuestros hogares en paz”. La inacción, inoperancia, incompetencia, desidia, corrupción, en los distintos estamentos institucionales, enluta a muchas familias argentinas. Si los candidatos quieren conocer de verdad lo que ocurre en lo más profundo de todo nuestro interior argentino incluido el conurbano bonaerense y sectores de Capital Federal, sólo tienen que sentarse con cualquier padre o madre del dolor y mirarlo a los ojos. En ellos encontrarán el mejor plan para su gobierno. Si tienen sensibilidad captarán que es imperioso que la justicia se pare sobre sus dos piernas. Verán que urge la batalla férrea contra la corrupción. Advertirán que hay discriminación educativa por la pertenencia socioeconómica. Observarán en el reflejo de esos ojos que la mala praxis política taló los sueños más nobles que crecían en nuestra patria.

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