¿Por qué se hace la Fiesta de la Bagna Cauda en Humberto I?

El corresponsal del diario La Opinión en Buenos Aires Carlos Galetto había propuesto que “Rafaela podría convertirse en sede de la fiesta provincial de la bagna cauda” en 1990, pero un profesional de la salud local salió al cruce porque supuestamente era un alimento nocivo.

Por Emilio J. Grande (Rafaela)

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Por Emilio J. Grande.- El intenso frío acompañado por llovizna en lugar de dificultar creó el clima favorable para la Fiesta de la Bagna Cauda que se realizó el domingo 18 del corriente en la vecina localidad de Humberto I. Es que la deliciosa salsa piemontesa es una ingestión ideal en días de bajas temperaturas. Casi un millar y medio de comensales disfrutaron del menú y la excelente organización de ese encuentro anual en su vigésima edición ininterrumpida. La ponderación reiterada de quienes en buen número para la ocasión llegan a Humberto I anualmente, tuvo esta vez la suma de un grupo de estudiantes italianos procedentes de Bologna y dos chilenas, Catalina Ellanes –ingeniera en organización de empresas- y su hija Alejandra, residentes en la capital Santiago. Todos esos visitantes desconocían la bagna cauda y tanto les gustó que se interesaron por llevarse la receta. Veinte ediciones convierten en un clásico a ese plato y colocan a Humberto en el escenario de organizaciones gastronómicas que trascienden los límites de la provincia de Santa Fe y del país porque los citados chilenos e italianos no fueron los primeros extranjeros en asistir.
Dice el título “por qué la bagna cauda en Humbeto I”, un interrogante que si son muchos los que pueden contestarlo, con seguridad deben ser más los que ignoran cómo comenzó esta historia, la que estimamos de interés y esa razón es la que nos anima a revelar. Quien esto escribe por entonces director del diario La Opinión recibió una crónica de su corresponsal en Buenos Aires, Carlos Alberto Galetto, titulada “Rafaela podría convertirse en sede de la fiesta provincial de la bagna cauda”, que se publicó en este diario el 23 de octubre de 1990. Pocos días después aquella nota sorpresivamente originó una polémica que se extendió durante casi dos meses, porque un profesional rafaelino desalentó esa iniciativa argumentando que la bagna cauda era un alimento extremadamente nocivo para la salud de quienes lo consumen, respondiéndole de inmediato nuestro corresponsal y así se fueron intercambiando varios espacios sobre el particular, hasta que un día Galetto en comunicación telefónica nos hizo saber que de su parte ponía fin al entredicho y que después de un tiempo prudencial (unas semanas) si no surgía de algún vecino o entidad de Rafaela con el interés para concretar su idea, propondría que la fiesta de la bagna cauda se organizara en Humberto I, su pueblo natal. Y así ocurrió porque no tuvo eco en nuestra ciudad. Veinte años después ante la trascendencia que adquirió esta fiesta consideramos que la comisión organizadora que actualmente preside Edita Andradi debería pensar en cristalizar un merecido reconocimiento permanente a Carlos Alberto Galetto (ya fallecido) en bronce, mármol o cuanto menos un retrato que distinga para siempre a quien por su iniciativa Humberto I anualmente suma otra página a su rica historia, con la que a la vez se rendiría homenaje a quienes inicialmente poblaron la localidad, que fueron los heroicos inmigrantes italianos de la región del Piemonte.

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