Pastor Becla: “nos preocupa mucho lo que está pasando en Argentina y el mundo”

Por Emilio Grande (h.).- El pastor Marcelo Becla de la Iglesia Congregacional, ubicada en el barrio Belgrano, está cumpliendo 25 años de servicio pastoral. Nació el 10 de agosto de 1969 en la ciudad de El Colorado (provincia de Formosa), siendo sus padres Teodoro Fernando Becla (fallecido) y Marta Breitkreiz (con 71 años). Sus cuatro abuelos eran alemanes y su abuelo paterno estuvo en la Primera Guerra Mundial. “Recuerdo mucho cómo mis abuelos comentaban las historias de lo que vivieron la guerra en Europa y el viaje hacia Argentina y sus comienzos en esta tierra. Pudieron haber escrito libros de todas las vivencias que tuvieron”, cuenta en una entrevista con este cronista. Está casado con la médica Mónica Schmutzler (nacida en la ciudad de Buenos Aires) de cuyo matrimonio nacieron tres hijos: Dámaris, Ruth Abigaíl y Jeremías. Ejerció el ministerio en la vecina localidad de San Vicente, en Córdoba capital y desde 1997 en nuestra ciudad, siendo actualmente superintendente de la Iglesia Evangélica Congregacional de Argentina. En 2007 fue candidato a concejal por el Frente para la Victoria y en 2009 a diputado nacional por el partido País. -¿Cómo fue el llamado de Dios para ser pastor? -Cuando tenía catorce años me consagré a Dios en una de las actividades especiales que teníamos en la iglesia, y a partir de ahí sentí un fuego en mi interior que me apasionaba en servir a Dios. A decir verdad, fue un tiempo de mucha charla con Dios sobre lo que me estaba pasando. De alguna manera, le quería decir a Dios que mi deseo era ser una buena persona, que sería un buen esposo cuando me casara, un buen padre cuando vendrían los hijos y un buen profesional o empresario cuando fuera adulto. Pero nada de eso completaba el deseo que Dios ponía en mi corazón. Hasta que entendí a las claras, que lo que Dios me estaba diciendo era que, me tenía que preparar para servirle a El a tiempo completo. Aparte de lo que Dios me hablaba directamente a mí, empezaron a decirme varias personas de la congregación: “Marcelo vos tenés que ser pastor, tendrás que ir al seminario a estudiar”. Sentí que Dios me estaba confirmando el llamado, que no era invento mío lo que estaba viviendo, sino que eran varios los que veían en mí el llamado de Dios al ministerio pastoral. -¿Dónde estudiaste? -Es por eso que a los dieciséis años decidí, con mucha convicción, ir a nuestro seminario (de la Iglesia Evangélica Congregacional ) que está en la ciudad de Urdinarrain, Entre Ríos. Ahí estuve los cinco años en donde obtuve el título de Bachiller en Teología. Luego seguí estudiando en Córdoba en donde también pude dar clases. Actualmente estoy terminando una maestría en Ministerios y dando clases también en nuestro seminario en donde estudié al principio. -¿En qué lugares ejerciste el ministerio? -Empecé ejerciendo mi año de práctica como seminarista en la localidad de San Vicente, Santa Fe, en el año 1990. La modalidad de nuestro seminario era hacer los cuatro años consecutivos, luego un año de práctica y regresar al seminario para terminar los cinco años. En 1992 fui enviado otra vez por la Iglesia a San Vicente, ya como recibido y con la función de vicario. Pero con la misión de pastorear varias congregaciones en Rafaela (las reuniones se hacían en casas de familias), Palacios, Felicia, San Carlos y Esperanza. Era un trabajo con mucho esfuerzo y amor. Pero sobre todas las cosas, sentía la poderosa mano de Dios en todos mis viajes y actividades en cada uno de los lugares en donde atendía. El 21 de noviembre de ese año me casé con Mónica Viviana Schmutzler. Estuvimos viviendo en San Vicente hasta marzo de 1993, fecha en donde fuimos trasladados a Córdoba capital y estuvimos cuatro años como pastores de ese lugar (fue también donde mi esposa se recibió como médica) y desde Córdoba también pastoreábamos Alta Gracia. -¿Cuál es el actual trabajo pastoral? -En 1997 fuimos trasladados a Rafaela. De ahí a esta parte estamos trabajando no únicamente a favor de nuestra congregación, sino también para la Iglesia de Cristo en general y por toda la ciudad, teniendo una mentalidad amplia. En donde nos abocamos trabajando por los necesitados, tanto en lo material como así también en lo espiritual, matrimonial y familiar, dando charlas de sanidad interior, en prevenciones, para buen manejo del dinero, entre otras. También quiero destacar lo que se está haciendo con “Manos solidarias”, que es la parte de acción social de la Asociación Civil Roca Fuerte que presido. Además, tenemos congregaciones en Sunchales, San Vicente y Palacios, y varias obras misioneras en distintos pueblos. Actualmente estoy como superintendente de la Iglesia Evangélica Congregacional de Argentina. La función es similar al de un obispo. En el país contamos con muchas congregaciones en distintas provincias especialmente en Entre Ríos, Buenos Aires, Misiones, Chaco, Formosa, Santa Fe, entre otras provincias. -¿Cómo trabajan con otras iglesias evangélicas? -El trabajo es muy fraternal y cordial, respetando la doctrina y costumbre de cada congregación. Acá en la ciudad, como también en las distintas ciudades, tenemos un Consejo de Pastores que lo integran todos los pastores cuyas congregaciones están establecidas como tales en el país, con principios del evangelio y el buen testimonio. Mayormente tenemos varias actividades conjuntas durante el año, entre ellas, son reuniones de oración por las autoridades en turno, por cada habitante de la ciudad y por nuestra Argentina. Creemos firmemente en el acuerdo, principio establecido por Jesús. A nivel nacional estamos en una campaña de “40 días de ayuno y oración” por nuestro país”, que lo organiza “Argentina oramos por vos” (www.oramos.com.ar), que hemos empezado este domingo 24 de setiembre. Somos más de 3.500 congregaciones en esta campaña, que a decir verdad ya lo venimos haciendo desde el 2001. Siempre hemos notado respuestas muy favorables que nos sorprendieron. En la Argentina hay tres grandes agrupaciones de iglesias evangélicas: ASIERA (Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina), en la que la Iglesia Congregacional es parte de ella, FAIE (Federación Argentina de Iglesias Evangélicas) y FECEP (Federación Confraternidad Evangélica Pentecostal). -¿En qué medida trabajan por la unidad de los cristianos, especialmente con la Iglesia Católica? -Desde el ámbito de la Iglesia Congregacional siempre se buscó la unidad, pero también debo decir que no siempre es fácil. A veces por las múltiples actividades que cada comunidad tiene y también porque cada una de las iglesias tienen sus énfasis y criterios muy marcados que le cuesta mucho trabajar en unidad, pero lo bueno es que se está viendo una luz de mayor apertura sobre la unidad. Ojalá podamos ir avanzado cada vez más sobre lo que Jesús oró, que es la unidad de sus discípulos. -¿Cual es la opinión sobre el papado de Francisco? -Creo que la Iglesia Católica en la actualidad tiene un Papa muy abierto y carismático, con un énfasis en la conquista, con una personalidad muy amena. Indudablemente, el papado de Francisco ayudó a dar un salto transcendental a la Iglesia Católica. -¿Qué análisis en clave cristiana sobre la situación social de Argentina y el mundo? -Ciertamente nos preocupa mucho lo que está pasando en Argentina y el mundo. Fundamentalmente en todo lo que tiene que ver con los valores y principios. La agresión está en todos ámbitos y niveles sociales. Lo triste es ver que la cosa se agrava cada vez más. Vemos el flagelo de la droga, la delincuencia, la corrupción, la desunión familiar, entre otros problemas. -¿La gente vuelve a Dios o vive como si no existiera? -A la gente le cuesta vivir alineado con la voluntad y propósitos de Dios. Naturalmente no buscan a Dios. Pero, por otra parte, vemos el cambio que se produce en las personas y familias que deciden buscar a Dios. Es sorprendente el giro que hacen. Nos maravillamos cómo los que buscan a Dios, en Jesucristo, pueden dejar la droga y la delincuencia, los matrimonios son restaurados.

Jornada en 2008 A Marcelo Becla lo conozco desde hace más de 10 años y en este período de tiempo hemos entablado una amistad sincera, honesta y centrada en los valores cristianos que nos unen y permanecen para siempre, en el marco de encuentros periódicos entre mi relación profesional y su actividad pastoral, y en menor medida por su incursión en la política partidaria. En una oportunidad, el sábado 11 de octubre de 2008, el grupo Roca Fuerte de la Iglesia Congregacional, de la que Becla es pastor desde 1997, organizó una jornada, declarada de interés municipal, dirigida especialmente a los jóvenes en los dos salones cubiertos del Club Atlético de Rafaela, con una diversidad de actividades entre talleres y plenarias gratuitos: “La juventud y los medios de comunicación”, a cargo de este cronista del diario; “Autoestima”, abogada y asistente social Esther S. de Pérez Alvarez; “Drogadicción”, técnica Nieves Torres; “Hijo de padres separados”, psicoterapeuta familiar Marcela S. de Dulka; “El joven y los desafíos diarios”, licenciado Leonel Rossi; “Liredazgo juvenil”, periodista y comunicador chileno Ulises Oyarzún Tobar; “El valor de la música”, Fabián Liendo (líder de Kyosko); y a la noche el recital de música a cargo de la banda cristiana rockera “Kyosko”, de Buenos Aires, que viene realizando giras internacionales por diferentes países. “En un mundo donde todos los planes socialistas fracasaron, lo único que va a sostener a los débiles, huérfanos, despreciados, a los que atendía Jesús, va a ser el voluntariado, que dé su vida sin respetar nada a cambio por el otro. Es ser luz y sal en una sociedad, de sentirse amado y tener reconocimiento”, había testimoniado Liendo en una entrevista con este cronista.

Fuente: diario La Opinión, Rafaela, 1 de octubre de 2017.

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