Papa: espera que el sacrificio del sacerdote asesinado en Turquía ayude al diálogo interreligioso

Revela que poco antes de morir el presbítero le envió una carta

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 8 febrero 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI, sin esconder la conmoción, deseó este miércoles que el sacrificio del padre Andrea Santoro, el sacerdote italiano asesinado en Turquía, sirva para promover el diálogo entre creyentes de las diferentes religiones. Al final de la audiencia general, el Papa quiso recordar a este presbítero «Fidei donum» de la diócesis de Roma en Turquía, que el domingo pasado fue asesinado mientras rezaba en la iglesia de la que era párroco. Al escuchar el nombre del sacerdote, muchos de los fieles presentes en el Aula Pablo VI del Vaticano se levantaron para tributar un largo aplauso al sacerdote. El Papa, agradeciendo este gesto, reveló a los a miles de peregrinos que «precisamente ayer por la noche me llegó una bella carta suya, escrita el 31 de enero, junto a la pequeña comunidad cristiana de la parroquia de “Sancta Maria” en Trabzon», ciudad del Mar Negro. «Leí ayer por la noche esta carta con profunda conmoción, pues es un espejo de su alma sacerdotal, de su amor por Cristo y por los hombres, de su compromiso precisamente por los pequeños, en el signo del Salmo que acabamos de escuchar», afirmó. El pontífice explicó que ha dado indicación para que esta misiva, «testimonio de amor y de adhesión a Cristo y a su Iglesia», sea publicada en el diario de la Santa Sede, «L’Osservatore Romano». El texto ha sido traducido por Zenit y publicado en la sección «Documentación». «A esta carta anexó un mensaje de mujeres de su parroquia, que me invitan a ir allí», siguió revelando el Santo Padre quien debería visitar Turquía a finales de noviembre por invitación del patriarca ecuménico ortodoxo, Bartolomé I, y del gobierno de ese país. «En la carta de estas mujeres –añadió el sucesor del apóstol Pedro–, se refleja el celo, la fe, el amor, que palpitaban en el corazón de don Andrea Santoro». «Que el Señor acoja el alma de este silencioso y valiente servidor del Evangelio y permita que el sacrificio de su vida contribuya a la causa del diálogo entre las religiones y de la paz entre los pueblos», deseó el Papa al concluir.

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