Otra tragedia que pudo haberse atenuado con planificación

Se trata del editorial del programa “Sábado 100” por radio Sol Rafaela (FM 90,9) que conduce Emilio Grande (h.). En el medio están los miles de afectados que padecieron las pérdidas humanas y materiales por la falta de políticas públicas sostenibles en el medio y largo plazos a través de una planificación estratégica prospectiva.

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Por Emilio Grande (h.).- Nuevamente, se produjo otra tragedia medioambiental principalmente en las ciudades de Buenos Aires y La Plata, con consecuencias terribles arrojando casi 60 muertos, sumado a las pérdidas millonarias de particulares en casas de familias, automóviles en la vía pública y en comercias y empresas. Esto se suma al incendio del boliche en Cromagnón y en la estación de tren en Once. Mientras la gente está sufriendo los padecimientos de otra inundación por la impotencia que genera perder sus pertenencias y tener que ser evacuado ante la posibilidad de saqueos, fue patética la actitud de los políticos porque se pelearon entre ellos: Cristina, Macri y Scioli, pero luego se dieron cuenta y fueron a algunos barrios afectados donde recibieron fuertes críticas. Al respecto, Pablo Romanazzi, titular de Hidrología de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, expresa que “la urbanización creció caóticamente y somos todos responsables de esto. Acá no se tuvo en cuenta el desagüe, nunca se planifica y se urbaniza irresponsablemente. Y las leyes no ayudan: hay gente que está viviendo en los márgenes del arroyo y tiene títulos de propiedad, gente que nunca tendría que haber estado ahí. Estamos urbanizando las praderas de inundación natural que tiene el arroyo y estas son las consecuencias”, citado en la columna “No cumplir la ley también mata” de Enrique Marchiaro publicado en el diario La Opinión. Esta autoridad universitaria advirtió a la Provincia de Buenos Aires y a la Municipalidad de la Plata que podría haber problemas serios, analizando lo que pasó en esa ciudad cuando se inundó en 2002 y 2008. El problema de fondo es que la dirigencia política es responsable de esta tragedia meteorológica con casi 200 mm caídos, pero mientras tanto se desvían fondos para la corrupción y el clientelismo político no se hacen las obras necesarias para prevenir o atenuar este tipo de inundaciones que pueden volver a repetirse. Como sostiene Natalia Aquilino de CIPPEC, frente a estos desastres naturales se potencian con la débil planificación, monitoreo y evaluación de políticas públicas. En el medio están los miles de afectados que padecieron las pérdidas humanas y materiales por la falta de políticas públicas sostenibles en el medio y largo plazos a través de una planificación estratégica prospectiva.

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