Nuevos paradigmas y comunicación

Por Emilio Grande (h.).– El seminario “Nuevos paradigmas y comunicación” me permitió de alguna manera seguir profundizando los conocimientos y categorías estudiadas en otras instancias similares de la cursada de esta maestría, como así también la incorporación de nuevos y diversos análisis, autores y miradas, en un contexto de un paradigma complejo, situacional, fluido y multidimensional.
En el primer seminario sobre “Teorías de la comunicación” elegí como tema “La influencia del poder hegemónico de los medios de comunicación en la sociedad de masas” que a decir verdad es muy vasto por la amplitud y profundidad de su contenido y, al mismo tiempo, la complejidad que encierra el abordaje del poder de los medios, hoy tan cuestionado especialmente por las autoridades del actual gobierno nacional.
Ciertamente, los “mass media” tradicionales (televisión, radio, diario,) son actores sociales de relevancia institucional y para garantizar su funcionamiento tienen que contar con auspiciantes que les permita cumplir con sus responsabilidades empresariales y laborales.
¿Qué independencia periodística pueden tener frente a determinados compromisos publicitarios para informar, opinar y/o investigar determinados hechos de corrupción?
¿De qué manera el poder hegemónico de los “mass media” reproduce la simplificación de los hechos, no aborda la complejidad de los problemas, evita las miradas diversas y el diálogo de los saberes?
¿Cómo es el impacto que producen las informaciones supuestamente objetivas e imparciales en los medios de comunicación masivos, los intereses que desnudan su publicación y las consecuencias sociales que acarrean en la opinión pública?
Una categoría que apareció fuertemente en este seminario de “Nuevos paradigmas y comunicación” es el cuestionamiento a la objetividad a partir de la diferencia entre demostrar-convencer, por ejemplo una determinada información, sobre mostrar-pensar. En esta línea de pensamiento la objetividad es una petición de obediencia, una creencia absurda. Frente a esta pretensión desmesurada desde el racionalismo objetivista, hay que considerar al “sujeto colectivo” que construye miradas diversas frente a la objetividad que busca demostrar.
En la cursada del seminario “Comunicación Estratégica I” pude precisar mi “territorio” dentro de la comunicación estratégica enfocado a mi campo de acción que es el periodismo, especialmente el diario LA OPINIÓN de Rafaela en el que trabajo desde hace 17 años y conductor del programa radial “Sábado 100” desde hace 11 años.
Además de mi trabajo periodístico, soy docente de dos cátedras en la UCSE sede Rafaela: “Periodismo” y “Periodismo radiofónico”. Entre los conceptos que enseño a los alumnos está la objetividad como valor límite en la construcción de la noticia a cargo de un sujeto-periodista que de alguna manera tiene en cuenta determinados elementos para su elaboración, estando despojado de opiniones e interpretaciones.
En definitiva lo que se busca es demostrar y convencer que esa información contenga veracidad y exactitud, siguiendo los criterios de nuestra cultura racionalista de justificar certezas y saberes demostrados, reproduciendo la “realidad” lo más fiel posible y, al mismo tiempo, invisibilizando así al sujeto creador de esa noticia como ser vivo y al proceso comunicacional en su devenir.
Ciertamente, se puede caer en la tentación de quedarnos abstraídos en esta mirada racional o la alternativa es tratar de mostrar ese mismo hecho con el énfasis puesto en hacer pensar a la audiencia (lectores, oyentes, televidentes) porque algunos pueden ver una determinada cosa en la información mientras otros pueden ver otro elemento visible, como sucedió con el video trabajado en el aula cuando dos equipos que se pasan la pelota de basquet mientras se desplaza caminando un gorila sin ser advertido por muchos de los presentes en la cursada de este seminario.
COMUNICADOR 
ESTRATEGICO
En esta maestría me viene asomando fuertemente el perfil que debe tener el comunicador estratégico: darle importancia a escuchar al otro, abrirse a las nuevas realidades socioculturales y tratar de incluir a las diferentes voces de los actores sociales en un contexto de un paradigma complejo, situacional, cambiante, emergente y fluido.
A decir verdad, está operando en mi pensamiento un cambio de paradigma, pasando de la simplificación a la complejidad de la comunicación, una manera de ser y transformar. A menudo, está la tentación en la actividad periodística de recortar o mutilar los hechos, las voces de los actores en la cobertura o en los análisis de un tema determinado por cuestiones de tiempo, espacio y en algunos casos también por restricciones políticas y económicas.
Uno de los aspectos a tener en cuenta es la complejidad que hay en cada situación o problema de la vida (el trabajo, el estudio, la familia, la comunidad), derribando el paradigma de la simplificación a la que estamos seducidos para reducir el análisis o la interpretación sobre lo que pasó y cerrarnos así múltiples significados y lecturas, porque el desafío de la comunicación estratégica es el de abrirnos a la comunicación como cambio social y conversacional, en el marco de un diálogo de saberes.
En este sentido, aparece el diálogo transdisciplinario entre las distintas lógicas que permite indagar y profundizar desde diversas miradas para así contar con una mayor cantidad de elementos y poder interpretar la complejidad del fenómeno a estudiar.
¿Es posible dialogar entre actores de diversas disciplinas y sectores sociales muchas veces enfrascados en sus problemas sectoriales en el que priman los egoísmos y la falta de gimnasia comunicativa con el objetivo de enactuar y hacer emerger, es decir encontrar caminos deseables y posibles?
Uno de los secretos de la comunicación estratégica es aprender a convivir con la contradicción, la diversidad y la complejidad. Para comprender una acción política necesito del oficialismo, la oposición y todas las voces minoritarias para entender esa realidad, de lo contrario lo estoy reduciendo y recortando.
Por este motivo, lo multidimensional de la comunicación permite abrirme a las diversas miradas que interactúan en un fenómeno determinado comunicacional. Así, el suceso comunicacional necesita un abordaje transdisciplinario, concentrándose en lo situacional para afrontar los problemas reales, con una estrategia de comunicación enfocada para asumir el fenómeno complejo con múltiples dimensiones y fluido con una dimensión intermedia y en movimiento por la dinámica propia del proceso sociocultural.
En este contexto, en la búsqueda de un poner y hacer común los acuerdos sociales de la comunicación estratégica desde el paradigma de lo fluido emergen los espacios compartidos con el reconocimiento a las trayectorias de los diversos actores socioculturales relevantes frente a cada problema y también dialogando con los diversos saberes disciplinares.
¿Cómo hago una vinculación entre la estrategia y la comunicación frente a las contradicciones existentes de una sociedad secularizada, cambiante y heterogénea? Con la nueva categoría de la comunicación estratégica, ¿en qué medida me pongo en el lugar del otro a la hora de informar, opinar, interpretar, criticar e investigar un tema determinado, apuntando a mostrar-pensar para relegar demostrar-convencer?
¿Cómo se puede repensar la actividad periodística en función del nuevo paradigma comunicacional desde una perspectiva transdisciplinaria? ¿De qué manera los actores internos y externos del proceso comunicativo condicionan la labor periodística?
Con los nuevos paradigmas trabajados y estudiados, tengo que salir de mi punto de vista como emisor para hacer un esfuerzo de ponerme en el lugar del otro, que es un perceptor que necesita ser escuchado y tenido en cuenta a la hora de escribir noticias, crónicas, entrevistas, columnas de opinión, editoriales o artículos de interpretación.
Al mismo tiempo, hay que desterrar esa supuesta mirada del mundo objetivado que trata de imponer la cultura racionalista y moderna, imponiendo un lenguaje lineal, solamente una perspectiva única y una imagen idéntica del mundo.
Justamente, el paradigma de la complejidad aborda infinitos rostros cambiantes, que al mostrar un mundo diverso, múltiple y enredado presupone la unidad en la diversidad sobre miradas, enfoques, narraciones, estilos y dispositivos. La complejidad comprende las incertidumbres de los acontecimientos, los fenómenos aleatorios y siempre está relacionada con el azar.
CONVIVIR CON LAS 
CONTRADICCIONES
También debo aprender a convivir con las contradicciones existentes en mi labor periodística porque cotidianamente interactúan y operan actores y fenómenos internos y externos en el proceso comunicativo que terminan condicionando y restringiendo el contenido final de la publicación por cuestiones económicas, políticas e ideológicas.
No hay que olvidar que juegan en contra de mi actividad profesional el exceso laboral por la diversidad de temas y las limitantes del tiempo real y del espacio físico, buscando no recortar la diversa realidad sociocultural y a los actores sociales en la cobertura o análisis de un hecho determinado.
Frente a este espacio de crisis, tensiones y desbordes en lo situacional de mi territorio periodístico, puede aparecer la enacción de lo simbólico y material, que emerge y surge entre los participantes a través de redes de encuentro con el aporte de las distintas instituciones y organizaciones socioculturales, una especie de sinergia comunicativa buscando algunas soluciones.
Muchas veces caemos en la tentación de querer tensar las actividades de la vida cotidiana para buscar vivir en la certeza, alejado de toda duda e interrogantes, que son productos de los desbordes trabajados en el seminario de “Laboratorio de Comunicación Estratégica”.
En el diálogo de saberes que se viene proponiendo desde los nuevos paradigmas, especialmente en los distintos seminarios de esta maestría, hay una disciplina un tanto postergada o dejada de lado, que es la teología, la religión y también la vida de fe en sus distintas expresiones (cristianismo, judaísmo, islamismo, budismo, entre otras), que también apareció en este seminario de “Nuevos paradigmas y comunicación”.
Justamente, uno de los secretos de la comunicación estratégica es aprender a convivir con la contradicción, la diversidad y la complejidad que aparecen en el hacer, aceptando el devenir, la incertidumbre y lo azaroso de las relaciones humanas.
Las realidades más complejas de mi territorio periodístico lo constituyen los siguientes aspectos: la heterogeneidad de los temas a abordar (educación, cultura, salud, sociedad, religión); el exceso laboral de varias páginas por día que produce estrés; los límites de los recursos humanos para abordar los hechos desde el diálogo de saberes, evitando profundizar la investigación e interpretación y así permite la reproducción del paradigma de la simplicidad; las presiones políticas y económicas; el cambio de los francos.
A la hora de aceptar este diagnóstico comunicacional por demás complejo y vasto, las estrategias comunicacionales son propiciar alternativas acompañando el cambio posible no el que yo quiero, proponer el diálogo de saberes tanto al interno y como al externo del “mass media” a través de caminos deseables y posibles, la enacción para hacer emerger el pensamiento fluido, el reconocimiento de trayectorias de las matrices socioculturales, la planificación prospectiva estratégica para analizar el proceso de los distintos escenarios.
A modo de cierre de este trabajo abierto, está el desafío de la comunicación estratégica en mi territorio que consiste en la apertura a los nuevos paradigmas estudiados en los diferentes seminarios de esta maestría, no buscar imponer mi punto de vista sino tratar de acompañar los cambios posibles y viables como “sujeto colectivo”, desplegando estrategias que apunten a lo multidimensional de la comunicación, descubrir la complejidad en cada situación y el diálogo de saberes porque no hay una realidad única, ayudando a mostrar-pensar para desacralizar el modelo objetivista de demostrar-convencer que propone la cultura racionalista. En definitiva, es otra forma de mirar y pensar el mundo y el conocimiento, interactuando con el ambiente a través de un trípode singular: ver, entender-juzgar y actuar, para así cuestionar el saber instituido.
Nota: seminario “Nuevos paradigmas y comunicación”, Maestría en Comunicación Estratégica, Facultad de Ciencia Política y RR.II., Universidad Nacional de Rosario, docente Denise Najmanovich.
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