Nuestro gran pecado es el de omisión

Dejemos de mirar para otro lado ante las cosas que nos están pasando, porque los únicos culpables somos nosotros mismos que los dejamos hacer, y no les ponemos límites.

Por Dra. Susana Riberi (Rafaela)

Compartir:

Si repasamos la historia de los últimos 25 años desde el advenimiento de la democracia y la comparamos con la de nuestros vecinos Brasil, Uruguay, Chile, todos también tuvieron golpes militares que gobernaron a esos países antes de que consiguieran consolidar sus gobiernos democráticos, pero todos han crecido y se han desarrollado, pero con una diferencia, dejaron el pasado atrás, trataron de construir hacia el futuro, pero nosotros vamos cada vez peor, vivimos del pasado, el rencor no nos deja ni vivir ni avanzar, porque el que vive del pasado, no vive el presente y no puede proyectar el futuro. Nuestros problemas se repiten cíclicamente, nuevamente aumentó la deuda externa, a pesar que el gobierno quiera mostrar algo distinto manejando el Indec, aumentó el déficit fiscal, las provincias están desfinanciadas y endeudadas, a causa de esta política al estilo de Chavez o de Cuba, pero a diferencia de estos, Argentina tiene un potencial extraordinario que está dilapidando culpa de un par de soberbios, inescrupulosos, que no quieren a la nación sino que se sirven de ella para su aprovechamiento personal, la fortuna de los kirchner se incrementó nuevamente de 46 millones a 51,4 millones de pesos en un año, y después critican a la justicia cuando dictan un fallo que no les gusta, pero nada dicen del fallo que determinó que no había enriquecimiento ilícito respecto de sus patrimonio, o sea usan la justicia a su antojo, pero cuando los jueces a los que no pueden comprar les falla en contra, los persiguen. Avasallan al Congreso de la Nación, aduciendo violación de los reglamentos de las cámaras, cuando ellos han violado sistemáticamente la Constitución y las leyes, no soportan la derrota del 28 de junio, sus mentes no descansan porque están continuamente inventando un nuevo modo de destruir a todos: llámese oposición, justicia, campo, industria, van en contra de los principios básicos de la política, un líder político busca incansablemente encantar a sus gobernados, los Kirchner no, lo que buscan es pelearse con todos. Critican ferozmente al campo pero están desesperados esperando la cosecha de soja, pero en el medio, para vengarse cierran las exportaciones de carne pretendiendo que bajen los precios, los que no bajaran porque hemos perdido como producto de la mala política y por la sequía millones de cabezas, cuando advertíamos que esto sucedería, nadie lo creía, pregunten a los consignatarios de hacienda hasta donde deben ir a buscar porque no hay más hacienda en los lugares donde históricamente hubo. No hay combustible para enfrentar la nueva campaña, los productos de la canasta familiar están por las nubes, niegan la inflación pero ellos saben que hay, pero no la frenan porque así recaudan más porque los productos se encarecen, el gasto público aumentó casi en un 40%, el problema lo va a tener el próximo gobierno al que le estallarán todos los conflictos que genera este, entonces vendrán los saqueos a los supermercados, las manifestaciones en contra de ese gobierno al que le achacarán todas las responsabilidades, y luego volverán ellos diciendo que los otros no saben gobernar, esta es nuestra repetida y triste historia. Han logrado volvernos locos a todos, todo el mundo está histérico, sea en los empleos públicos, en los privados, en el tránsito, en las escuelas, en todo los lugares ya no hay tolerancia ni respeto por el otro, lograron pisotear la dignidad de los jubilados, usando el dinero de ellos para financiar la política, en lugar de aumentarles sus ingresos para que puedan vivir dignamente después de haber trabajado toda una vida, y no financiar vagos y atorrantes que no trabajan, ni han trabajado nunca, vemos a diario las canchas de futbol llenas de gente durante las horas en que supuestamente deberían estar trabajando, todos los días vemos el aumento en la violencia y muerte entre los barras bravas de las hinchadas que son el monstruo que dejaron crecer los dirigentes de los clubes y cierto sector de los políticos, para usarlos como fuerza de choque y ahora no los pueden más dominar. El problema y el gran pecado de los argentinos es el de omisión, todos estamos viviendo mal, todos protestamos por lo bajo, o nos descargamos que quien no tiene la culpa, pero no hacemos nada para que las cosas cambien, en lugar de exigir a los responsables de este desastre que gobiernen para la gente y no para provecho propio, todos nosotros somos culpable también de dejar crecer el monstruo sin hacer nada, los políticos están donde están por el voto de la gente, y si no cumplen con el mandato del pueblo, él los debe castigar duramente. “La democracia constitucional- como dijo el gran constitucionalista Linares Quintana-se funda en el principio de la soberanía popular, que requiere que el pueblo sea titular de la soberanía, y por ende del poder constituyente. De donde resulta que el funcionamiento correcto del sistema exige un adecuado nivel de capacitación moral y cívica del pueblo que debe ser protagonista activo y no un mero espectador pasivo del drama institucional. Solo por arte de magia quienes gobierna podrían ser mejores que el pueblo de donde salen. Por otra parte en la democracia constitucional no resulta posible escindir la moral pública, de la moral privada”. Dejemos de mirar para otro lado ante las cosas que nos están pasando, porque los únicos culpables somos nosotros mismos que los dejamos hacer, y no les ponemos límites, es igual que con nuestros hijos, sino los educamos, sino le damos el ejemplo, y no les ponemos límites no esperemos que los demás se hagan cargo de nuestra falta de compromiso y de responsabilidad.

Dra. Susana Riberi

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*