Murió Oyarbide: una vida de escándalos y de favores para el kirchnerismo

Después del caso Spartacus fue salvado por el menemismo de un juicio político en el 2001. En el 2008, sobreseyó en forma exprés a Néstor y Cristina Kirchner por supuesto enriquecimiento ilícito.

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Por Daniel Santoro.- Norberto Mario Oyarbide murió este miércoles, luego haber estado internado cerca de dos meses por coronavirus. Fue desde los años 90 el ícono del juez escandaloso que negoció su permanencia en el cargo a cambios de favores para la mayoría de los gobiernos de turno. Y así con 47 pedidos de juicio político sobrevivió hasta el 2016.

En la justicia federal hay otros Oyarbide pero sin un perfil tan alto y, también, hay políticos que aprovecharon su fragilidad psicológica, sobre todo después del escándalo de Spartacus de 1997 para sacarle fallos “a medida”.

Intervino en decenas de casos de corrupción. Por ejemplo:

-En la causa del desvío de fondos del plan de viviendas Sueños Compartidos nunca imputó a De Vido y a Bonafini.

-En la Mafia de los Medicamentos nunca imputó a Hugo Moyano.

-Y, sin precedentes, frenó un allanamiento en plena ejecución a una financiera por pedido de Carlos Liuzzi, la entonces mano derecha del secretario Legal y Técnico Carlos Zannini.

Oyarbide, durante un partido de tenis realizado en Tigre entre Del Potro y Federer, en 2012, donde fue abucheado. Foto Juano Tesone

Oyarbide, durante un partido de tenis realizado en Tigre entre Del Potro y Federer, en 2012, donde fue abucheado.

-Salvó a Amado Boudou en la causa por presuntas irregularidades en el manejo de fondos cuando se desempeñó como titular de la Anses y por el canje de bonos de deuda.

Pero la más escandalosa fue, sin dudas, el sobreseimiento exprés de Néstor y Cristina Kirchner por el aumento de su patrimonio en un 158% en el 2008 en una causa por supuesto enriquecimiento ilícito.

El ex contador de los Kirchner, Víctor Manzanares, reveló en el 2018 que Kirchner lo llamó en el 2008 y le pidió que viajara a Buenos Aires donde lo llevaron a una casa segura de la SIDE y se reunió con Oyarbide y una perito de la Corte para ajustar los números y preparar el sobreseimiento. En la casa había una mesa con dos bandejas de masas finas. El contador pidió té, pero Oyarbide reclamó una botella de champagne para amenizar la conversación.

Cuando se conoció la confesión de Manzanares en 2018, Oyarbide dijo que firmó aquel fallo porque “lo agarraron del cogote” en la SIDE.

El 22 de junio de 1951, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, nació Norberto Mario Oyarbide. Era el hijo único del peluquero Gregorio “Toco” Oyarbide y de la telefonista Isidora “la Morocha” del Carmen Portillo, ferviente católica quien tuvo una fuerte influencia  sobre  el juez hasta que murió.

Noberto Oyarbide con el anillo que generó polémica. En su momento, el propio Oyarbide contó que costaba algo así como 250.000 dólares. Foto Gentileza Diario Perfil

Noberto Oyarbide con el anillo que generó polémica. En su momento, el propio Oyarbide contó que costaba algo así como 250.000 dólares.

De adolescente vino a estudiar Derecho en la Universidad de Buenos Aires. Nunca olvidó que en una clase de Historia de la Instituciones Argentinas, Félix Luna, lo miró y le preguntó:

– Alumno, ¿usted cuánto mide de estatura?

-Un metro sesenta, doctor.

-La misma altura que Napoleón. No lo olvide.

Entró a la justicia como pinche en un juzgado de instrucción a cargo del entonces juez Roberto Calandra. Ya desde esas funciones ayudó y se relacionó con los entonces “hombres de la noche de Buenos Aires”, el ex espía de la SIDE Raúl Martins y Carlos Perciavalle.

Tanto era el vínculo que Oyarbide llegó a ser el padrino de bautismo del hijo de Perciavalle. Sus vínculos con la SIDE le permitieron ser nombrado primero fiscal y luego juez.

A principios de 1994, el entonces secretario Legal y Técnico de la Presidencia de Menem, Carlos Corach, recibió un pedido del del titular de la SIDE Hugo Anzorreguy: nombrar a Oyarbide como juez federal. Menem había aumentado la cantidad de juzgados federales de 6 a 12 y necesitaban candidatos.

Una de las últimas apariciones en TV de Norberto Oyarbide, en 2020, cuando ya no era juez federal.

Una de las últimas apariciones en TV de Norberto Oyarbide, en 2020, cuando ya no era juez federal.

Corach jura que no hubo pedido de la Policía Federal en cuya escuela había sido profesor. Así fue nombrado. Al poco tiempo se diferenció de sus colegas. Su despacho tenía un felpudo en la entrada, cortinas rojas y sillas tapizadas al tono, mientras un retrato de su madre y cuadros de la Virgen del Valle de Salta adornaban su despacho.

En 1995, sufrió el primer golpe cuando el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, lo incluyó entre los jueces de la famosa “servilleta de Corach”.

Spartacus

Tres años después de su nombramiento siguieron los alborotos. La Policía Federal allanó la habitación del narcotraficante mexicano Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, en el hotel Fourn Season. Descubrió que había llamadas al prostíbulo para hombres Spartacus de Palermo y fue a allanarlo. Eran de un turista norteamericano que se había alojado en forma anterior a Carrillo, luego se dieron cuenta. El conserje de Spartacus les advirtió que tenían la protección de Oyarbide y saltó el escándalo.

Así estalló el caso con Luciano Garbellano, uno de los promotores de Spartacus y los videos de sus clientes, entre ellos Oyarbide, eligiendo taxisboys vestidos como gladiadores romanos. Hubo un torbellino de acusaciones, sobre todo por enriquecimiento ilícito de un juez que comía todos los días en el restaurante La Recova debajo de la 9 de Julio.

Cuando Garbellano mientras intentaba extorsionar a Oyarbide fue herido a balazos, Corach llamó al juez, lo recibió y le preguntó sin vueltas:

Los cuestionamientos a Oyarbide en 1998, en medio del escándalo de Spartacus. Foto Archivo Clarín

Los cuestionamientos a Oyarbide en 1998, en medio del escándalo de Spartacus.

-Petiso, ¿qué posibilidades hay de que exista el video?

-Oyarbide: un 80 por ciento… Doctor, ¿qué debo hacer?

-Mirá Petiso, te recomiendo que renuncies. Es la única forma de cortar con el escándalo en el Congreso y en los medios y así salvar tu vida personal y la credibilidad del fuero federal.

-“No renuncio. Voy a pelear”, respondió fríamente Oyarbide, y se retiró molesto, sin agregar una palabra.

Denuncia por enriquecimiento

Oyarbide empezó a ser investigado por el fiscal José María Campagnoli por enriquecimiento ilícito y la entonces diputada de la UCR, Elisa Carrió, empezó a ser su implacable acusadora en el juicio político abierto en la cámara baja.

“Carrió exagera tanto que cree que soy un corrupto desde que era un espermatozoide”, dijo una vez.

Estuvo 22 meses con licencia médica. Diputados aprobó su juicio político por mayoría. Pero el caso se trabó en el Senado por presiones de los menemistas.

Hasta el 11 de septiembre de 2001, el día del ataque terrorista a las Torres Gemelas de EE.UU., en que el peronismo aceptó votar el caso. Los peronistas votaron a favor de Oyarbide, con excepción del tucumano José Carbonell, la cordobesa Beatriz Raijer y el chubutense Osvaldo Sala. Estos tres votaron en contra, junto a todos los senadores de la Alianza entre la UCR y Chacho Alvarez.

Oyarbide junto a Moria Casán, en un festejo de cumpleaños de la actriz.

Oyarbide junto a Moria Casán, en un festejo de cumpleaños de la actriz.

El resultado fue 21 votos a favor y 21 en contra, pero hacían falta los dos tercios de los presentes para aprobar la destitución.

Después de un retorno con bajo perfil a tribunales, el lunes 12 de agosto de 2002 Oyarbide tomó una medida polémica: unificó las causas por la cuenta bancaria que Carlos Menem había ocultado en Suiza y por el supuesto enriquecimiento ilícito de su secretario privado, Ramón Hernández, ex cabo de la policía de La Rioja.

Además, con esa excusa jurídica separó del caso al fiscal Carlos Stornelli -a quien los menemistas habían bautizado “storbelli”- y luego favoreció a sindicalistas peronista en otra causa, pagando aquel apoyó que lo salvó de la destitución. Así empezó, otra vez, a devolver favores.

En una entrevista realizada el 2011, el actual presidente Alberto Fernández dijo que “yo en lo personal tenía mi opinión con respecto a algunos jueces que me parecía que estaban totalmente no calificados para seguir. Uno era Jorge Urso y otro era y es Rodolfo Canicoba Corral. A otros los tenía en una zona gris como Claudio Bonadio y Norberto Oyarbide. Y a Ercolini como un juez íntegro”.

En el 2010, Oyarbide se había convertido en la cara más conocida de la Justicia y fue al carnaval de Gualeguaychú hasta que empezaron a gritarle: “¡Metelos presos, la p… que los parió!”, en alusión a Néstor y Cristina Kirchner. Estaba con su novio Claudio Blanco y un custodio. Se tuvo que ir y abandonar la platea y dejar por la mitad una botella de champagne.

Al año siguiente fue a ver un recital de Carlos “la Mona” Jiménez: de impecable traje negro y camisa celeste a rayas. Oyarbide se subió al escenario tocó el teclado, cantó un tango y hasta se animó a revolear las caderas al ritmo del “Beso a Beso” del cuarteto cordobés. La Magistratura con mayoría K se negó a sancionarlo por falta de decoro.

En el 2011, dio una entrevista a La Nación y dijo por primera vez que, tras la muerte de su madre, había empezado a llevar una “vida privada plena, sin estridencias”. Contó que estaba de novio con “un ser admirable” y que había dejado de mentirles a los demás y, sobre todo, de mentirse a sí mismo.

Renuncia

Cuando asumió el gobierno de Mauricio Macri empezaron sus problemas. Fue memorable la reunión con tuvo con el entonces ministro de Justicia, German Garavano, quien le pidió la renuncia para evitar un juicio político en el Consejo de la Magistratura. En medio de las lágrimas le preguntó a Garavano si quería que procesara a Cristina Kirchner para seguir, a cambio, en su cargo. Finalmente, renunció.

Así dejó los tribunales luego de 22 años como juez federal y pasó a bailar al ritmo de “La flor más bella”, en un curso el sindicato de los taxistas y luego a trabajar de panelista en una radio K.

Oyarbide, con el ex ministro de Justicia Germán Garavano, el día que le presentó su renuncia.

Oyarbide, con el ex ministro de Justicia Germán Garavano, el día que le presentó su renuncia.

Mientras la justicia descubrió una red de empresas fantasma y cuevas financieras que giran alrededor de Claudio Blanco, ex novio del ex juez, e hizo movimientos financieros millonarios y compraron autos de alta gama. Pero ahora con su muerte, se cerrará esta y otras causas abiertas en su contra.

Fuente: https://www.clarin.com/

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