Murió Marino Marcucci: nos dejó un personaje y artesano musical

Marino Marcucci

Por Emilio Grande (h.).- En la mañana de ayer falleció Marino Pío Marcucci a la edad de 95 años, un verdadero personaje de nuestra ciudad durante décadas, especialmente vinculado a la música. Nació en Rafaela el 8 de enero de 1921, hombre detallista y apasionado, de buen humor, dejando un riquísimo legado cultural: fue alumno de su primo Feliciano Brunelli (su papá Juan fue creador de la orquesta característica), integrando a los 16 años su orquesta en Buenos Aires; llegó a tocar en vivo en radio Splendid. De regreso a Rafaela integró la Orquesta de Paludi. Don Marino fue un gran acordeonista y excelente profesor, según la revista “El acordeón” de Buenos Aires, llegando a tener unos 30 alumnos en nuestra ciudad. Pero tuvo que hacer el servicio militar, se radicó unos meses en Mendoza y al volver a “nuestro pago” conoció a Norma Maine con quien se casó y nació su hijo Alberto Juan. Con su hermano Virgilio (fundador de Casa Marcucci, actualmente en calle Lavalle 78), se dedicaron a la compra y reparación de pianos usados y reconstruidos a nuevos, colaborando también una vez jubilado con esa casa de música. Con su hermano y unos amigos compraron una fábrica de pianos en Rosario, haciéndose cargo Marino de la gerencia en la citada ciudad, continuando con el nombre de “Fábrica de Pianos Rosario SRL”; llegaron a producir 10 pianos por mes. En 1961 los socios decidieron mudarla a Rafaela, comprando un terreno y posterior construcción del edificio en avenida Luis Fanti 774 (actualmente salón de Papasquiaro), llegando a fabricar 18 pianos mensuales con un plantel de 54 operarios especializados. Además de socio gerente, Marino fue el director técnico de la fabricación y encargado de compras, importando las maderas de Suecia y Finlandia, el enchapado de la India, los alambres de acero especial para las cuerdas de Alemania, el casimir (paño) y nogal de Italia, el petribi de Brasil. Los pianos llevaban las marcas “Brandt” y “Rembler”, teniendo como clientes a las más importantes casas de música de Buenos Aires y de otros puntos del país. En el proceso productivo se elaboraron unos 3.000 pianos. “El elevado costo de importación de las materias primas y la facilidad con que en los años 70 ingresaron órganos eléctricos de origen oriental (sustituían los pianos) determinaron como última medida el cierre del establecimiento en 1973, pero los operarios fueron absorbidos por otras empresas”, recordaba Marino en una crónica publicada en La Opinión, firmada por Javier Alfonso el 12 de febrero de 2011. Luego fue empleado de la concesionaria de autos Carlos y Américo Grossi, que funcionaba en la esquina de las avenidas Luis Fanti y Angela de la Casa. En el plano social, integró durante muchos años el Club de Leones de nuestra ciudad, del cual fue presidente; el 8 de enero pasado lo homenajearon al cumplir 95 pirulos. En los últimos años tenía la sana costumbre de desayunar a las 8 de la mañana en el café Roberto Grau para luego volver al mediodía para jugar al domino, siendo lector de los diarios La Opinión y La Nación. El miércoles pasado se descompuso por un problema renal que lo aquejaba, fue internado y se le complicó hasta su deceso, pero estuvo lúcido hasta hace unos días, causando hondo pesar entre sus familiares y una legión de amigos en distintos ámbitos sociales…

Fuente: diario La Opinión, Rafaela, 2/2/2016.

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