Monseñor Planas: tres décadas al servicio de los Papas y la comunicación en la Iglesia

Entrevista con el obispo español y fundador de la Red Informática de la Iglesia en América Latina.

Compartir:

BARCELONA, domingo, 3 septiembre 2006 (ZENIT.org ).- Monseñor Enrique Planas, catalán de nacimiento y sacerdote incardinado en la diócesis de Ávila, ha trabajado en el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales desde 1973.

El pasado mes de abril terminó su servicio como oficial de este dicasterio de comunicación vaticana. Zenit ha querido entrevistarle para ahondar en el sentido de su labor y para comprender el trabajo que se realiza desde este dicasterio vaticano en su tarea de promoción y aliento de la comunicación en la Iglesia.

Monseñor Planas ha sido también delegado de la Filmoteca Vaticana durante muchos años y ha fundado la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL).

–¿Qué ha supuesto para usted colaborar con los Papas (Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, y Benedicto XVI) durantes tantos años?

–Monseñor Planas: En lo personal el enriquecimiento que supone haber trabajado a pocos metros morales y físicos de auténticos colosos del espíritu, que al propio tiempo han permitido que mis vocaciones y sueños se hicieran realidad.

Como oficial al servicio de la Santa Sede he podido vivir el maravilloso espectáculo del funcionamiento del carisma petrino, el cual no necesita saberlo todo, ni inútiles especializaciones, ni continuos cursos de reciclaje para atender con amor detallista hasta la última célula de Iglesia. La solicitud del Papa es inmediata tanto en temas de alcance universal como con el ser humano más distante.

–¿Su trabajo ha consistido sobre todo en sensibilizar a la Iglesia, en particular a los pastores y a los profesionales de los medios de comunicación, sobre la imprescindible presencia de creyentes en ese campo?

— Monseñor Planas: Efectivamente, estos objetivos han supuesto una buena parte de mi actividad en el área que me ha sido confiada, especialmente en América Latina y en el mundo del cine y de las nuevas tecnologías.

En este último un capítulo he tenido la satisfacción –gracias sobre todo a la inteligente comprensión de mi presidente, el arzobispo John P. Foley–, de abrir nuevos caminos y roturar el terreno para la irrupción en la Iglesia del mundo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, de forma no sólo eficaz sino incluso modélica, tal como reconocen las más altas organizaciones internacionales. Creo que en este y en muchos otros campos la tarea del Pontificio Consejo ha sido ejemplar

–¿Nota cambios en la situación actual con respecto a la situación que encontró al llegar a Roma?

–Monseñor Planas: El paso de los Obispos por el Pontificio Consejo de las Comunicaciones Sociales durante su estancia en Roma con motivo de las visitas «ad limina» es un barómetro para medir la sensibilidad de la Iglesia en materia de comunicación social. Al principio, salvo algunos especialmente iluminados, la tónica general de prelados procedentes de todo el mundo era de una santa indiferencia respecto al valor y eficacia de estos medios del comunicar. Con el paso de los años se pasó a considerarlos válidos, luego de gran importancia y por último indispensables para la evangelización.

Hoy en día en todo el ámbito de la Iglesia se hace referencia a la comunicación social como la co-protagonista esencial en el gran cambio de paradigma cultural que la humanidad está viviendo, lo cual supone un gran desafío para la Iglesia, que es y ha de ser maestra en humanidad y que la misma ha aceptado

–¿Qué es lo que deben comprender todavía los pastores en general sobre las enseñanzas de los Papas sobre la comunicación?

— Monseñor Planas: En efecto como usted señala, los Papas han sabido estar a la altura de este gran desafío, lo cual supone una exigencia y una disciplina por parte de los pastores del pueblo de Dios para los que no basta una sensibilidad indefinida ante la cuestión sino que exige un esfuerzo activo, lo cual supone rodearse de consejeros verdaderamente competentes, la integración del esfuerzo comunicativo en la pastoral de conjunto, la formación de profesores especializados, el cuidado en la formación de los cuadros de Iglesia (seminarios, universidades católicas, centros de estudio, etc.)…

Estos medios y estas tecnologías afectan tanto los aspectos organizativos como los pastorales. Las iglesias han de poder disfrutar de las ventajas y los servicios que ofrecen las nuevas tecnologías, en especial de la informática y la telemática, razón por la cual han de contar con la inmediatez y proximidad de la figura de un técnico especializado.

El Consejo Pontificio se ha empeñado con éxito para que estos servicios no falten. Aunque el proceso es complejo y lento, en función de los ritmos, sensibilidad y posibilidades de cada Iglesia local.

–¿Y qué es lo que todavía pueden comprender los profesionales de los medios de comunicación de la Iglesia?

–Monseñor Planas: La Iglesia posee una gran riqueza cultural, espiritual, educativa e incluso a veces material. Hoy en día si no se da un diálogo continuado con los profesionales de los medios de comunicación social, esta riqueza a la que me refiero queda muerta en gran parte.

Los profesionales de la comunicación poseen una gran preparación y peso específico. Su diálogo con los pastores del pueblo de Dios, continuo e institucionalizado, es sin duda una fuente de riqueza para ambas partes.

El Consejo Pontificio, en las diversas áreas de su actividad y presencia, tanto en la Ciudad del Vaticano como fuera de él, de algún modo actúa como interlocutor y puente entre las diversas áreas del mundo mediático y la labor pastoral de la Santa Sede.

–Usted ha sido el creador y promotor de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), realidad pionera en la Iglesia católica incluso antes de la popularización de Internet. ¿Qué ha descubierto al promover este proyecto?

–Monseñor Planas: Muchas gracias por esas palabras que son válidas si al decir «usted» contempla todo un equipo de personas que han hecho viable esta realidad hoy en día eficiente y reconocida. No sabe cuánto siento no poder citarlas a todas, una a una, ya que a ellas pertenecen las parcelas del verdadero protagonismo.

Promover este proyecto me ha hecho ver que en el ámbito de la Iglesia todo lo bueno es posible. En la Iglesia se da una capacidad de colaboración en la libertad que hace de la construcción de nuevas realidades una operación fácil y de gran estabilidad.

Se me hace difícil pensar en otras estructuras que tengan una visión más completa del hombre en todas sus dimensiones. El esfuerzo y la generosidad personales suplen con creces la falta de medios sofisticados. Lo importante son aquellos contenidos de los que el hombre no puede prescindir para su desarrollo humano y espiritual. Así pues, casi sin darse cuenta, se dan las condiciones para construir un complejo edificio de servicios y contenidos.

Gracias a Dios hoy en día la RIIAL es una realidad operativa en todo el continente latinoamericano que sirve con discreción y eficiencia tanto a la Iglesia como a la sociedad, en particular a los más lejanos.

–¿Qué espera de esa Red para el futuro?

–Monseñor Planas: Que de acuerdo con la voluntad de Juan Pablo II, que mis superiores más inmediatos hicieron suya, y que es el centro de este gran documento «El rápido desarrollo», este esfuerzo de crear estructuras al servicio de la evangelización y del desarrollo humano se extienda a otros continentes en especial a la tan necesitada África.

Si pensamos en clave de futuro nos damos cuenta de que la informática posibilita la creación de pensamiento de forma más rápida y eficaz quizás que cualquier otro instrumento del pasado. Esta tecnología del comunicar provee de forma inmediata la interdisciplinariedad y la interactividad, indispensables para la construcción de la sabiduría del futuro.

Crear y difundir saber siempre ha sido caro y estas nuevas tecnologías lo hacen fácil y accesible. En la actualidad estamos trabajando intensamente en la creación de unos «Espacios de Estudio, Formación y Diálogo» interdisciplinares, muchos de cuyos elementos están ya a disposición del esfuerzo cultural de la Iglesia.

Es sorprendente y esperanzador constatar el interés de intelectuales (personas e instituciones) de enorme valía en participar en esta nueva aventura.

–Usted, además, ha sido director delegado de la Filmoteca Vaticana. La Iglesia, ¿dialoga con el mundo del cine?

— Monseñor Planas: Siempre ha dialogado, desde la creación misma del medio cinematográfico. Con altibajos naturalmente. Pero los Papas siempre han sabido iluminar este mundo de acuerdo con la sensibilidad cultural del momento y de las diversas geografías.

Desde el Consejo Pontificio de Comunicaciones Sociales se ha hecho lo que se ha podido hasta conseguir una presencia eficaz en el mundo de la cultura y la creación cinematográficas que, por cierto, ha sido sorprendentemente bien recibida.

Es de esperar que en la orientación cinematográfica se haga caso del Papa Benedicto XVI cuando recuerda que «el catolicismo no es un cúmulo de prohibiciones sino una opción positiva» y que nuestro deber es poner de relieve «lo que nosotros queremos de positivo» a través del diálogo.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*